¿Qué cuento le compro a mi hij@ por Sant Jordi?

Hoy es “Sant Jordi” en Catalunya. Todos sabemos que en esta festividad se regalan rosas a las mujeres y libros a los hombres. Yo, por el hecho de ser mujer, cada año recibo un par de rosas de los hombres de mi familia, pero por suerte las mentalidades sexistas están a la baja y también me regalan algún que otro libro. Dejando de lado este tema, que podría dar para otro artículo -muy interesante-, me centraré en los libros; concretamente, en los libros dirigidos a los más pequeños: los cuentos.

¿Qué tipo de cuentos compramos a los niños y niñas? ¿Qué deberíamos tener en cuenta cuando compramos un libro infantil? ¿Los cuentos nos ayudan a educar a los niños?

¡Por supuesto! Resuelvo la última cuestión sin tener en cuenta el orden. Los cuentos educan por si solos, son una gran fuente de aprendizaje ya que suscitan la imaginación, potencian la lengua, aumentan la creatividad, intervienen en la memoria y un sinfín de etcéteras.

Partiendo de la base de que todos sabemos que los libros son importantes en cualquier edad, en la edad temprana lo son mucho –por no decir más-, ya que además de todo lo dicho, ayudan a interiorizar principios y valores, a comprender el entorno y a entender cómo son las relaciones sociales.

Lo que nos atiende en este artículo es que la mayoría de cuentos que encontramos en el mercado contienen una serie de categorizaciones, estereotipos y prejuicios, lo cual hace que se desencadenen discriminaciones. En psicología social – aquella que estudia la interacción de las personas y el entorno donde viven-, estudiamos las categorizaciones como un proceso perceptivo y clasificativo simple pero fundamental. Hay de distintos tipos, como por ejemplo la edad, el sexo, la lengua, la religión y la ideología. Gracias a estas categorizaciones conocemos el “nosotros” y el “ellos”, o sea, la identidad social según grupos de personas; pero también conducen a la creación de estereotipos, prejuicios y discriminaciones.

Siguiendo con las definiciones que nos ayudaran a entender los conceptos, entendemos los estereotipos como un conjunto de imágenes mentales, percepciones y construcciones lingüísticas que parten de una falsa realidad. Estos estereotipos nos conducen a los prejuicios, que es la predisposición a actuar negativamente en relación a alguien por ser lo que es y no por quién es, imponiendo el criterio categorial. Por último, definimos la discriminación cómo el comportamiento que busca efectos negativos hacia otra persona, existiendo diferentes tipos: ignorar, excluir, limitar el acceso o eliminar.

Como ya intuimos, los efectos de la discriminación son nocivos: la reducción de la autoestima, la predisposición al fracaso, o el llamado Efecto Pigmalión. Este último se basa en el hecho que la reiteración de una crítica negativa o de expectativas positivas hacia una persona pueden provocar la interiorización de estas, haciéndolas así reales para ella.

El Patito Feo, del escritor Hans Christian Andersen, es un cuento clásico que todos los niños y niñas conocen y un gran ejemplo práctico para estudiar este proceso. En él encontramos la historia de un animal diferente que es discriminado por su condición física, que recibe maltratos físicos y psicológicos, y que por todo ello tiene una falta de autoestima, un claro Efecto Pigmalión y un serio problema de socialización. Los patitos blancos son el “nosotros” y el patito feo es el “él”. Cómo no pertenecen a la misma categorización, atendiendo al estereotipo de tener que ser blanco; el patito es discriminado.

Otro ejemplo de cuento con categorizaciones, estereotipos, prejuicios y discriminaciones es La Cenicienta. En él podemos hablar del concepto de mujer, de las relaciones sociales y de amor y de las clases sociales. Este cuento folclórico tan famoso contiene muchos estereotipos hacia la mujer: dependiente, no provocativa, servicial y por supuesto bonita y arreglada. En referencia a las relaciones, vemos una clara sumisión de la Cenicienta hacia sus hermanas y madre adoptiva por una relación de dependencia y con una clara discriminación por culpa de diferencias clasistas. Además, el cuento termina con la “salvación” de una mujer por parte de un príncipe guapísimo y con mucho dinero. Este hecho define el claro prejuicio de que las mujeres tienen que ser escogidas por los hombres y que además, van a depender de ellos para ser felices. Por otra parte, contribuye a creer en el amor de cuento de hadas, con el que las niñas intuyen que tienen que estar guapas para sus hombres y que van a ser salvadas por un príncipe azul.

El hecho de regalar cuentos que no nos expliquen historias con categorizaciones y discriminaciones hacia grupos sociales concretos o estereotipos hacia personas con características diferentes, haría que los niños y niñas aprendiesen a no tener prejuicios hacia los demás, dejando de lado de donde provengan, como son o en lo que crean. Además, contribuiría a una mejora de la socialización de los pequeños para después convertir-se en personas adultas tolerantes y respetuosas. También, hace falta que los pequeños puedan aprender a valorarse a sí mismos y a mejorar su autoestima sin depender de su físico, edad, género, cultura, nacionalidad o condición social.
Por otra parte, es importante que los cuentos representen la realidad de los niños y niñas para que ellos se sientan identificados en las historias que les leemos o que leen ellos mismos. La Cenicienta, por ejemplo, nos explica una historia que difícilmente se va a hacer realidad para una niña y contribuye a imaginarse un tipo de vida que seguramente no existirá.

Así pues, existen autores que escriben cuentos originales y modernos donde podemos encontrar realidades coherentes de nuestra sociedad, con los valores y principios adecuados. Podemos encontrar libros sin categorizaciones y discriminaciones, por ejemplo “Anna cumple 5 años” o “Queremos que regresen las vacas locas”.
Os animo pues, a primero dar un vistazo a los cuentos y libros antes de comprarlos, y por supuesto, a que hoy todos los niños y niñas tengan un libro nuevo. ¡Feliz “Diada de Sant Jordi”!

Escrito por Núria Riuró i Càceres

Núria Riuró i Càceres

Graduada en Pedagogía por la Universidad de Girona y Educadora Infantil

Técnica de Juventud en la Administración Pública
Miembro de la “Associació de Pedagogia El Gir”

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