Trastorno Limite de la personalidad

 

El trastorno límite de la personalidad se caracteriza por un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la afectividad, y una notable impulsividad, que comienzan al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos.

Las personas con este trastorno presentan relaciones con los demás caracterizadas por la alternancia entre extremos de idealización y devaluación. Es muy usual, que idealicen a personas que acaban de conocer y que en cuestión de días la magia se les evapore por circunstancias irrelevantes para los demás.2000px-P_culture.svg

Su principal miedo es ser abandonado por el demás, puesto que tienen la necesidad de mantener fuertes vínculos emocionales. Este miedo es tan significativo que pueden llegar a pensar que su propia identidad puede quebrarse si la otra persona le abandona. Esto provoca que en diversas ocasiones, actúen de forma impulsiva cometiendo actos de automutilación, lo que les provoca un momento de calma y tranquilidad. Por extraño que suene, este hecho les hace sentir y reaccionar a los momentos de frustración o de tensión emocional.

Los actos de automutilación, las amenazas de suicidio y los suicidios consumados son muy representativos de este trastorno llegando a presentar las tasas de suicidio mas elevadas en comparación con otros trastornos mentales.

Además presentan una percepción de ellos mismo muy variable, lo que les hace estar muy pendientes de las opiniones que los demás versan sobre ellos. Son realmente inseguros y necesitan tener una guía externa, por lo que, buscan constantemente la atención y la aceptación de los demás. Pero sus habilidades sociales no son las apropiadas puesto que para conseguirlo caen en la manipulación y el conflicto emocional. Las personas de su entorno, no los pueden comprender y se distancian de ellos.

Normalmente, tienden a distorsionar las conversaciones que tienen con otras personas y sus actitudes llevándolos a vivenciar episodios de ansiedad elevada y depresión que, en ocasiones, manifiestan mediante ataques de ira hacia los demás seguidos de reproches o críticas hacia su persona.

Dos características centrales de este trastorno son la impulsividad y la imprevisibilidad, por lo que, con facilidad pueden caer en el abuso de drogas, cometer atracones de comida, mantener relaciones sin protección con personas desconocidas o conducir de forma temeraria.

Todo lo descrito hasta el momento nos hace pensar que el estilo de pensamiento de las personas con este tipo de trastorno es totalmente desestructurado, porque no tienen la capacidad de proponerse metas definidas. Su comportamiento seria más estable si vivieran en un entorno estructurado con una organización clara.  Además su forma de pensar esta totalmente dicotomizada, en relación al todo o nada. Por ello, las opiniones de los demás, las suyas propias o las del mundo en general suelen ser tremendamente positivas o todo lo contrario, tremendamente negativas. Esta variabilidad de opiniones las experimentan con emociones vividas intensamente que les desbordan.

El trastorno límite de la personalidad empieza a manifestarse al principio de la edad adulta. Los episodios de descontrol afectivo e impulsividad cada vez serán más frecuentes, siendo necesario buscar ayuda en centros de salud mental.

La impulsividad, la vivencia intensa de las emociones y las relaciones inestables suelen perdurar a lo largo de la vida pero si reciben tratamiento, muestran con frecuencia una mejoría, que suele ser manifiesta durante el primer año, logrando una cierta estabilidad en sus relaciones afectivas.

No olvidemos que las pequeñas emociones son los grandes capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin darnos cuenta. -Vincent Van Gogh

Escrito por Inés Català Borredà

Inés Català Borredà

Licenciada en psicología
Máster en Psicopatología, neuropsicología y salud

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