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Cuando todo cambia de sentido y la vida nos parece frustrante, es el momento de parar, reflexionar sobre quiénes somos y qué queremos hacer. Aunque el mundo se siga moviendo con la misma fuerza de siempre, nosotros notamos que no somos los mismos, y por ello, debemos analizar por dónde vamos a guiar nuestros pasos antes de ponernos a andar  de nuevo.

¿Y qué hacemos para eso?

Reconocer y asumir que algo nos pasa, que algo ha cambiado. Necesitamos  identificar qué es y definirlo para encontrar la solución que más se adapte a nosotros, además, es conveniente desarrollar una actitud facilitadora de cambio y  trabajar con las emociones negativas para no actuar de forma impulsiva.

El primer paso para resolver este conflicto interno será hacer una lista de proyectos donde plasmar todo aquello que se nos ocurra.

Una lista de proyectos

Una lista de proyectos sin demasiada reflexión, sin tener en cuenta nuestras expectativas, sin analizar las circunstancias o consecuencias que puedan causar al llevarlas a cabo, eso ya lo haremos después.  Se trata de plasmar nuestras ideas en un papel sin  juicio previo, tal cual nos vienen a la cabeza, sin filtro.

Esta técnica se llama lluvia de ideas y se basa en proporcionar variedad de soluciones, cantidad de alternativas y  por  aplazar el juicio. (Osborn, 1963):

-La variedad de soluciones diferentes hace que aportemos diferentes puntos de vista y no nos limitemos solo a unas pocas ideas.

-La cantidad de alternativas puede aumentar la calidad de las ideas propuestas.

-El aplazamiento del juicio nos asegura un abanico más grande de posibilidades, al  no detenernos minuciosamente en cada una de las propuestas.

Podemos combinar y mejorar ideas ya propuestas para que estas sean más solidas, pero no nos cortemos las alas, seamos originales y creativos, dejemos que nuestra mente explore todas las alternativas y que nuestra creatividad fluya.

Toma de decisiones

Para elegir la mejor alternativa debemos realizar un análisis de cada una de las propuestas:

-Valorar las consecuencias positivas y negativas de cada una de ellas a corto y largo plazo.

-Calcular el grado de probabilidad de que las consecuencias de cada alternativa se den realmente.

-Comparar los resultados esperados en cada alternativa con las metas que nos habíamos  propuesto.

Durante la toma de decisiones deberemos tener en cuenta nuestro bienestar emocional y cuestionar como nos podemos llegar a sentir durante la puesta en práctica de la alternativa elegida. Además, debemos de tener en cuenta que este proceso no esta restringido a nada y que podemos elegir llevar a cabo más de un camino.

Lo importante es encontrar cuál es el plan a seguir, concretar  las técnicas más apropiadas y ponerlo en práctica.

Puesta en práctica de la decisión elegida

Es importante que durante el proceso de acción el sujeto valore si tiene las herramientas físicas y mentales suficientes para llevar a cabo la alternativa elegida, porque tal vez necesite ayuda para conseguir su objetivo. Si es así, puede buscar apoyo de su familia o amigos. Observar el curso de su comportamiento y los logros que se van consiguiendo son un modo de registrar si su plan va por buen camino.

Ningún objetivo es fácil de conseguir, por ello, hace falta trabajar duro y esforzarnos por aquello que queremos conseguir, pero no debemos olvidar,  reforzarnos por las pequeñas metas que vamos consiguiendo con el trabajo del día a día. Además de concedernos un descanso físico y mental para rendir durante las horas de trabajo.

En definitiva, el proceso de solución de problemas propuesto es una técnica para reflexionar sobre las distintas opciones que podemos seguir y que nos ayuda a elegir un camino por el cual continuar nuestro propósito de vida.

Además, es una técnica que nos hace plantearnos cuáles son nuestras herramientas para hacer frente a nuestra situación y nos ayuda a replantearnos nuevos modos de conseguir nuestro objetivo. A veces, simplemente necesitamos ordenar nuestra mente y analizar lo que nos envuelve para seguir adelante y visualizar el mejor método para hacerlo.

Al final la elección dependerá de nosotros y de nuestras idiosincrasias, puesto que, no existen soluciones estándar que sirvan para todo el mundo, ni recetas mágicas que seguir para conseguir nuestros objetivos.


No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos. Albert Einstein


 

Escrito por Inés Català Borredà

Inés Català Borredà

Licenciada en psicología
Máster en Psicopatología, neuropsicología y salud

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