Próxima estación excelencia

trenHace unos días encontré un magnifico tuit que decía así: “¿excelente o exigente? Mi curiosidad se despertó y empecé a pensar sobre qué es ser exigente y qué es ser excelente. Una reflexión que me transportó por mi interior y que me permitió escribir estas líneas como si de un cuento se tratara.

Te invito a que viajes dentro de ti para descubrir la exigencia y la excelencia, no te creas nada de este relato, sé un aventurero y súbete a esta lanzadera interna para que tú mismo saques tus propias conclusiones.

Si te sirve de ayuda, yo paré en estas estaciones:

ESTACIÓN APRENDIZAJE:

Mi nombre es Sergi y en breves momentos llegará una lanzadera en la que subiré para reflexionar sobre diferentes estaciones.

Mi punto de partida es aprendizaje. Me encuentro en un momento en que estoy abierto a aprender, comprender y formarme. Así que es una magnifica estación para emprender un viaje de reflexión.

(Llega puntualmente la lanzadera en la que subo y me dirijo a la siguiente terminal)

Mapa Tren 1

ESTACIÓN EXIGENCIA:

Antes de nada tengo que cuestionarme ¿Qué es la exigencia? Parece obligatorio detenerse aquí. La exigencia es la obligación que nos ponemos a nosotros mismo de hacer las cosas de la mejor manera posible. Aunque reflexionando un poco más, me doy cuenta que hay situaciones que vienen dadas por personas externas.

Me encuentro con una madre y un padre que me explican la exigencia que le transmiten a su hijo para que él apruebe el colegio con las mejores notas. Su padre muy orgulloso de su hijo me comenta que es un gran estudiante. Por eso será su hijo será el primero de su promoción, el que más excelentes tendrá, será el número uno en todo. El padre mira a su hijo con unos ojos brillantes llenos de amor y satisfacción y le dice con firmeza a su hijo: ¡verdad campeón!

Su hijo lo mira, y se escucha un hilo de voz bajo y una mirada cariacontecida con un: sí, papa.

Después de oír y ver a esta familia entendí lo que era la exigencia. Al finalizar la conversación sentí como mi cuerpo pesaba más, mis pies parecían tener plomo, y mi mochila estaba cargada con la presión de ese chaval. A medida que me alejaba de ellos seguía escuchando los chismorreos de su padre y su madre. Se me quedaron grabados en la mente.

De golpe chillé ¡Dios mío! ¡Basta ya!, esas voces eran una tortura, menudo peso tenía que cargar su hijo.

¿Puede ser que exigir sea poner peso extra a la persona? Ese niño tiene que esforzarse en sus tareas diarias y estudiar para aprobar con la mejor nota. Además tiene la presión extra de contentar a sus padres.

Sigo pensando, y me pongo en la piel de los padres. Ellos siempre actúan de la mejor manera posible y seguramente sus actos siempre son con el fin de que su hijo aprenda a valorar y a entender la “cultura del esfuerzo”. ¿Pero a qué precio?

Y seguí reflexionando ¿qué ocurre cuando se pide demasiado al niño? Partimos de que cada persona tiene unas cualidades, unas capacidades, y una forma de ser. Ser exigente no es ni bueno, ni malo. La exigencia a pesar de qué venga de sus padres él chico a decidido que forme parte de su ser.  Sus padres le propusieron unas metas y él decidió contentar a sus padres. Si el chico acepta el reto asumido probablemente puede que sea un gran profesional, una gran persona, pero con una característica en común con sus padres, la exigencia.

Rápidamente me surgió otra pregunta ¿Y si no resiste la exigencia de sus padres? ¿Qué le puede ocurrir? Se puede resumir en una sola palabra, frustración. Y eso puede ir acompañado de baja autoestima, inseguridad, desorientación, falta de confianza, miedo…

Después de este primer encuentro en la Estación Exigencia decidí partir a mi nuevo destino, pero la lanzadera había partido así que tuve que esperarme.

En un mundo exigente el tiempo es oro, y por el altavoz anunciaron que el transbordador llegaría tarde por un fallo en el camino entre Exigencia y Confianza. Los usuarios se indignaron.

En el andén me encontré a una mujer y a un hombre, ambos ejecutivos.

Escuché como hacían negocios. Y les pregunté por la exigencia. Ella y él se miraron y casi a la vez me dijeron que tenían otras cosas que hacer. Tenían mucho trabajo, muchos negocios que cerrar y no podían perder tiempo.

