“Ver” sin ver: el subconsciente y la intuición

Carlos pasea por la calle acompañado de su mujer María como todas las mañanas. Además hace un día estupendo y por primera vez en mucho tiempo, han salido sin abrigo. Debido a una serie de infartos cerebrales, Carlos se quedó totalmente ciego. No reacciona a las personas que pasan por su lado, a los escaparates de las tiendas,… De repente, Carlos y María presencian muy de cerca un violento forcejeo en el que una de las personas tiene una navaja a tres pasos de ellos. En ese instante Carlos se queda parado, su cara muestra gestos de preocupación y empieza a retroceder. ¿Cómo puede ser si no puede ver absolutamente nada? Carlos ha tenido una reacción inconsciente a través de la cuál ha sido capaz de distinguir e identificar una situación que sería amenazante para él y para María.

EL INCONSCIENTE

Muchas veces hemos oído hablar del inconsciente (o del subconsciente). Esa parte de nosotros que parece tener voluntad propia y que nos indica lo que realmente queremos. Freud empezó a darle un mayor peso en su teoría del Psicoanálisis y ha ido evolucionando hasta nuestros días. Los sueños, por ejemplo, reflejan gran parte de nuestro pensamiento inconsciente. Pero Carlos estaba despierto. ¿Qué ha ocurrido entonces? A este fenómeno se le conoce como “visión ciega” o el “ver” sin ver.

imagesUn ejemplo para mostrar qué papel tiene el subconsciente cuando estás despierto. ¿Te ha ocurrido alguna vez que estabas conduciendo y en la radio pusieron tu canción favorita? Empezaste a cantarla lo más alto que podías y te centrabas en cada nota, en cada golpe de batería y en cada acorde que trasteaba la guitarra. Cinco minutos después, no sabes cómo, has llegado a tu destino. Eso es porque tareas como conducir están tan automatizadas en tu cerebro que se vuelven inconscientes: no necesitas estar continuamente atento al cambio de marchas, al espejo retrovisor… Tu cerebro ha hecho inconsciente esa tarea. Como la frase popular que dice: por mucho tiempo que lleves sin montar en bici, eso es algo que nunca se olvida. Y es cierto. Puede que al principio el manillar se tambalee un poco, pero diez pedaleadas y volverás a estar en marcha como siempre.

LA INTUICIÓN

Antes de entrar con la intuición, resolvamos por qué Carlos puede percibir situaciones amenazantes pero no el resto. Debido a los infartos cerebrales, su corteza visual (el área encargada de “entender” lo que vemos) quedó dañada, pero la información visual es correctamente captada por su retina y enviada por el nervio óptico al cerebro. Ése circuito cerebral que pasa por la corteza visual es más largo, pues requiere que pase por varias áreas del cerebro para que comprendamos qué estamos viendo. ¡Pero!, hay otro circuito más corto: el inconsciente. La evolución nos ha dotado de un atajo que tiene que ahorrarse toda la parte consciente de entender lo que vemos para pasar directamente a huir o enfrentar la situación. La inconsciente es la parte del cerebro que Carlos tiene intacta. El instinto de supervivencia ha permitido que desarrollemos dos vías para sobrevivir: la parte larga y consciente que analiza todo (que Carlos tenía dañada), y la parte corta e inconsciente que no analiza, tan sólo reacciona (la que Carlos tenía intacta).

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Aquí es donde quiero hacer hincapié después de la introducción teórica. Quiero que pienses en alguna situación en la que tu primera reacción fue la de decir “no”. Un instante después pensante: “¿y por qué no?”. La persona con la que llevabas varios días quedando para comer, para ir al cine… te pide que seáis pareja. Estás muy a gusto con esa persona, pero tu primer impulso es decirle “no”. Sin embargo, te paras 3 segundos que parecen minutos y le contestas: “claro”. ¿Qué ha ocurrido? Por lo que sea, tu inconsciente ha dicho ‘por aquí es mejor no ir’, pero tu parte consciente dice ‘¿y por qué no?, ¿qué problema hay?’. Con el paso de los meses, descubres que tu pareja se parece mucho a una anterior que tuviste: apenas sale del sofá, te habla muy mal cuando ha tenido un mal día, no le gusta nada hacer deporte… Tu inconsciente guardó esa información y en el momento en que percibió que se podía repetir te envió una señal, pero tu parte consciente analizó la situación y no encontró ningún problema.

Lo mismo ocurre con gente que ha sobrevivido a accidentes. Muchas de las frases que dicen son: “no sé por qué, pero algo me impulsó a quitarme de ahí” o “vi algo en el ambiente que no me gustaba, no sabría decir qué, pero tuve que salir”. La intuición fue su salvavidas.

LA IDEA PRINCIPAL…

En muchas ocasiones, dejas de hacer lo que realmente quieres porque te has parado a analizar demasiado la situación. Es posible que tu inconsciente se equivoque, ¡ojala tuviera siempre la razón! Sería mucho más fácil tomar decisiones. Pero tienes que estar atenta/o a esas señales que tu cuerpo y tu mente te mandan y seguir tu intuición. Nadie mejor que tú sabe qué es lo mejor para ti, y si en alguna situación estás entre la espada y la pared y ambas posibilidades (la consciente y la inconsciente) te parecen posibles, haz caso a tu intuición. Déjate llevar por tu primer impulso, por aquello que te pide el cuerpo. Seguro que en alguna ocasión has dicho u oído decir: “la noche que mejor me lo pasé fue cuando no planificamos nada, fuimos improvisando sobre la marcha”. Y es que dejarte fluir es la esencia. Amóldate a las situaciones que la vida te plantea como hace el agua: cuando tiene que fluir: fluye; cuando tiene que endurecerse: se convierte en hielo; cuando tiene que elevarse: se evapora… Como decía Bruce Lee que:

Sé agua, amigo”.

Escrito por Jorge Perpiñá González

Jorge Perpiñá González

.- Psicólogo General Sanitario en Consulta Privada (Valencia).
.- Máster Universitario en Psicología General Sanitaria por la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia.
.- En formación como Terapeuta Gestalt en el ITG Valencia.
.- Máster Sanitario de Práctica Clínica (Modalidad Intensificación Práctica), organizado y dirigido por la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual (AEPCCC), la European Society of Psychology (ESP) y acreditado por la European Foundation of Psychology (EFP).

Un comentario de ““Ver” sin ver: el subconsciente y la intuición

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