¿Por qué no adelgazo?

En el caso que te cueste mantener un peso ideal seguramente te habrás cuestionado porque es difícil; habrás intentado seguir alguna dieta o depositar en el ejercicio físico toda la confianza para obtener resultados.

Me gustaría (por puntos claves) reflexionar sobre que puedes hacer para que cambies tu relación con la comida.

¿Que hace que nos alimentemos mal?

Esta claro que si padeces sobrepeso u obesidad (exceptuando alguna patología) es porque no le das a tu cuerpo lo que realmente necesita. Toma esa frase como bandera y no la sueltes.

Nos hemos vuelto vagos. Si, vagos.

No solo hago referencia a quien no realiza actividad física o algún deporte en concreto, eso es solo una parte.

Hace 100.000 años, no diponíamos de medios para conseguir alimento de la forma tan simplificada que la obtenemos hoy en día. Comer requería esfuerzo y planificación. La comida se movía (animales) o estaba en una zona alejada de la nuestra.

Antiguamente las calorías eran «sagradas». La temperatura, el peligro, el trabajo físico y manual nos obligaba a quemar muchas calorías y era vital ser conscientes de la alimentación para sostener el equilibrio y para no cazar y/o recolectar mas allá de lo sostenible, podía existir la escasez así que teníamos que ser inteligentes a la hora de comer.

En otras palabras, nos tomábamos muy en serio lo de la comida. Nos lo tomábamos tan en serio, que sabíamos que comida servía para qué, qué nos ayudaba en qué y pasando mucha hambre, en general vivíamos saludablemente. Si te fijas en culturas orientales, la comida es algo que forma parte de su medicina hasta el punto que los alimentos están deliberadamente equilibrados para buscar el bienestar físico y mental.

¿Y ahora que pasa?

Según Ana Isabel Guitierrez (autora del ligro “Consume y calla”) en los últimos 50 años ha pasado algo insólito que se inició a finales del siglo XIX y a principios del XX cuando los señores como Kellogg (el de los cereales), Heinz (el del Ketchup), Griggs (el que hizo a la Coca-Cola famosa) o Hellmann (el de las mayonesas), empezaron a industrializar la comida.

Hasta aquí no hay mucho problema, lo gravemente triste empieza cuando estas empresas (como cualquier otra) necesitan vender, crecer y expandirse. Para hacerlo utilizaron el marketing y la publicidad, y ahí es donde empezó el gran engaño que nos ha llevado hasta el día de hoy.

Serie de mentiras que nos han vendido este ultimo siglo:

No pierdas el tiempo cocinando.

¡No malgastes tu tiempo cocinando, después de una jornada laboral es estresante llegar a casa y cocinar!

Abre el envase «tal» o una lata «tal» y caliéntalo en el microondas! así te podrás relajar, dedicarte a otras cosas como la familia o hobbies y ganar tiempo.

Ese pensamiento no nos llama la atención, nos parece acertado, lógico y hasta tristemente obvio, pero son las propias empresas que nos venden no solo sus productos sino la idea de que no debemos perder tiempo cocinando.

Quieren hacernos pensar que cocinar es molesto, «no pienses en la comida, nosotros estamos para mejorar tu calidad de vida, lo hacemos por ti».

La comida es solo eso, comida.

Hemos pasado por la época de lo «light» donde nos hicieron creer que «bajo en grasas» quería decir sano (muchos lo siguen pensando) obviando que la dieta mediterránea ha sido siempre alta en grasas (tema que podría desarrollar mejor un nutricionista) pero olvidaron decirnos que substituían la grasa por azúcar para hacerlo más apetecible…

Ahora, la comida es sólo comida pero con vitaminas añadidas, bífidus, con o sin lactosa, con o sin grasa. Otra vez se repita el «no te preocupes por la comida, nosotros sabemos que te conviene»
Pero la comida no es sólo una fuente de calorías. La comida es nuestra vía directa a tener una vida saludable y sin enfermedades, ¿a que esto lo sabían tus abuelos?.

La comida debe ser barata.

La comida siempre ha sido cara. Ha sido costosa de cultivar, de cazar y de recoger. Sólo en la época de la industria y el inicio de la explotación se han abaratado costes, ¿pero a qué precio?, ¿porque queremos que la comida sea barata?. Muchos podrían pensar que es porque estamos en crisis y mucha gente no podría alimentarse de otro modo. Pero eso es una gran mentira.