Les comenté que la lanzadera llegaría tarde igualmente, así que podíamos aprovechar para charlar sobre la exigencia. El empresario agarro el móvil para llamar a sus trabajadores y escuché como les decía que por culpa del transporte llegaría tarde a la oficina y por este motivo nadie podía irse hacía casa. Tenía que transmitirles una idea buenísima y dado que era viernes, les permitiría pensar acerca de ella durante todo el fin de semana.

Ella más discreta, envió un correo electrónico que no pude ver.

Descubrí que la exigencia en algunas personas no tiene límite, es un pozo sin fondo. Me pregunté dentro de mí si este ejecutivo se había puesto en la piel de sus trabajadores en esa llamada. Quería preguntarle sobre su nivel de empatía, pero no me atreví.

El silencio hizo presencia entre nosotros tres, vi que no les interesaba hablar conmigo. Ambos se ocultaron bajo un pequeño aparato de 7 centímetro de alto y 4 de ancho, llamado teléfono móvil. Así que simplemente observé. Hacían correr sus dedos a una gran velocidad, y alguna vez resoplaban.

Les miraba y se me ocurría un sinfín de preguntas. Como por ejemplo:

  • ¿Qué es para ti la exigencia?
  • ¿En qué ámbitos eres más exigente?
  • Del 1 al 10, siendo uno poco y diez mucho ¿Qué nota te pones a ti mismo sobre tu exigencia?
  • ¿Qué diferencia hay entre exigencia y excelencia?
  • ¿Para qué utilizan la exigencia?
  • ¿Quiénes son cuando son tan exigentes?
  • ¿Qué habilidades destacan de su exigencia?
  • ¿Qué nivel de empatía tienes con tus compañeros cuando eres exigente?
  • ¿Cómo celebras un logro?
  • ¿Cuántas veces felicitas o agradeces a tu equipo?
  • ¿Dónde queda tu parte más sentimental, emocional y personal en tu ser más exigente?
  • ¿Ser exigente equivale a ser perfeccionista?

La perfección como la exigencia creo que tienen una relación ya que ambas son difíciles de saciar.

Veo que entre exigencia y excelencia hay una parada que une a estas dos, es confianza.

mapa tren 2

ESTACIÓN CONFIANZA:

En ella veo que bajan mis conocidos ejecutivos. Me vuelve a la mente otra pregunta, ¿son unos inconformistas?

La gente que se detiene en confianza es porque tienen está cualidad en si mismo. Me gustó ver que era una parada más transitada de lo esperado, así que me alegre.

Mientras miraba el vaivén de los pasajeros vi a través de la ventanilla que había un enlace a otra estación. Había bastante gente en ella. Todos de pie esperando el transporte. Quise ver dónde era la destinación de toda esa masa.

Se oye un pitido que anuncia que se cierran las puertas de la lanzadera y por consiguiente partimos hacía Estación Excelencia. El convoy empieza a moverse lentamente. Gracias al movimiento pude ver dónde se destinaba el enlace donde había mucha gente. Iba dirección  FRUSTRACIÓN.

Me conmovió ver esa parada, me levante de mi asiento y miré el mapa de todas las líneas de transbordo. Resulta ser que de Estación Frustración hay una vía que te lleva directamente a la Estación Aprendizaje. Lo que me hizo ganar tranquilidad, ya que vi que había una gran alternativa a la frustración.

En pocos minutos la lanzadera entra en una nueva Estación, Estación Excelencia.

mapa tren 3

ESTACIÓN EXCELENCIA:

Me bajo del tren y decido salir de la estación. Me detengo al final de las escaleras, observo mi entorno, y me pregunto:

  • ¿Cómo me siento?
  • ¿Qué es lo que veo?
  • ¿Hay gente?
  • ¿Qué hacen?
  • ¿Qué emociones tengo?

De golpe una chica con vestido verde se detiene a mi lado, con una sonrisa en la cara me pregunta si me he perdido. Su pelo rizado, castaño y sus gafas de pasta negra me hacen mirar sus ojos marrones. Yo le respondo: no, no estoy perdido. Estoy investigando sobre la excelencia.

La joven sonrió. Y con una voz dulce y agradable me dijo:

  • Esta justo dentro de ti.
  • ¿De mi? respondí con cara de sorpresa.
  • La muchacha me responde: La excelencia esta en tu interior. Tú sabes cuál es tu reto en esta vida y lo que quieres ser en este mundo. A partir de aquí debes hacer los pasos para conseguir llegar al final de tu reto, sueño, objetivo…  Una vez encontré en un artículo que para la persona excelente no hay nada imperfecto que solucionar y convertir en perfecto.
  • Sabía frase, le comenté.
  • La persona excelente tiene muchas cualidades y una de ellas es la proactividad. La persona proactiva es la solución del problema. Y antes de centrarse en el hacer, busca su Ser.

