Trastornos de personalidad

El diagnóstico más frecuente, diagnosticado entre el 40 i el 60% de los pacientes psiquiátricos, es el de trastorno de personalidad. Algunos expertos cuestionan este tipo de diagnóstico ya que alegan que el trastorno deriva de las expectativas culturales dominantes, siendo su base totalmente subjetiva. ¿Cómo podemos diferenciar una personalidad sana de un trastorno de personalidad?

La personalidad se define como aquellos rasgos mentales y de comportamiento permanentes que distinguen a los seres humanos. Lo que define al trastorno de personalidad son ciertas alteraciones en la cognición, emotividad, funcionamiento interpersonal o en el control de impulsos.

Cuando hablamos de personalidad sana vemos que responde a las siguientes características:
• Adaptativa.
• Flexible.
• Funcionamiento autónomo y competente en diferentes áreas de la vida.
• Habilidad para establecer relaciones interpersonales satisfactorias.
• Capacidad para conseguir metas propias, con el consiguiente sentimiento de satisfacción subjetiva.

En cambio, en un trastorno de personalidad observamos un modo patológico de ser y comportarse que:
• Es omnipresente: se pone de manifiesto en la mayor parte de las situaciones y contextos, y abarca un   amplio rango de comportamientos, sentimientos y experiencias.
• No es producto de una situación o acontecimiento vital concreto, sino que abarca la mayor parte del ciclo vital del individuo.
• Es inflexible, rígido.
• Dificulta la adquisición de nuevas habilidades y comportamientos, especialmente en el ámbito de las relaciones sociales: perjudica el desarrollo del individuo.
• Hace al individuo frágil y vulnerable antes situaciones nuevas que requieren cambios.
• No se ajusta a lo que cabría esperar para ese individuo, teniendo en cuenta su contexto sociocultural.
• Produce malestar y sufrimiento al individuo o a quienes le rodean: provoca interferencias en diversos ámbitos (social, familiar, laboral, etc.)
• El malestar es más bien consecuencia de la no aceptación por parte de los demás del modo de ser del individuo más que una característica intrínseca del trastorno.
• La conciencia de enfermedad o anomalía es escasa o inexistente.

Durante este mes publicaremos diez artículos dedicados a cada uno de los trastornos de personalidad que describe el DSM-IV-TR (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos) y que se agrupan en tres grupos:

Grupo A (trastornos raros o excéntricos)
• Trastorno paranoide de la personalidad, personalidad paranoide.
• Trastorno esquizoide de la personalidad, personalidad esquizoide.
• Trastorno esquizotípico de la personalidad, personalidad esquizotípica.

Este grupo de trastornos se caracteriza por un patrón penetrante de cognición (por ejemplo sospecha), expresión (por ejemplo lenguaje extraño) y relación con otros (por ejemplo aislamiento) anormales.

Grupo B (trastornos dramáticos, emocionales o erráticos)
• Trastorno antisocial de la personalidad, personalidad antisocial.
• Trastorno límite de la personalidad, personalidad límite o Borderline.
• Trastorno histriónico de la personalidad, personalidad histriónica.
• Trastorno narcisista de la personalidad, personalidad narcisista.

Estos trastornos se caracterizan por un patrón penetrante de violación de las normas sociales (por ejemplo comportamiento criminal), comportamiento impulsivo, emotividad excesiva y grandiosidad. Presenta con frecuencia acting-out (exteriorización de sus rasgos), llevando a rabietas, comportamiento auto-abusivo y arranques de rabia.

Grupo C (trastornos ansiosos o temerosos)
• Trastorno de la personalidad por evitación, personalidad fóbica o evitativa.
• Trastorno de la personalidad por dependencia, personalidad dependiente.
• Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad, trastorno anancástico de la personalidad o personalidad obsesiva-compulsiva.

Este grupo se caracteriza por un patrón penetrante de temores anormales, incluyendo relaciones sociales, separación y necesidad de control.

Veremos que estos trastornos responden a perturbaciones significativas en la esfera personal y social. Este comportamiento puede suponer estilos de afrontamiento desadaptativos, que pueden conducir a problemas personales y otros trastornos como desórdenes de ansiedad muy severos, trastornos depresivos y, aunque con menor frecuencia, trastornos bipolares. La aparición de estos patrones de comportamiento por lo general se remonta al principio de la adolescencia y el comienzo de la edad adulta y, en algunos casos, a la infancia.

Se dice que son un tipo de trastorno egosintónico, es decir que la conducta de la persona, sus pensamientos, sus impulsos, sus actitudes estás de acuerdo con el YO y por lo tanto para la persona, son percibidos como adecuados.

Durante este especial dedicado a los trastornos no queremos obviar ni el sufrimiento de las personas que padecen de estos desajustes, ni validar el criterio subjetivo que da crédito a estos trastornos. Nos mantenemos siempre críticos ante los criterios establecidos pero los usamos para poder hablar con cierto orden sobre este tema.

Cuando leáis las características que describen los diferentes trastornos de personalidad es fácil que pensemos en personas conocidas, que pueden coincidir con esas características, pero un trastorno de personalidad es algo muy serio, que no hemos de diagnosticar a la ligera.

Referencias bibliográficas

American Psychiatric Association (1994). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (DSM-IV). Whashington: APA

Escrito por Rosa Domingo

Rosa Domingo

Psicóloga clínica
Licenciada en psicología y psicopedagogía
Máster en psicología clínica cognitivo-conductual

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