Un juguete……. Cuanto más real, ¿mejor o peor?

CaixaCartró

Por estas fechas, en nuestro ambiente y entorno empiezan a surgir preguntas como:

¿Qué juguetes pedirán los niños estas navidades?

¿Cuál les gustará más?

¿Tengo que saber qué juguete es más novedoso, el que hace más cosas, el que es más “perfecto”?

Los reyes, el Papa Noel y todos los ayudantes que puedan tener, durante este tiempo son blanco buscado por un altísimo número de mensajes e impactos de comunicación o marketing. Parece que los juguetes que cada vez hacen más cosas y se parecen más a la realidad son los que nos tienen que impresionar, atraer y provocar un mayor deseo y posterior disfrute.

Ahora bien, me gustaría compartir con vosotros una inquietud que me hace reflexionar sobre el elemento juguete y lo que éste nos puede interesar que le aporte a nuestros niños/as. ¿Qué juguete les puede hacer disfrutar más y a su vez expandir sus emociones e imaginación y generarles un mayor orgullo con su uso?

Unas de las principales características que es bueno que estén presentes en los juguetes y juegos de nuestros niños/as son:

  • Que se produzcan neuroconexiones asociativas y holísticas.
  • Que permitan fluir la creatividad e imaginación, percibiendo y disfrutando de su nivel de creación y de emanación de ideas.
  • Que provoque sentimientos, afectividad e intuición.
  • Que el propio juego pueda ser un reto creativo.
  • Que produzca un desarrollo de su condición mente-acción.

El cerebro es un instrumento dinámico que se va moldeando y adaptando en función de su experiencia. Este es capaz de almacenar más eficientemente lo que ha producido emoción positiva y entusiasmo y que acaba siendo un logro significativo ante un reto para el niño/a.

Si una red de neuronas es usada repetidamente ayuda a consolidar sus autopistas o vías de interconexión entre ellas, se incrementa su eficacia y facilita el aprendizaje y posterior uso más fluido de estas vías. “Si creo y construyo, en el futuro me será más fácil crear y construir sin miedos y sin previsibles incapacidades”

Para co-crear la realidad que el hemisferio derecho del niño puede ver y percibir durante el juego, muchas veces precisa de la organización que le puede aportar su hemisferio izquierdo. De este modo el juego acaba siendo tanto creativo como organizativo.

A nivel personal, he podido observar la experiencia y oportunidades que el juego ha aportado a dos hermanos de 10 y 8 años hasta la fecha. Una muestra de algunos de sus juguetes o creaciones la comparto a continuación, con los cuales han disfrutado tanto, e incluso más, en su creación como en su uso posterior:

(clicar sobre las imágenes para mejor visualización)

Comp1

Comp2

Comp3

Comp4

Comp5

 Comp6

 

Además, he tenido el enorme placer de poder enseñarles diversos juegos de cartas (7 y ½, brisca, continental,…) que nos han aportado grandes momentos de diversión y aprendizaje. De hecho, a veces, y puesto que para alguno de estos juegos se necesitan cuatro jugadores, realizan partidas con sus dos peluches preferidos en donde cada uno adopta la identidad del suyo en su turno. Incluso muchas veces resulta que gana alguno de los peluches.

Para el desarrollo cerebral, el cual está influido por las oportunidades de aprendizaje o la influencia del ambiente, parece que un entorno en donde la creatividad y la originalidad esté presente y aceptada, facilitará la generación de configuraciones sinápticas más funcionales y eficientes para despertar la creatividad y poder acudir a ella con más facilidad en el futuro.

