¿Qué pasa cuando no hay amor?

Todos y sin excluir a nadie hemos sido partícipes de este sentimiento y lo somos día a día. Pero realmente ¿sabemos que es el amor? . Según las películas es un sentimiento inesperado que se te puede presentar cuando caminas por la calle, cuando estás esperando el metro, en una lujosa fiesta o en cualquier parte. El amor nace y se deshace de maneras que nunca llegaremos a entender. Pero lo que sí llegamos a entender es su bioquímica. Se activan 12 regiones cerebrales cuando nos enamoramos de una persona, la duda más importante es ¿porqué una y no otra?. Según los estudios que se han realizado, nos enamoramos de personas con nuestro mismo nivel cultural, económico y personal pero no se explica en ningún lado porqué dos personas idénticas pueden enamorarte o porqué tenemos parejas con gustos totalmente contrarios a los nuestros.

4302464794_a9af4e23acDentro de la compleja bioquímica del amor se encuentra el papel fundamental de la dopamina. Una hormona que estimula nuestro sistema de recompensa. Un claro ejemplo es comer chocolate. Cuando el chocolate nos produce placer es por el efecto de la dopamina en nuestro cerebro. Dentro de este sistema del refuerzo es muy importante el área tegmental ventral, que es parte de nuestro cerebro más primitivo.

Pero ¿qué pasa cuando nos abandonan?¿Porqué no podemos olvidarnos de esa persona?. En la conferencia de Helen Fisher ‘The brain in love’ nos explica qué áreas del cerebro se ponen en marcha cuando una persona nos deja.

Primeramente, el sistema neural del refuerzo se reactiva, dándole más importancia a la dopamina y dotándonos de motivación y ganas de volver a recuperar a esa persona. No sólo tenemos recientes sus imágenes y todos los sentimientos que nos aportaba, también tenemos el sistema de recompensa auto-estimulándonos para conseguir más dopamina y llevándonos a arriesgarlo todo. Por eso dicen que las cosas sólo duran si son difíciles de conseguir, porque nuestro sistema de recompensa se activa cuando hay un reto que perseguir. 

Otra región implicada cuando a una persona ‘’la dejan’’ es el centro del núcleo accumbens. Esta región se encarga de calcular riesgos y pérdidas activándose cuando hay que tomar decisiones importantes. En este momento nuestro cerebro calibra qué hemos hecho mal y porqué se ha terminado, pero en muchas ocasiones maquina qué puede hacer para recuperarlo. Los riesgos se consideran menores que los beneficios (esto sumado al sistema dopaminérgico ‘’haciendo de las suyas’’). 

Entre estos mecanismos hay una gran variabilidad hormonal, también la oxitocina o la famosa ‘hormona del amor’.  Pero una cosa esta clara, cuando nos ponen las cosas difíciles y nos retan a conseguir algo que queremos y nos ha dado tantos momentos buenos (y también malos) nuestra bioquímica nos juega una mala pasada. Nos incita a conseguir aquello que hemos perdido, incrementando los beneficios de conseguirlo, cuando lo que más nos interesaría seria borrar a esa persona de nuestra memoria y pasar página. 

Podemos concluir que cuando una persona supone un reto la mejor medicina es darnos cuenta si hemos sobrevalorado su influencia o si debemos ponernos las pilas para conseguir nuestro objetivo. El mal de amores se cura cuando esa persona ya no es un reto y no sentimos un fuerte apego hacia ella. Eso solo se consigue cuando hacemos una valoración objetiva de lo que nos aporta. Entonces hasta el momento que pase eso sólo nos queda llorar y reflexionar como medicina natural para el mal de amores.

 

Escrito por Cristina Pérez

Cristina Pérez

Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona con mención en clínica de adultos. Experiencia con pacientes con TCA y Hospital de Día.

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