Trastorno Esquizotípico de la Personalidad

El trastorno esquizotípico de la personalidad es uno de los trastornos de personalidad del Clúster A. Afecta aproximadamente en un 0,9% de la población general, sobretodo en pacientes con familiares que padecen esquizofrenia. Es un trastorno que se diagnostica poco frecuentemente dado que puede confundirse con esquizofrenia. Se presenta una incidencia mayor en gemelos monocigóticos (mismo óvulo) que en gemelos dizigóticos, un 33% y 4% respectivamente. Con estos datos, podemos intuir que este trastorno de la personalidad cuenta con una carga genética importante relacionada sobretodo con los genes responsables de la esquizofrenia.

Esto es una clave importante para el pronóstico de dicha enfermedad mental dado que muchos de éstos acaban padeciendo esquizofrenia a largo plazo. Un 10% de estos pacientes cometen actos suicidas. Por suerte, hay muchos de estos pacientes (su gran mayoría) que consiguen vivir una vida normal con un control de la enfermedad.

¿Cómo se presenta esta enfermedad mental?

Como posible antesala de una esquizofrenia (no siempre, en ocasiones) el cuadro clínico se manifiesta sobretodo en pensamiento mágico y excentricidad en el comportamiento. Los pacientes que sufren esta enfermedad se comportan de una manera muy llamativa, visten con colores resultones y de manera excéntrica, todo eso para llamar la atención de su público. También se altera su pensamiento que puede ser desde una conversación peculiar o que únicamente tiene sentido para ellos hasta imaginar que tienen poderes mágicos o características únicas sobrenaturales. Tienen un discurso exagerado, llegando a hablar muy rápido de cosas sin sentido. Verborrea mental que sólo ellos llegan a entender.

Como los pacientes esquizofrénicos ellos mismos no son conscientes de sus sentimientos aunque sean extraordinariamente sensibles para detectar los de los demás. Tienen problemas con la introspección.

Estas personas suelen vestir de manera llamativa, anunciando que tienen ciertos poderes, hablando en lenguas extrañas e intentando hacer nuevos amigos. Este es un problema para ellos, dado que pueden llegar a considerar al resto como personas aburridas que no les comprenden. Ante esta negativa o falta de comunicación con las personas de su alrededor no suelen tener amigos y esto les puede llegar a producir casos de anhedonia y depresión severa. Muchas de las veces cuando se producen estos cuadros clínicos pueden diagnosticarse también de Trastorno Límite de la Personalidad.

Pueden sufrir despersonalización, es decir, creen que el mundo lo ven como si fuera una película cómo si ellos estuvieran viendo a una tercera persona desde fuera. Argumentan que en ocasiones, se pierden en rituales místicos (relacionados con sus poderes de clarividencia o otras características sobrenaturales) estando muy convencidos de ello.

Sus relaciones personales (como he comentado anteriormente) son pobres o nulas dado que estas personas se centran en su discurso divagando en muchas ocasiones o haciendo asociaciones laxas.

Presentan una motivación para relacionarse con el mundo exterior aunque no tengan recursos sociales para ello, lo que desemboca en sentimientos de tristeza.

En ocasiones de estrés es muy probable que puedan llegar a desarrollar un trastorno psicótico.

Tratamiento e Investigación

Al ser un trastorno que afecta poco a la población general y que se asemeja mucho a la esquizofrenia (anteriormente era denominado Esquizofrenia Infantil) el diagnóstico y tratamiento suele ser muy similar a dicha enfermedad.

Uno de los tratamientos más importantes es el entrenamiento en HHSS y terapia interpersonal para ayudarlos a relacionarse mejor con los demás y establecer una base de contacto con el resto. Esto puede aumentar su autoconfianza, disminuir los sentimientos de tristeza e incluso ayudar en casos de depresión. También se recomienda terapia de grupo en estos casos.

Como psicoterapia individual nos encontramos un tratamiento del pensamiento mágico y de las ideas extrañas. Nunca hay que juzgarlas ni enjuiciarlas sólo contrastarlas con la realidad y las evidencias. El propio paciente es el que tiene que darse cuenta.

Es muy importante el tratamiento farmacológico con antipsicóticos (para tratar ideas de referencia, ilusiones, etc) y en algunos casos se recomiendan los antidepresivos.

Escrito por Cristina Pérez

Cristina Pérez

Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona con mención en clínica de adultos. Experiencia con pacientes con TCA y Hospital de Día.

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