Vivir la pérdida: el Duelo

172239_1811555286728_5833122_oHoy te invito a que te pares a reflexionar sobre el dolor. El duelo aparece ante cualquier cosa importante para nosotros que es susceptible de ser perdida, cualquier pérdida significativa viene asociada a un duelo.

Abortos, parejas que no pueden tener hijos, relaciones que se rompen, la pérdida de un sueño, de un proyecto que no se cumplió, la pérdida de la salud, migraciones: ¿recuerdas cuando saliste de tu casa a estudiar, a buscar trabajo? ¿cómo te sentiste durante tu viaje de partida?

A lo largo de nuestra vida estamos sujetos a pérdidas, ciudades donde dejamos de vivir, amigos a los que dejamos de ver, personas, familiares, seres queridos que mueren y ya no están. El dolor aparece como una señal para entrar en contacto con nosotros mismos y revisar nuestra vida. El objetivo de un duelo es darle un sentido nuevo a la vida, valorar lo que es real e importante para nosotros en este momento.

¿Cuántas veces has escuchado “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”? Poder sentir la impermanencia es lo que nos hace ver lo que es importante en nuestra vida o no.

Elaboración de un Duelo:

Diferentes autores hablan de las fases por las que pasamos en momentos de duelo, yo hoy quiero compartir contigo cinco momentos por los que todas y todos pasamos, y es importante que pasemos por ellos, en nuestra elaboración de un duelo.

Fase 1. Negación: No puedo aceptar que esto esté pasando, no puedo aceptar lo que me dices: “no me puedo creer que me haya dejado ¿por qué si todo estaba bien? ¿qué ha pasado? seguro que es una mala racha, le daré espacio y….”

Esta es la primera fase, en esta fase podemos sentir ansiedad y tristeza,  nuestros pensamientos son confusos, nos cuesta creer lo que está pasando. En el caso de un duelo por muerte es la fase en la que hay más peligro de enquiste del duelo y se desarrolle un duelo complicado, casos, en los que después de 10 años de haber muerto la madre tiene la habitación de su hijo fallecido tal cual, por ejemplo. En este caso a nivel terapéutico es importante que ante un fallecimiento de un ser querido la persona vea el cadáver, que pueda despedirse, que tenga la imagen en su cerebro de la muerte, que entre en contacto con el dolor profundo de la pérdida y empiece a darle más sentido real a ese momento.

Fase 2. Enfado: Cuando ya no podemos negar la evidencia, no nos podemos negar que ha pasado, “que me ha dejado, no siente lo mismo que yo, no quiere seguir con esta relación, me ha dejado”

En esta segunda fase aparece el enfado, también puede parecer un sentimiento de injusticia y es importante poder enfadarse y expresarlo. Si no me permito la rabia, saldrá por otro lado, a través de la tristeza, que si no se reconduce puede llegar a convertirse en una depresión… A nivel terapéutico en esta fase el objetivo es que la persona exprese, que hable de cómo se siente, de lo que ha supuesto para ella la pérdida, de un trabajo, de una pareja, de un familiar fallecido… da igual. Lo vital es la expresión. 

170955_1811562286903_3902958_o Fase 3. Pacto o negociación: Cuando negociamos, hacemos promesas, ya entendemos lo que está pasando y en cierta medida queremos repararlo o evitarlo: “seguro que es una mala racha le daré espacio y le diré que puedo cambiar, mejorar…”

En esta tercera fase empieza a darse la aceptación de lo sucedido, de lo perdido, es común en el caso de cuidadores y cuidadoras de familiares terminales que acudan a la religión y hagan promesas, son refugios para el consuelo, son espacios que necesitamos para integrar el dolor de lo que estamos viviendo.

Fase 4. Depresión: La tristeza aparece ante la “rendición”, la aceptación de lo que es. Puede aparecer seis u ocho meses después del fallecimiento, la ruptura o la situación. La rabia es un motor, tiene energía, mientras estamos enfadados estamos en lucha, cuando te sumerges en la tristeza es cuando puedes tocar con el dolor profundo ante la pérdida y es cuando uno necesita expresar su llanto, su emoción, desde ese otro punto. Desde el dolor.

A nivel terapéutico, es importante acompañar en la escucha. Muchas veces con toda nuestra buena intención intentamos  animar a la persona y lo que hacemos es sacar a la persona de su proceso de duelo: “venga tonta que hay más peces en el mar, tú necesitas salir y divertirte y…” o “es ley de vida, es natural, venga sal a la calle”  El respeto por el dolor, el acompañamiento desde la escucha es lo que permitirá a la persona atravesar todas estas fases, estamos mal acostumbrados a no entrar en contacto con el dolor profundo. A evitar a toda cosa la tristeza, cuando la tristeza sólo es un regulador de nuestras emocionas y nuestro organismo.

170955_1811562326904_22004_o Fase 5. Agradecido recuerdo: Puedo agradecer lo que he aprendido, lo que he sufrido, lo que me ha dolido, lo que he llorado: “quería estar con él porque tenía miedo a estar sola, me había acostumbrado a estar en pareja y me había olvidado de mí, me había olvidado de que puedo estar sola conmigo misma”

El duelo tiene un objetivo, revisar tu vida y darle sentido, todas y todos pasamos por estas fases, conocerlas y ser conscientes de ellas pueden ayudarnos tanto a vivir la pérdida desde otro punto de vista, como acompañarla.

Referencias: Alicia Martínez. Duelo: Vivir la pérdida. Conferencia impartida el 27 de junio de 2014 en la Escuela granadina de Terapia Gestalt Qualia. Granada.

Escrito por Ainara Febles Bolaños

Psicóloga y Especialista en Terapia Gestalt.

“Sé el cambio que quieras ver en el mundo”

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