Sólo existo cuando siento: adicciones emocionales

Los seres humanos somos seres sensibles, sentimos desde que nacemos, desde que estamos en el vientre de nuestra madre, percibimos y sentimos los estímulos que nos llegan del exterior. A medida que crecemos y nuestro sistema cognitivo se va desarrollando, a esas sensaciones que nos llegan del exterior, le añadimos las interpretaciones de lo que pasa y con la interpretación llega también la emoción.

Nuestras emociones son la respuesta a lo que nos sucede y esa respuesta se da a diferentes niveles. A nivel expresivo nuestra cara dibuja una sonrisa o frunce el ceño en función de cómo nos sintamos ante lo que oímos o vemos. A nivel fisiológico se relaja nuestro corazón o se acelera, y a nivel cognitivo, en nuestros pensamientos, nos decimos a nosotros mismos lo contentos que estamos o lo triste, o injusto que es esto o aquello. Interpretamos y re-interpretamos la realidad para decirnos a nosotros mismos que estamos vivos, que sentimos, que la vida merece la pena ser vivida y que la realidad es del color que nuestra emoción la pinta. 

De hecho, hay pocas cosas más difíciles de soportar que las situaciones en las que no puedes sentir nada. La privación sensorial es una forma de tortura, y lo es porque es insoportable. Preferimos sentir algo, lo que sea, a no sentir

descargaAquí podemos encontrarnos con un problema. Necesito sentir para vivir. Cuando somos adictos a algo, sentimos que necesitamos ese algo para calmar nuestros nervios, desinhibirnos ,relajarnos, concentrarnos…Cuando sentimos que necesitamos algo en concreto, y hacemos todo lo posible por suministrárnoslo, incluso dejando de lado nuestras obligaciones, nuestros compromisos, nuestros intereses… e incluso nuestra propia supervivencia, podemos decir que nos hemos vuelto adictos a eso que creemos que necesitamos. Cuanto más intenso es el poder adictivo de algo, más nos esforzaremos por suministrárnoslo y más sacrificaremos en el camino:

“No lo soporto, tenemos broncas todos los días, no aguanto más, pero es que es tan cariñoso cuando nos llevamos bien, es que es tan detallista en los buenos momentos…”

Las emociones también pueden ser estímulos adictivos. Las sensaciones que sentimos cuando tenemos una emoción son fácilmente reconocibles si prestamos atención porque son intensas, producen cambios en nuestra química corporal, y ese cambio hace que deseemos volver a buscar más:

“El efecto de nube de una reconciliación tras una intensa pelea” 

Preferimos sentir algo, lo que sea, a no sentir. Y aunque desde fuera, e incluso desde dentro, pensemos que ese sentimiento, esa emoción es desagradable, negativa y nos hace daño, a falta de otra cosa volvemos a por más.

imagesEntramos en una dinámica de sentir falsas emociones, de vivir falsas realidades, de interpretar nuestra vida para conseguir vivir la amarga pelea y la dulce reconciliación, para sentir un falso vacío continuo que nos empuja a realizar cada fin de semana deportes de riesgo, sin pararnos a ver, qué queremos, para sentir que el sacrificio continuo para lograr el éxito laboral es positivo y sano para nuestro organismo, mientras nos alejamos de nuestros amigos y familiares, y nos perdemos en la imagen que proyectamos de nosotros mismos al mundo, olvidándonos realmente de lo que nos hace feliz.

Nos convertimos esclavos de las emociones y nos olvidamos que las emociones existen para darnos información de nuestra forma de estar en la vida, de aquello que nos gusta o nos disgusta, de aquello que nos sienta bien o nos sienta mal, de aquello que favorece nuestra felicidad o infelicidad.

 

Escrito por Ainara Febles Bolaños

Ainara Febles Bolaños

Psicóloga y Especialista en Terapia Gestalt.

“Sé el cambio que quieras ver en el mundo”

Un comentario de “Sólo existo cuando siento: adicciones emocionales

  1. Me parece un articulo superbueno, felicidades!
    estaría bien que hicieses otro artículo de como deshacernos de esta “adicción”, me refiero al diálogo interno que has puesto como ejemplo antes de dormirnos, me pasa mucho…
    Gracias Ainara!

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