Cuando el alcohol es un problema

El consumo de alcohol se inicia relativamente pronto durante la adolescencia y evoluciona lentamente hasta convertirse en  un  problema relevante hacia la mitad de los veinte años. En esta evolución podemos distinguir cuatro fases descritas por Jellinek,  la fase prealcohólica, el alcoholismo temprano, la fase crucial y la fase crónica que pasaremos a describir a continuación.

Al principio, en lo que se denomina fase prealcohólica, la ingesta de alcohol va incrementándose desde un encuentro social a un modo de contrarrestar el estrés diario. El sujeto necesita cada vez consumir cantidades de alcohol mayores y consumirlas con mayor frecuencia para obtener los efectos psicotrópicos deseados.

En una segunda fase, alcoholismo temprano, el sujeto presenta episodios cortos de amnesia, que se pueden dar tanto durante el consumo excesivo de alcohol como tras éste. Los síntomas de abstinencia aparecen y el sujeto inicia cada vez más tempranamente la ingesta de alcohol, apareciendo los primeros consumos por la mañana nada más levantarse. Algunos sujetos presentan problemas para dormir, despertándose repetidamente por la noche. El alalcoholcohol interfiere cada vez más en su vida cotidiana, a nivel social y económico por lo que el sujeto experimenta sentimientos de culpa que le llevan a beber a escondidas y a estar a la defensiva. Viven rodeados constantemente de mentiras para poder sostener su ritmo de vida, para ellos cada vez se hace más complicado tener que dar explicaciones.

La tercera fase, señalada como crucial, se da cuando el sujeto muestra pérdida de control del consumo. La ingesta de alcohol no siempre progresa hacia la embriaguez pues el sujeto lucha por mantener el control y se pone reglas, por ejemplo: no beber solo, beber solamente cerveza, etc. En este periodo son frecuentes los conflictos familiares a causa de los frecuentes cambio del estado de ánimo el cual fluctúa desde la irritabilidad y eventuales explosiones de ira hasta sospechas delirantes que conllevan a frecuentes discusiones y agresiones. Con frecuencia se verbaliza la intención de  de dejar de beber, pero le resulta muy complicado dejarlo.

En la última fase, llamada fase crónica, el sujeto puede permanecer ebrio durante una semana o más, incapaz de realizar el esfuerzo por mantener su respetabilidad llegando a beber incluso alcohol de curar o colonia. Las lesiones físicas en el hígado o el cerebro se empiezan a manifestar, lo que se  puede complicar y llegar a provocar un coma etílico y la muerte del sujeto. La gastritis que provoca el alcohol inhibe el apetito y afecta a la absorción en el intestino delgado.

El proceso de la dependencia al alcohol no tiene necesariamente que presentarse de la forma descrita, puede haber difalcohol_1erencias individuales y las fases pueden desarrollarse de diferentes formas según el paciente. Incluso no todos los alcohólicos completan todas las etapas hasta el deterioro completo. Particularmente en las fases tempranas, la dependencia al alcohol a veces es reversible, bien logrando un consumo  socialmente aceptable, bien mediante una disminución del número y la frecuencia de los excesos.

Un punto importante durante este proceso es el de tener conciencia del problema, puesto que en muchas ocasiones los pacientes acuden a consulta empujados por sus familiares y realmente no quieren cambiar su comportamiento. Las causas para abandonar la bebida, por tanto, deben ser personales y constituir una fuente propia de motivación.

Escrito por Inés Català Borredà

Inés Català Borredà

Licenciada en psicología
Máster en Psicopatología, neuropsicología y salud

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