Trastorno obsesivo compulsivo

Cogiendo como referencia el Manual Diagnostico y estadístico de enfermedades mentales (DSM-IV-TR), el trastorno obsesivo compulsivo pertenece al grupo de los trastornos de ansiedad, pero actualmente y con la edición del DSM-V, el TOC deja de pertenecer a este grupo para formar parte o estar incluido en “Los Trastornos Obsesivos Compulsivos y trastornos relacionados”

Es reconocido como un problema común que afecta al 2% de la población y puede afectar a cualTrastorno-Obsesivo-Compulsivo-1quier edad y por igual a hombres y mujeres. Los estudios llevados a cabo indican que 8 de cada 10 adultos con TOC comenzó a desarrollar esta enfermedad en la niñez o adolescencia.

Las investigaciones revelan que el 20% de los menores con TOC (1 de cada 5) tiene familiares en primer grado con esta enfermedad, que se suele sufrir de por vida debido a su tendencia a la cronicidad.

Se caracteriza por las obsesiones y las compulsiones. Para aliviar o reducir la ansiedad generada por las obsesiones, la persona realiza una serie de conductas repetitivas, las compulsiones.

  • Obsesiones: son ideas, pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes y persistentes que no son experimentados como producidos voluntariamente, sino más bien como pensamientos que invaden la conciencia y que son vividos como repugnantes o sin sentido.
  • Compulsiones: son conductas repetitivas y aparentemente finalistas, que se realizan según determinadas reglas de forma estereotipada. El acto se realiza con una sensación de compulsión subjetiva junto con un deseo de resistir a la compulsión, por lo menos inicialmente.

Aunque las causas del trastorno obsesivo compulsivo no se saben, parece tener una raíz bioquímica y estar relacionado con un fallo en el funcionamiento habitual de un neurotransmisor cerebral llamado serotonina, ya que se cree que éste neurotransmisor ayuda a regular la disposición de ánimo, la agresión y la impulsividad.

Existen diferentes tipos de TOC:

  • Lavadores y limpiadores: obsesionados con la limpieza y la higiene. Sienten que están en constante peligro de contagio o de contaminación. Por ello suelen lavar a menudo sus ropas, sus manos, su casa…; usar desinfectantes y no es raro verles con mascarilla y guantes de látex. Por supuesto, evitan compartir objetos o comida con otras personas.
  • Verificadores: las que inspeccionan de manera excesiva con el propósito de evitar que ocurra una determinada catástrofe.
  • Repetidores: son aquellos individuos que se empeñan en las ejecuciones de acciones repetitivas, como por ejemplo comprobar varias veces que han cerrado el gas o la puerta del coche.
  • Ordenadores: son personas que exigen que las cosas que les rodean estén dispuestas de acuerdo con determinadas pautas rígidas, incluyendo distribuciones simétricas.
  • Acumuladores: coleccionan objetos insignificantes, de los que no pueden desprenderse.
  • Ritualizadores mentales: acostumbran a apelar a pensamientos o imágenes repetitivas con el objeto de contrarrestar su ansiedad provocadora de ideas o imágenes, que constituyen las obsesiones.
  • Atormentados y obsesivos puros: experimentan pensamientos negativos reiterados, que resultan incontrolables y bastante perturbadores.
  • Sexuales: consiste en pensamientos sexuales recurrentes, que incluyen sobre todo un temor exagerado a ser homosexual.

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En cuanto a los tratamientos considerados eficaces para el trastorno obsesivo compulsivo, encontramos los tratamientos farmacológicos y el tratamiento cognitivo – conductual.

  • Tratamiento farmacológico.

Utilización de antidepresivos, ya sean los clásicos triciclícos o los más modernos, inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina. Estos últimos tienen una eficacia de mejora en el 40 al 60% de los pacientes y con unos efectos secundarios que son, generalmente, asumibles.

  • Tratamiento cognitivo conductual.

Es compatible con el tratamiento farmacológico y ha demostrado una eficacia similar o superior y con menor índice de recaídas.

El tratamiento cognitivo conductual consiste en la exposición a lo que se teme (pensamiento o realidad) con la prohibición de realizar conductas de evitación, en este caso rituales neutralizadores, de forma que el paciente se arriesgue a sentir la ansiedad. La aceptación de la ansiedad que se siente es un proceso que ayuda en el tratamiento.

La terapia de aceptación y compromiso logra que el número de abandonos sea menor, debido a que el objetivo que tiene el paciente no es eliminar la ansiedad, sino conseguir la flexibilidad psicológica necesaria para que la ansiedad no interfiera en su vida, ni en sus objetivos, intereses y valores.

 

Escrito por Yasmin Shehadeh Alandete

Yasmin Shehadeh Alandete

Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia.
Habilitada como Psicóloga General Sanitaria.
Actualmente y desde hace 8 años, trabajo como Integradora Social en San Juan de Dios, Servicios Sociales, con el colectivo de personas en situación de sin hogar con patología dual.
Preparando las oposiciones para Psicólogo Interno Residente.

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