¿Por qué nadie me ayudó?

¿Te ha ocurrido alguna vez estar en una situación amenazante para ti y ver como nadie te ayudaba a pesar de estar rodeada/o de gente? Te sientes impotente, desprotegida/o, insegura/o y ninguneada/o. ¿Por qué si la gente que tenías a tu alrededor estaba viendo cómo te insultaban, amenazaban o golpeaban, no hicieron nada?

En Psicología llamamos a ese fenómeno el Efecto Espectador. Se le conoce con ese nombre por un suceso que ocurrió en los años 60 y llevó a los psicólogos sociales John Darley y Bibb Latané a estudiarlo.

1964, NUEVA YORK. Kitty Genovese era una camarera de 20 años que se dirigía a su apartamento en la calle Austin en el distrito de Queens después de haber terminado su jornada de trabajo. A las 03:20h de la madrugada fue atacada por un hombre armado con un cuchillo. Los gritos de Kitty despertaron a varios vecinos. Peleó por liberarse y consiguió llegar a la esquina donde gritaba: “¡Me apuñala!, ¡auxilio!”. Muchas de las luces de los apartamentos que daban a la calle se encendieron, desde donde varios vecinos pudieron verla y, al menos 38 vecinos, pudieron oírla. No llegó muy lejos; el agresor la atrapó y la golpeó otra vez. Kitty gritó: “¡Me muero!, ¡me muero!”. Fue el ataque final. Ya no hubo más gritos ni más intentos de escapar. Kitty Genovese yacía muerta por heridas de puñal en un incidente que se piensa duró casi tres cuarto de hora.

¿Por qué los vecinos no hicieron absolutamente nada ni llamaron a la policía? Cuando una persona es testigo de una situación de emergencia, mostrarse altruista consiste no sólo en una decisión, sino en una serie de ellas. Es lo que se conoce como el ÁRBOL DE LAS DECISIONES. La persona intervendrá si toma la decisión correcta en cada momento de la emergencia, donde hay ramificaciones que incitan al testigo a ocuparse de sus asuntos y dejar su intervención altruista, o bien a involucrarse y ayudar.

EL ÁRBOL DE LAS DECISIONES PARA INTERVENIR EN UNA EMERGENCIA.

Si no te has visto involucrada/o como víctima en algún suceso que suponía una emergencia o una amenaza para ti, es posible que sí te hayas visto involucrada/o como espectador/a.

Supongamos que estás viendo cómo alguien está tirado en el suelo, retorciéndose. Va mal vestido y la gente que pasa a su alrededor no hace nada. ¿Tú qué haces? Tienes dos opciones: intervenir o no intervenir. Tu mente tomará en ese instante 5 decisiones prácticamente inconscientes y de un modo automático:

1.- Advertir el incidente: si estas ocupada/o mirando el móvil o absorta/o escuchando música, es probable que la persona que está en el suelo te pase inadvertida. Pero si ves a una persona moverse y quejarse, probablemente te fijarás en ella.

2.- Interpretar el incidente como una emergencia: uno de los vecinos que escuchó los gritos de Kitty Genovese interpretó que no era una llamada de auxilio: “pensé que eran unos martillazos”. Ese vecino percibió que los gritos sonaron como golpes de martillo, porque esa interpretación hace innecesaria su intervención. Por otro lado, los vecinos buscaron dar una interpretación de no emergencia para no sentirse avergonzados por haber cometido un error o no haber asumido el riesgo que implicaba intervenir. Y es que cualquier intervención de ese tipo, conlleva un riesgo para la persona que acude en ayuda.

3.- Responsabilidad de ayudar: tú como testigo te planteas si eres responsable de ayudar. Imagina a dos hermanos peleándose y ves que uno de ellos está herido. No pensarás que es tu responsabilidad intervenir si al lado está su padre. El hecho de que haya una autoridad competente presente en la situación y varias personas como testigo, es un factor que influye en la responsabilidad de ayudar.

4.- La forma apropiada de ayudar. Una intervención requiere una acción directa o indirecta. En una acción directa, la propia persona interviene; mientras que en una indirecta interviene llamando a la policía, pidiendo ayuda a otro testigo o bien buscando a la autoridad competente que comentaba en el punto 3.

5.- Decidirse a actuar. Quienes observan un suceso que interpretan como emergencia y deciden la forma correcta de intervenir, deben decidirse a actuar. Quizás los que observan un asalto violento saben qué hacer pero, por miedo, deciden no actuar.

Aquí teneis una imágen gráfica que he realizado sobre cómo sería el Árbol de las Decisiones:

Arbol decisiones

CONCLUSIONES:

Retomando el ejemplo en que estuvieras viendo cómo alguien está tirado retorciéndose en el suelo. Va mal vestido y la gente que pasa a su alrededor no hace nada. ¿Qué harías?

El efecto espectador tiene TRES PROCESOS SOCIALES que resumen el Árbol de las Decisiones:

.- Difusión de la responsabilidad: al haber más personas que pueden ayudar a esa persona pensamos “alguien le ayudará”. La responsabilidad se difunde entre los espectadores, de modo que cuanta más gente haya alrededor, menor será la probabilidad de que esa persona reciba ayuda. En el caso de Kitty Genovese, muchos vecinos pensaron que serían otros quienes llamarían a la policía.

.- Ignorancia pluralista: no actuar porque se piensa que las otras personas no comparten tu pensamiento, aunque en realidad no sea así. Se piensa “si nadie ha hecho ni dicho nada por la persona que está tirada en el suelo, será porque en realidad no pasa nada y soy yo que lo estoy interpretando de forma exagerada”. Somos seres sociales y ante la duda, vergüenza e incertidumbre miramos a quien tenemos a nuestro alrededor y confiamos en su actuación de los demás. Sin embargo, los de tu alrededor están pensando lo mismo que tú, por tanto, nadie hace nada.

.- Temor a la evaluación: miedo a que los demás evalúen la actuación como negativa, ridícula, sin sentido… Y es que los demás espectadores van a estar mirando lo que haces y juzgando si lo estás haciendo bien o mal.

Aquí entra en juego la regla de oro: “trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti”.

Y, después de todo lo que has visto: ¿ayudarías a esa persona?

Escrito por Jorge Perpiñá González

Jorge Perpiñá González

.- Psicólogo General Sanitario en Consulta Privada (Valencia).
.- Máster Universitario en Psicología General Sanitaria por la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia.
.- En formación como Terapeuta Gestalt en el ITG Valencia.
.- Máster Sanitario de Práctica Clínica (Modalidad Intensificación Práctica), organizado y dirigido por la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual (AEPCCC), la European Society of Psychology (ESP) y acreditado por la European Foundation of Psychology (EFP).

2 comentarios de “¿Por qué nadie me ayudó?

  1. Muy buen artículo. Ahora entiendo mejor porqué actuamos así. Siempre pensando en los demás (y no para bien precisamente) menos en lo verdaderamente importante: ¡¡ACTUAR!!
    ¿Será el ser humano cobarde por naturaleza?

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