Reflexionemos: ¿Qué precio estás pagando por el pan barato? ¿Lo sabes? No claro, porque las industrias no tienen interés que lo sepas, invierten en marketing y en enseñarte su mejor perfil pero no te dicen que materias primas utilizan, habrás oído alguna vez hablar sobre harina, azúcar o aceite refinado, son materias primas procesadas que debido al proceso que son sometidas pierden sus nutrientes. Busca en Internet o pregúntale a un nutricionista las propiedades del pan por ejemplo y que aporta a tu organismo. Si vas a la tienda y compras pan por un precio «ridículo» (tres baguettes por un euro) comerás pan, pero no te aportara nada que necesites mas que saciarte pero si te llevarán por el camino de posibles enfermedades, irritación de los intestinos, desmineralizacion del cuerpo y que altere tus niveles de azúcar en la sangre conduciéndote a la obesidad, el colesterol y a la diabetes.

¿Mas barato es mejor?

Siempre es mejor más.

Quizá en nuestros genes, hay algo grabado que nos advierte que debes comer ahora porque nunca sabes cuando lo volverás a hacer; así nuestros ancestros cavernícolas, debían comer tanto como podían cuando cazaban.

Pero esta idea no puede ser aplicada hoy en día, donde vivimos rodeados de grandes superficies y neveras llenas de lo que queramos.

La comida como premio.

¡Llega a casa cansado/a y date el gusto de una buena dosis de azúcar!

La comida ha pasado de ser el pilar para mantenernos vivos a aquello que nos hace la vida mas placentera.

Emocionalmente es donde nos refugiamos ante disgustos, ansiedades, etc. Y esto es nuevo porque evidentemente, hasta hace poco la gente corriente no tenía ni un supermercado ni nada parecido para poder apagar sus ansias de placer.

A nadie de la industria alimentaria le interesa decirte que el azúcar es el mayor responsable a problemas de corazón, colesterol, sobrepeso, etc. Solo nos la venden como «un premio, un capricho, un placer, algo que tu te mereces». ¿En serio? ¿Merezco pagar para consumir algo que me hace daño?

¿A que nos conduce todo esto?

Poca o nula importancia real a la comida: No nos tomamos en serio el verdadero objetivo a la hora de comer. Vemos a la comida como algo placentero o algo meramente rutinario cuando en realidad es la culpable de nuestra salud.

Incultura nutricional: No sabemos lo que comemos. No sabemos que efectos produce lo que comemos, ni tampoco sabemos que comer para estar mejor.

Demasiada comida: Ingerimos muchas mas calorías de las necesarias y encima con menos nutrientes esenciales.

Patologías: Los alimentos procesados suelen tener una gran cantidad de azúcar y facilidad para llegar a la sangre, esto provoca que acabemos con problemas de insulina y por lo tanto de diabetes, colesterol, entre otros.

La conclusión es tuya.

Somos vagos, porque seguramente hemos dejado que nos convirtieran en ello y ya no pensamos en la alimentación como algo vital, pensamos en que otros (la industria alimentaria) haga el trabajo «duro» por nosotros.

No somos críticos con lo que nos vendes, dejamos que el marketing nos seduzca y consumimos porque las grandes empresas dicen que «es lo mejor para ti», porque «es lo que necesitas» ellos mismos crean un problema para poder ofrecerte la solución. Se presentan como nuestros salvadores.

Nos hemos creído que invertir tiempo en la cocina es una pérdida del mismo. Así que comemos lo que «tenemos a mano» y no lo que realmente necesitamos.

Aliviamos nuestras angustias o malestares con la comida, la utilizamos como antídoto o premio.

Y si, podríamos hacer mas ejercicio. Te engañas a ti mismo/a si dices que no tienes tiempo de hacerlo. En mi articulo anterior comentaba que hacer ejercicio no tiene que ser sinónimo de un gimnasio.

Escrito por Diego Pérez

Diego Pérez

Entrenador personal.
Técnico en musculación, fitness y actividades dirigidas.
Instructor del método Pilates Matwork.

8 comentarios de “¿Por qué no adelgazo?

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