Víctimas de las profecías

¿Cuántas veces hemos empezado el día con el pie izquierdo y hemos vaticinado que el día iba a ser malo no, horrible? ¿Cuántas veces hemos acertado? ¿Y cuándo íbamos a tener un día espléndido y maravilloso? Me atrevería a decir que rara vez fallamos, al igual que nuestro horóscopo al creer que ese día íbamos a conocer a una persona fantástica. Podemos pensar que es el destino, que somos tarotistas de nuestra propia historia, o tal vez, solamente tal vez, hemos construido el día como nosotros hemos predispuesto, el conocido fenómeno acotado por Paul Watzlawick como profecía autocumplida.

Imaginemos por un momento que nos hemos levantado con el pie izquierdo. El café estará frío cuando lo queríamos caliente, hemos perdido el tren que nos lleva al trabajo y hemos tenido que esperar de forma airosa al siguiente el cual se retrasa un minuto, nos peleamos con nuestra pareja porque no hemos sacadoFOTO UNO a pasear al perro, etc. Un día para no recordar, todo por haber escogido el pie erróneo. Ahora bien, en vez de utilizar el izquierdo, conociendo lo que nos puede suceder, forzamos y pisamos bien con el derecho, marcando cada uno de los dedos en el suelo, gesto inequívoco de un buen día. El café es refrescante en esta mañana de Julio, el tren se nos va y aprovechamos para actualizar nuestra agenda mientras el siguiente tren solo se ha demorado un minuto, sacamos a pasear al perro después de que nuestra pareja nos recuerde que se nos ha olvidado y esas dos vueltas a la manzana nuestra mascota las disfruta como si no hubiera un mañana, a la par que nosotros. Un día mágico.

Como decía Oscar Wilde “ten cuidado con lo que deseas pues puede ser que lo consigas“. Paradójicamente no siempre lo deseamos pero tendemos a movernos dependiendo de cómo nos hemos condicionado. Dependiendo de qFOTO DOSué y cómo queramos ver, tendremos una actuación e incluso una forma u otra de percibir los actos. Si creo que voy a tener un mal día, es posible que esté más atento, a todo lo malo que me esté pasando, o incluso afecte a mí percepción, es decir, por más dulce que sea el momento, más agrio lo encontraremos. Un saludo de un compañero puede ser del todo amigable o del todo provocativo o amenazante, todo influido por las gafas qué esté usando o el pie con el que me haya levantado. Así pues, conoceré a una persona maravillosa tal y como me ha dicho el horóscopo y haré que la profecía se cumpla, sea porque aquel día conocí al hombre o a la mujer de mi vida o si bien es cierto, esa señora que me dejó  pasar en el supermercado bien valía ese adjetivo.

Volvamos a otro ejemplo, ocurrido hace años en Estados Unidos. Hubo un suceso que aconteció una presunta subida del precio de la gasolina. Los americanos, atemorizados por esta posibilidad, decidieron aprovechar el precio actual para comprar y guardar reservas y reservas de este bien tan preciado y, al disminuir el producto, el precio del carburante aumentó de la misma forma que empezó a escasear, dando fe a la profecía, acontecimiento que no habría sido posible si los ciudadanos no la hubiesen llevado a cabo.

Por tanto, nosotros somos los creadores de todas estas profecías de las cuales tan sólo tenemos 2 opciones inteligentes, sin ser excluyente la una de la otra: La primera, entender el concepto expuesto hasta ahora, comprendiendo que nosotros puramente somos los responsables y la segunda, y más importante, plasmar una gran huella derecha marcando dedos y uñas al lado de nuestra cama al despertar, garantizándonos una magnífica profecía en nuestras vidas.

baraja

Escrito por Hector

Hector

Psicólogo formado en terapia Cognitivo-Conductual, PNL y Terapia breve
Consulta en Sabadell, Sant Cugat y Barcelona

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