Trastorno narcisista de la personalidad

En la mitología griega, Narciso era un joven muy hermoso. Las doncellas se enamoraban de Narciso, pero él las rechazaba. Entre las jóvenes heridas por su amor estaba la ninfa Eco, quien había disgustado a Hera y por ello ésta la había condenado a repetir las últimas palabras de aquello que se le dijera. Por tanto, era incapaz de hablarle a Narciso por su amor, pero un día, cuando él estaba caminando por el bosque, acabó apartándose de sus compañeros. Cuando él preguntó «¿Hay alguien aquí?», Eco respondió: «Aquí, aquí». Incapaz de verla oculta entre los árboles, Narciso le gritó: «¡Ven!». Después de responder: «Ven», Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso cruelmente se negó a aceptar su amor, por lo que la ninfa, desolada, se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que sólo quedó su voz. 

1-echo-and-narcissus-john-william-waterhousePara castigar a Narciso por su engreimiento, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso. (Fuente: Wikipedia)

Cuando hablamos de trastorno de personalidad narcisista nos estamos refiriendo a un trastorno descrito clínicamente en el manual DSM (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales). En el lenguaje coloquial se suele hablar del narcismo al referirnos a aquellas personas que se quieren mucho a si mismas y usan cualquier excusa para elogiarse, pero es importante diferenciar a la persona que se muestra narcisista “a la defensiva” a causa de una falta de confianza en sí mismo, y usa esos elogios para reforzar su autoestima ante los demás y al verdadero narcisista, que podríamos caracterizarlo porque carece de empatía, y sobre el que trata este artículo.

La descripción que hace el DSM IV del trastorno narcisista de la personalidad, es de un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y una falta de empatía, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:

  1. Tiene un grandioso sentido de autoimportancia (por ejemplo; exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados).
  2. Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.
  3. Cree que es “especial” y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto estatus.
  4. Exige una admiración excesiva.
  5. Es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.
  6. Es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.
  7. Carece de empatía: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  8. Frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.
  9. Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios.

Las personas con este trastorno pueden ser líderes, con seguridad y ambición, quieren hacer las cosas sólo a su manera, saben lo que quieren y cómo conseguirlo, suelen tener el carisma de atraer a otras personas y explotarlos para la consecución de sus propios objetivos, generalmente son extravertidos y muy políticos.

Se trata de personas que no saben manejar las críticas, o bien se enfurecen cuando les critican o, por el contrario, aparentan que son indiferentes a ellas. Tienen la sensación de “estar en su derecho”, es decir, poseen expectativas de recibir un trato especial. Sus relaciones sociales son frágiles, con escasos amigos íntimos, si es que tienen alguno, pero con muchas personas conocidas de las que sacar provecho, con las que se pueden mostrar simpáticos y encantadores para conseguir sus propios fines egoístas.

La explosión de mal genio, los estallidos verbales o el maltrato emocional, físico o sexual pueden poner de manifiesto la creencia narcisista de que a los demás tiene que preocuparles primordialmente su felicidad o bienestar. Es posible que otras personas describan sus relaciones con el narcisista como de “amor-odio”, sienten su encanto y al mismo tiempo se sienten explotados.

Las personas con personalidad narcisista suelen tener una baja autoestima y están predispuestos a la depresión. Soportan mal el envejecer, debido al deterioro de algunos atributos (físico, belleza, etc…).

Este trastorno es crónico y muy difícil de tratar, precisamente por las características hasta ahora descritas. Una persona que acuda a terapia, no lo hará para ser menos narcisista o para llevarse mejor con los demás.

Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association (1994). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (DSM-IV). Whashington: APA

Beck y Freeman (1990). Cognitive therapy of personality disorders. Nueva York: Guilford.

Oldham y Morris (1995). Autorretrato de la personalidad. Girona: Tikal.

Escrito por Rosa Domingo

Rosa Domingo

Psicóloga clínica
Licenciada en psicología y psicopedagogía
Máster en psicología clínica cognitivo-conductual

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