Vacaciones… hasta el año que viene

¡No puede ser! Llegó el día… ése temido día que inevitablemente poco a poco se iba acercando. Suena el despertador. Las 6:45 a.m. y he de levantarme para empezar con esa rutina que por un momento creí haber olvidado. En definitiva, se acabaron mis vacaciones.

¿Cómo puede ser? ¿Ya ha pasado un mes? ¿De verdad hasta dentro de un año no vuelvo a tener vacaciones?

Todas estas preguntas y muchas más son las que nos vienen a la cabeza, incluso expresamos, cuando llega el fin de nuestro descanso. Y es en este momento cuando puede sobrevenir el llamado “Síndrome Post-Vacacional”. De hecho, algunos especialistas mantienen que dicho síndrome puede llegar incluso un mes antes de empezar las vacaciones.

Le he estado dando vueltas al hecho de que se pueda gestar antes del comienzo de las vacaciones y lo cierto es, que muchas personas (incluyéndome a mí misma) cuando se aproxima la fecha ansiada, empezamos a rumiar casi más en lo pronto que terminarán que en lo mucho que las vamos a disfrutar. Incluso, mientras van pasando los días vacacionales vamos descontándolos con tristeza.

Hay que aclarar que dicho síndrome, aunque también se llame “Depresión Post-Vacacional”, no se considera depresión, ya que aunque sí que pueden compartir algunos síntomas, el Síndrome Post-Vacacional no es patológico.

Muchas personas, al iniciar la actividad laboral después de días de descanso, comentan que se sienten apáticas, tristes, con problemas para conciliar el sueño y problemas digestivos, ansiedad y dolores musculares, entre otros. Estos síntomas son los comunes en una persona con Síndrome Post-Vacacional.

Pero ¿qué es entonces éste síndrome? No es más, que la incapacidad de adaptación que nos aborda tras la finalización del periodo vacacional y el regreso a nuestra rutina diaria. Suele durar alrededor de dos semanas.

También es cierto, que las personas más propensas a padecerlo, son aquellas que por algún motivimages1o, ya tenían problemas en su trabajo o rutina diaria.

Entonces, ¿Cómo prevenirlo? Hay diferentes trucos o formas de prevenir dicho síndrome, para así poder volver a nuestra rutina sin esa tensión que y desazón que nos envuelve.

Por un lado, antes de terminar el periodo vacacional, hemos de afrontar la idea de manera positiva, de que vamos a volver a nuestra rutina diaria e intentar planificar nuestra puesta en marcha.

Es muy recomendable, siempre que la empresa de la opción, de repartirse las vacaciones en varios periodos. Esto nos ayudará a pensar que no tenemos que esperar tanto tiempo para disfrutar de nuevo de ellas.

No pretender llegar el primer día y darlo todo. Hay que rendir, por supuesto, pero de manera gradual.

Y para mantener una visión positiva de nuestro regreso, podemos buscar gratificaciones, al menos en el periodo de adaptación. Actividades que consideramos placenteras para nosotros.

En fin, con todo esto, espero que éste año cuando finalicen mis vacaciones, empiece con actitud positiva la jornada, satisfecha de mi merecido descanso.

Escrito por Yasmin Shehadeh Alandete

Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia.
Habilitada como Psicóloga General Sanitaria.
Actualmente y desde hace 8 años, trabajo como Integradora Social en San Juan de Dios, Servicios Sociales, con el colectivo de personas en situación de sin hogar con patología dual.
Preparando las oposiciones para Psicólogo Interno Residente.

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