Recordar, Reescribir

“Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.”

Jorge Luis Borges

 

cita 1Muchas personas se sienten atrapadas en una red de recuerdos negativos y dolorosos que les crean malestar. Numerosos estudios psicológicos han encontrado una clara relación entre el estado de ánimo y el tipo de recuerdos que tenemos, es decir en función de si estamos más alegres o más tristes podemos tener una propensión a recordar aquellas experiencias que hemos vivido de un cariz más alegre o más triste también. De igual forma el tipo de recuerdos autobiográficos en los cuales nos centremos pueden generarnos un estado afectivo más positivo o negativo.

De esta manera en estados de ánimo más melancólicos se puede producir un bucle sutil y peligroso en el cual la persona se centra recurrentemente en recuerdos negativos, aumentando su tristeza y ésta a su vez produce que tienda a fijarse más en esas vivencias dolorosas.

Los sucesos que nos ocurren a lo largo de nuestra vida son elementos que, pasados por el prisma subjetivo de nuestra forma de ver el mundo y concebirnos a nosotros mismos, acaban configurando la historia de nuestra vida. Una amalgama de formas inconstantes que moldeamos, dotamos de significado y situamos en un orden cronológico afectando e influyendo en el resto de nuestra historia.

Somos narradores por naturaleza, guardamos e interpretamos nuestros recuerdos subjetivamente e hilamos con ellos un relatoPicsArt_1411113157485 personal cuya trama puede tener un cariz más alegre o más oscuro y dramático. Algunas personas se creen sujetos pasivos influidos por los acontecimientos que les ocurren, simples productos de la suma de múltiples factores azarosos, víctimas de un destino ineludible. Nada más alejado de la realidad. Todos somos poderosos creadores de infinitas realidades, autores de nuestra propia vida. Construimos y reconstruimos a cada momento nuestra memoria y con ella nuestra propia vida. Si bien no es posible cambiar las cosas que nos ocurren sí que podemos modificar la forma de interpretarlas, la manera en que nos influyen a nosotros mismos y a nuestra historia.

Además de narradores somos protagonistas del épico relato de nuestra vida y podemos escoger el rol que queremos tener en esta historia: un personaje victimista y autocompasivo o por el contrario un sujeto activo que lucha por el cambio y que trata de avanzar. Se trata de darnos cuenta del discurso que hemos elaborado sobre nuestra vida y que partes de éste influyen negativamente en nuestro bienestar psicológico para poder modificarlo y darle una continuidad digna al relato.

Tenemos el poder y la libertad de reescribir nuestra historia con una nueva tinta, con un nuevo giro argumental. Una historia más constructiva en la que el personaje principal sea dueño de su destino y no un mero actor a merced de los acontecimientos.

Escrito por Adrià Gilabert

Adrià Gilabert

Licenciado en psicología en la Universitat Autònoma de Barcelona, máster de Práctica Clínica en la fundación AEPCCC, Máster de Conducción de Grupos Universitat de Barcelona.

Llevo a cabo psicoterapia individual por cuenta propia, en el centro UAP de Barcelona y en el Centre Mèdic Mollet.

También trabajo con grupos en los ámbitos clínico, social y formativo.

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