De hecho, y tratando de trasmitir mi respuesta a la pregunta del enunciado, pienso que cada niño/a realmente posee en su mente y capacidad creativa infinitos posibles juguetes y juegos, los cuales sí que son realmente únicos, suyos i propios. Ahora bien, éstos precisan del poder de los posibles utensilios o herramientas facilitadoras de la Gimnasia Cerebral Creativa (GCC) para llegar a existir más allá de la mente del niño/a. Una caja de cartón, unas tijeras, cola blanca, celo, colores, etc., pueden ser “subjuguetes” con un gran poder. Su poder está en su capacidad para despertar o estimular la imaginación y creatividad del niño/a. Por lo tanto, a veces cuanto menos real sea el juguete para nosotros, mejor para el niño/a, el cual logrará transformarlo en su juguete. Por ejemplo, si un avión de juguete ya hace ruido, tal vez impide que el niño/a se imagine y reproduzca su sonido a modo de onomatopeya (brmbrmbrm).

Es decir, entre los juguetes del niño, pienso que es bueno que tengan alguno de los que yo llamo juguetes “marca GCC”, los cuales necesitan de la magnífica imaginación del niño/a para existir, y muy probablemente no acaben siendo ninguna réplica de nuestra realidad. Los juguetes GCC no traen instrucciones ni pasos a seguir, ya que lo que llevan incorporado es una aventura creativa tremendamente apasionante y sorprendente. Aventura que normalmente suele acabar con: “mira mami/papi lo que he hecho (creado)”. Es por ello que os invito a “regalar” a los niños/as algún juguete de la marca GCC de vez en cuando, como podría ser la caja de cartón de la imagen inicial, la cual tal vez ya no la vemos como una simple caja de cartón, ¿verdad?.

No quiero acabar sin compartir un magnífico aprendizaje que me han enseñado dos niños de 10 y 8 años: “los peluches pueden jugar a cartas”. Y espero que nunca dejen de hacerlo.

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  Muchas gracias,
xavi martí

 

Conceptos más cintíficos:

Realmente en nuestro cerebro se produce una secuencia natural de acontecimientos bioquímicos (neurotransmisión) y morfológicos, pudiéndose considerar los que se generan durante la niñez y la pre-adolescencia como los más significativos. Éstos llegan a condicionar gran parte de nuestras habilidades o preferencias futuras, así como nuestra adaptación al entorno y a sus particularidades.

Durante el desarrollo cerebral, con el establecimiento de contactos o sinapsis entre las neuronas se realiza la comunicación interneuronal y el funcionamiento cerebral. Se produce la transmisión de una neurona a otra y así sucesivamente generándose de esta forma los “circuitos o autopistas” del cerebro.

Durante las experiencias y estímulos con los que se vaya encontrando el niño/a en su quehacer diario, se van estableciendo continuamente determinadas sinapsis que van a ser utilizadas más frecuentemente, así como otras posibles sinapsis más débiles. Estas últimas pasan a ser reconocidas como irrelevantes para el entorno del niño/a o adolescente, por lo que NO van a “construir” circuitos neuronales y acabaran desapareciendo durante lo que se conoce como poda sináptica, la cual se produce de manera más significativa durante la adolescencia. La poda sináptica se considera beneficiosa puesto que optimiza la eficacia del cerebro estableciendo configuraciones sinápticas más eficientes.

 

Bibliografía:

Romer, D. & Walter, E.F. (2007). Adolescent Psychopatology and Developing Brain. Oxford Univ. Press.

Elbert, T., Pantev, C., Wienbruch, C., Rockstroh, B., & Taub, E. (1995). Increased cortical representation of the fingers of the left hand in string players. Science, 270(5234), 305-7.

 

Escrito por xavi martí

xavi martí

Psicólogo, Kinesiólogo educativo y Coach personal

Psicólogo colegiado, con orientación cognitivo-conductual, humanista, constructivista y mindfulness.
Asesor técnico en Kinesiología Psicoenergética, Instructor autorizado de Brain Gym® (Kinesiología Educativa).
Coach certificado por Essential Institute (alineado con los criterios de certificación de la ICF).
Curso CP-1 en BioNeuroEmoción (Biodescodificación), por el Instituto Español de BioNeuroEmoción (ieBNE).

Y sobre todo, padre de familia !!!

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