Esta chica de vestido verde, pelo castaño y gafas de pasta negra estaba abierta a compartir sus puntos de vista sobre la excelencia, así que tenía que aprovechar su amabilidad y escuchar atentamente lo que decía.

La joven me pregunto mi nombre, quería saber a quien se dirigía. Yo le desvelo mi nombre en un tono de voz tímido.

  • Sergi, le respondí.
  • Mira Sergi, las personas comprometidas con la excelencia viven el fallo como una oportunidad de aprendizaje, no como un fracaso. Buscan alternativas, aceptan otros puntos de vista, admiten las críticas y las sugerencias, porque no se sienten amenazadas y cualquier aportación es una oportunidad para seguir aprendiendo y avanzar hacia tú objetivo.
  • ¿Y si sale mal? Le pregunté.
  • Si sale mal te ayudará a tener un aprendizaje, una experiencia. Recuerdo una cita del inventor de la bombilla, Thomas Edison, quien en una rueda de prensa un periodista le tiro en cara los más de mil fracasos que tuvo hasta conseguir la bombilla. Edison le dijo sabiamente que no había fracasado sino que se había topado con 1.000 maneras de no hacer la bombilla.
  • Me llega que lo que me quieres decir es que siempre hay un lado positivo. Y que lo más importante es centrarte en lo que has conseguido aprender. ¿Entonces la actitud es importante?
  • La actitud es importante. Ser excelente es ir más allá del hecho, es llegar a tu esencia.
  • Esto es muy profundo, ¿no crees?
  • Ella sonríe. Traspasa tu excelencia a tu día a día. ¿Haces todo lo que está en tus manos para conseguir tu propósito? ¿Quién eres en el momento en que haces todo lo posible para conseguirlo tu objetivo? ¿y quién dejas de ser en el momento en que renuncias a tu reto?
  • No es fácil responder a estas reflexiones.
  • Nadie te ha dicho que fuera fácil. Tampoco que se pueda responder en un día. Pero si te permites equivocarte, ser tu mismo, ser coherente con tus decisiones, ser proactivo y perseverar… puede contribuir a tu excelencia.
  • Entiendo, que la excelencia es un camino.
  • La excelencia es un camino que hay que hacer poco a poco, que hay que saber celebrar los logros, disfrutar de los momentos, aprender… Es un camino de mejora constante.
  • Así que hay un trabajo diario ¿no?
  • Según el filósofo Aristóteles dijo que la excelencia es un hábito.
  • ¿Por dónde puedo empezar?
  • Ya has empezado, pero no te detengas busca más.
    • ¿Qué es para ti ser excelente?
    • ¿Y en que eres excelente?
    • ¿Para qué eres excelente en ese ámbito?
    • ¿Qué te hace falta para ser excelente en los otros ámbitos?
    • ¿Qué está en tus manos cambiar?
    • ¿En qué te sientes fracasado?
    • ¿Cómo es esta situación una oportunidad para hacer cambios?
    • ¿Cuáles son?

 

  • Bufff… ¡¡¡esto es un tercer grado!!!
  • Si lo quieres ver así. Pero solo son preguntas, y solo tú tienes la respuesta. ¿A qué estás esperando en responder?
  • Muchas gracias por ayudarme a reflexionar.
  • De nada. Yo necesité un tiempo, me paré y tomé distancia de lo que estaba haciendo. Hacer un proceso de coaching me ayudó a saber quién era y quien quería ser. Y de allí pasé a buscar mi excelencia.
  • Tomo nota.
  • ¿Qué quieres hacer?
  • De momento he decidido subirme a la lanzadera para ir a la Estación Aprendizaje, espero volver pronto.
  • Lo bonito es que siempre puedes desplazarte de una estación a otra, pero no pierdas de vista lo que quieres ser, posiblemente esto te ayudará en tu viaje.
  • ¡Gracias!
  • De nada Sergi. Por cierto, mi nombre es Esperanza.
  • ¡Gracias Esperanza!

Mientras me volvía con la la Estación para agarrar la lanzadera reflexionaba acerca las conversaciones que mantuve en las distintas estaciones. Cuantas cosas aprendí,  pero me quedo con la Esperanza de continuar trabajando la excelencia.

Por el altavoz escucho próxima estación…

Escrito por Sergi Serrat

Sergi Serrat

Diplomat en Treball Social i Màster en Coaching i Lideratge Personal

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