Tratando con el suicidio

Una semana atrás se publicó en la revista un artículo relacionado con el miedo a la muerte. En él se comenta la angustia que nos puede generar la muerte, tan desconocida y que escapa a nuestro control. Muy ligado al artículo, aunque con otro matiz muy diferente es el tema que, con la mayor sensibilidad, abordo hoy. No sólo descontentos con lo poco que conocemos sobre el suicidio, se suma la gran falta de comprensión y entendimiento. Dicho de otra manera, contamos con poca información sobre ello y además, no lo logramos entender del todo. Tenemos miedo a la muerte por lo que el ser humano siempre ha buscado la manera de aplazar este momento. Entonces, ¿qué ocurre con el suicidio?

EL SER HUMANOHay muchas fuentes que intentan abordar éste fenómeno: desde la perspectiva biológica dan relevancia a la escasa presencia de ciertos neurotransmisores mientras que el modelo genético confirma cierta transmisión hereditaria. El modelo sociológico, por ejemplo, se centra más en la tipología (altruista, ritualista, etc…) a diferencia del modelo psicológico, que se centra más en la diversidad teórica del concepto. Un postulado muy concreto que puede ayudarnos a tratar la temática del artículo y el cual comparto es el estipulado por Sneiman, y así dice:

“El suicidio es la búsqueda de solución a un problema que genera sufrimiento”

Si nos fijamos en ésta definición, podemos entender que una persona busque solucionar un conflicto, sea cual sea su naturaleza. Dependiendo de ésta, la dificultad será una u otra, aun así, el número de alternativas, de recursos tanto internos y externos a los que podamos acceder, nos pueden llevar a la solución, liberándonos del malestar y el dolor en los casos más exacerbados. Cada paso que damos nos puede llevar a la solución,  o alejarnos y deteriorarnos por el mantenimiento del malestar y el bajo de ánimo de no dar con tan ansiada solución al problema que llevamos ya tiempo intentando resolver. Poco a poco, nuestras alternativas menguan simplificando nuestra elección, llevándonos por un sendero angosto por el que desgraciadamente algunas personas deciden cruzar, acatando una posible solución que hasta ahora no había aparecido como opción o había sido desestimada.

Ésta es una posible explicación al por qué la gente se suicida, aunque no es ni será la única que podremos leer o escuchar. Por muchas que intentemos ofrecer, seguirá siendo algo incomprensible para muchos de nosotros. Seguramente solo podríamos llegar a comprender este sentimiento si pasáramos por la misma situación que las personas que llegan hasta el punto de dejar de querer vivir, acompañados de la incomprensión que el resto de personas les ofrece no queriendo dar su brazo a torcer, convenciéndola cabezudamente de que no es la solución. empeorando así su malestar. No lo comprendemos, es cierto, pero motivos tenemos, basta con observar el origen de su palabra. En latín, “suicaedere”, donde el prefijo “sui” significa “si mismo” y “caedere” “matar”. ¿podríamos algún día llegar a entender algo así?

CADA PASO

Por tanto, no podremos acabar de entender el porqué, pero si podemos reconocer algunos indicios para prevenirlo. Hay indicios que apuntan a que, además de la cierta predisposición genética ya comentada, los cambios repentinos de comportamiento, dificultad para concentrarse/pensar de forma coherente, modificaciones de los hábitos alimentarios y del sueño y conductas autodestructivas pueden darnos información de un posible riesgo de suicidio. Además, un estado de ánimo muy bajo o una depresión mayor, también puede implicar una mayor atención por nuestra parte.

Así pues, además de poder ser de utilidad la ayuda de un profesional al observar dichos aspectos, tener un firme entorno social y/o familiar puede favorecer el conocimiento de la posible ideación suicida como también, ser un gran factor protector capaz de ofrecer nuevas formas de pensar y nuevas alternativas de solución sin juicios y desde el respeto, ofreciendo nuevas perspectivas capaces de dar un giro a tan angustiosa situación. Como ya hemos comentado varias veces, el que más alternativas tenga, más probabilidades tiene de controlar tanto el medio que le envuelve como la situación que le depara y encontrar de esta manera una solución exitosa.

 

Escrito por Hector

Hector

Psicólogo formado en terapia Cognitivo-Conductual, PNL y Terapia breve
Consulta en Sabadell, Sant Cugat y Barcelona

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