¡Tú no eres el problema!

 

Las personas, por lo general, solemos organizar nuestras vidas en torno a una serie de significados que vamos elaborando a lo largo de nuestra trayectoria vital. Nuestro particular modo de categorizar las experiencias y la forma en la que percibimos el mundo está, por lo general, marcado por nuestro sistema operativo de creencias,  en base al cual construimos nuestra propia realidad, nuestro singular “mapa del mundo”. La necesidad de desenvolvernos con cierta seguridad y de tener el control de nuestras propias vidas, nos lleva a seleccionar, habitualmente,  hechos que encajen con nuestra forma de observar el mundo recogiendo, constantemente, evidencias que respalden nuestras ideas. Sin embargo es necesario tener presente que nuestras construcciones personales no son un reflejo de la realidad, únicamente una interpretación de la misma.

“Lo que observamos no es la naturaleza misma, sino la naturaleza expuesta a nuestro método de interrogación”

W. Heisenberg

¿QUÉ ASPECTOS INFLUYEN EN LA CONSTRUCCIÓN DE NUESTRA PROPIA REALIDAD?

  • El modo en el que observamos la realidad externaestrategia

De forma natural ponemos nuestra atención en aquellos aspectos que conocemos, porque nos es más fácil aceptarlos. En nuestro proceso de selección de aquellos hechos de la realidad que encajen con nuestra propia visión del mundo, únicamente procesamos una diminuta fracción de la realidad externa.

  • El modo en el procesamos la información que seleccionamos:

Tras recibir la información del exterior, la misma es procesada  a través de nuestros  “filtros mentales”. Éstos, construidos en base a nuestras creencias, valores, experiencias, etc., organizan lo que percibimos e influyen  en lo que proyectamos al mundo.

  • El modo en el que utilizamos la palabra para contar nuestras historias, percepciones, creencias, opiniones, ideas, etc.:

La manera de contar lo que te ocurre, piensas o sientes, puede estar influyendo significativamente, en tu situación actual. La diferencia entre sentirte una persona desdichada, victimizada y resignada o por el contrario sentir que tienes el control de tu propia vida está determinada, en un alto porcentaje, por la forma en la estableces tus narraciones. Por ello, se hace importante revisar 

¿EN TORNO A QUÉ RELATOS CONSTRUYES TU HISTORIA? .

La forma en la que creamos nuestras historias está determinada por la manera en la que hemos relacionado, encadenadamente, ciertos eventos que nos han ocurrido. En el proceso de discriminación de aquellos que no encajan con muestro “mapa del mundo”, hemos ido atribuyendo sentido a los datos que hemos seleccionado y es en base a ellos cómo construimos nuestros relatos.

El lenguaje, lejos de ser una herramienta meramente descriptiva, ejerce una influencia sumamente trascendental en nuestra vida. Muchas de las causas de nuestras reacciones emocionales provienen de lo que nos decimos a nosotros mismos, a través de nuestro diálogo interno, y lo que expresamos al exterior, a través de las conversaciones.  Puede ocurrir que nuestras experiencias estén basadas en hechos que influyen negativamente en nuestra manera presente de estar y ser, y que no estemos percibiendo, fuera de nuestro relato disfuncional de la realidad, otros aspectos de la misma que de alguna manera hemos desechado. Sin embargo, la buena noticia es que, si bien a través del lenguaje podemos crear realidades, a través del mismo, también, podemos re-elaborar historias más normalizadas, menos sintomáticas.

CREANDO NUEVAS REALIDADES… Re- escribe tu historia…. 

PromManos_dibujandoover la generación de Historias Alternativas que vayan en dirección a la vida que deseas, reduzcan la influencia del problema en tu día a día y creen nuevas posibilidades de vida es, posible y, muchas veces, necesario.

Teniendo en cuenta que todo lo que sabemos y aprendemos lo contamos de una manera u otra, cambiar tu situación actual también depende del lenguaje que utilices para definir que te ocurre, cómo percibes algún aspecto de tu vida o como son tus circunstancias actuales.

  • ¿Cómo?

Existen diferentes maneras de re-construir tu realidad, sin embargo en esta entrada quiero dedicarle exclusividad a una técnica que, desde mi punto de vista “da el pistoletazo de salida” por excelencia; La Externalización.

Separándote del problema; “¡Tú eres tú y el problema es el problema!”

Considerar lo que nos ocurre como una entidad propia, ajena a nuestra persona, nos puede ayudar a retomar el control de nuestra vida, dejar de culpabilizarnos por pensar, sentir y/o actuar de una manera u otra y renunciar al sentimiento de fracaso que muchas veces podemos sentir cuando el problema permanece, “hagamos lo que hagamos”.

Se trataría de cambiar la forma en la que percibes el problema, separarte de él a través del lenguaje de manera que “la maldita ansiedad” pasa a ser la culpable de que a veces no puedas sentirte tranquilo/a o que evites quedar con tus amigos/as porque no te sentirás cómodo/a y/o no podrás disimular”.

Darle un nombre al problema podría ayudarte a poner en práctica esta técnica (llamada en terapia “Externalización”), porque “darle vida propia” te ayuda a separarte de él. Sé que puede resultar extraño, pero incluso otorgarle cualidades humanas puede serte de gran ayuda a la hora de crear un espacio entre tú y el problema, de manera que si expresas “la maldita ansiedad está intentando que tenga un mal día”, depositas en él la culpa de lo que ocurre o pudiera ocurrir.

En este proceso de “sacar fuera” y re-ubicar cada cosa en su lugar correspondiente, sería útil que revisaras qué influencia puedes estar ejerciendo en el problema para que éste persista, ya que de manera inconsciente puede que estés contribuyendo a su permanencia. Tómate el tiempo que necesites, ya estás en el proceso, y cuando finalmente hayas sido capaz de detectar que pensamientos o conductas alimentan el problema, trata de producir cambios y evita continuar favoreciendo su existencia. Puede que sea necesario que te documentes en relación a lo que te ocurre, bien de forma autodidacta o consultándole a alguien que tenga conocimientos sobre el tema. Esto se torna sumamente necesario cuando careces de la información necesaria para entender tu problema (cómo influye, cómo actúa, cómo se debilita, etc.). En última instancia, se trataría de percibir el problema como algo contra lo que puedes luchar, porque no eres tú el problema, ni el/la culpable de las consecuencias que éste ejerce en tu vida; eres quien tiene los recursos necesarios para resolverlo.

Una vez hayas externalizado el problema viene el momento de decidir enfrentarte a él para intentar resexternalizacionolverlo. Puede que no te sientas lo suficientemente preparado/a inicialmente para ello, sin embargo no debes desanimarte y considerar que no es posible, ya que una vez separado el problema de tu persona vencerlo es sólo cuestión de tiempo y de que vayas asumiendo, progresivamente, el control y la responsabilidad de solventarlo.

La externalización no debes considerarla únicamente como una técnica aislada; considerarla una actitud, una forma de vida en la te separas tanto lingüística como internamente (en tus conversaciones y en tu propio diálogo interno) de los problemas, te permitirá no sentirte vulnerable ante los mismos y te irá otorgando la responsabilidad plena de erradicar de tu vida todo aquello que te limite.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Escrito por Sofía Bravo García

Sofía Bravo García

Trabajadora Social Nº Col- 940
Terapeuta.
Especialista en Infancia y Familia.
Experta MBA en Coaching
Máster MBA en Gestión y Dirección de Recursos Humanos.
Experta en Orientación e Inserción Laboral.
En la actualidad, trabajo en los Equipos Insulares Territorializados de Atención Especializada a la Infancia y la Familia de Tenerife y desarrollo funciones en el ámbito del Trabajo Social Freelance, a través de Intervenciones Psicoeducativas, Psicosociales y Terapéuticas.

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