¡Por fin llegaron las Vacaciones !

¡Por fin llegaron las Vacaciones !

 

Ha llegado el momento tan esperado por los niños: ¡Han llegado las vacaciones de verano! El día para ellos se convierte en un lienzo en blanco que colorear con sus juegos, chapuzones y diversión, y podrán construir memorias y anécdotas que recordarán el resto del año.

Sin embargo, como ya hemos dicho anteriormente: la educación no tiene vacaciones.

Si bien ya no hay un horario de estricto cumplimiento ni unas tareas escolares que completar  a diario, la necesidad de rutina sigue siendo imperante en el caso de los niños (más aún cuanto más pequeños son): esto significa que debemos cuidar la rutina de comida y sueño que han tenido durante el año, intentando no alterar en exceso los horarios conocidos, ya que eso les genera mucha inestabilidad.

El verano es también una oportunidad para enseñar a los niños nuevas tareas domésticas (ayudar en la preparación de la comida, ayudar a hacer la compra, etc.), acercarle a personas con las que no puede pasar mucho tiempo durante el curso escolar (abuelos, primos, etc.), buscar lecturas que le interesen para que se introduzca en placer de la lectura ahora que tiene más tiempo, etc. y sobre todo, trabajemos o no, una oportunidad para pasar más tiempo con ellos.

Acaba de terminar tu jornada de trabajo y además por este año, ¡han llegado las vacaciones! Llegas a casa y piensas en la tranquilidad sin horarios, sin prisas, con todo el tiempo para ti. Un momento… ¿he dicho tranquilidad? Pero… ¿y este alboroto, y estos juguetes tirados en medio del salón? ¡Los niños! ¡Ellos también tienen vacaciones!

Las vacaciones de verano son, tanto por su duración como por el buen tiempo que suele acompañarlas, el momento ideal para romper las rutinas del año, buscar el descanso y disfrutar del ocio y la “buena vida”, que justificadamente nos merecemos. Esto que suele ser fácil cuando estamos solos, parece complicarse en el momento en que tenemos niños a nuestro cargo y la tarea de planificar las vacaciones, y las actividades posibles y adecuadas durante las mismas, se convierte en toda una dificultad a superar para la mayoría de los padres. Además nosotros tenemos un mes de vacaciones, pero ¡ellos tienen tres!

Normalmente suele afrontarse este periodo de tiempo como una especie de “carga” consistente, entre otras cosas, en qué hacer con ellos, cómo distribuir el tiempo, qué actividades serían las más idóneas y, en general, como una preocupación por el aumento de tiempo que vamos a pasar todos juntos.

Lo fundamental no es tanto el periodo en sí mismo como la forma de verlo y tomárnoslo que tengamos: así, es mucho más positivo cambiar el término “preocupación” por el de “oportunidad”. Porque, efectivamente, en esto consisten las vacaciones con niños que aún deben estar con nosotros, en una oportunidad para aumentar las posibilidades de aprendizaje, mejorar nuestra comunicación con ellos y disfrutar y compartir momentos que durante el resto del año son imposibles de realizar.

Es importante darnos cuenta que las vacaciones son para todos, padres e hijos; que todos tenemos derecho a disfrutarlas, relajando cuando no rompiendo las rutinas y obligaciones habituales del resto del año. Por ello, al igual que no solemos llevarnos trabajo a casa durante este periodo de descanso, es necesario tener en cuenta que ellos tampoco tienen que pasar los días con deberes constantes; incluso aquéllos que han suspendido alguna asignatura pueden y deben disfrutar también de tiempo libre y ocio, aunque, en este caso sí compartido con un programa bien planificado de actividades escolares que les permita superar los exámenes de septiembre.

La idea habitual de ocio asociada al “no hacer nada” es frecuentemente la única que ocupa nuestra mente, pero el ocio puede vivirse de otra manera, como una forma de mejorarnos y cultivar aspectos mentales, y por qué no espirituales, que durante el curso anual suelen abandonarse a su suerte.

 

La época estival es la más adecuada para ayudar a crear, mejorar y reforzar los vínculos afectivos y emocionales entre todos los miembros de la familia, así como una oportunidad única para favorecer de forma divertida y relajada aquellos hábitos que consideramos importantes para su formación como personas: la responsabilidad, la comunicación, el trabajo en equipo, etc. en definitiva, educar en la convivencia, aspecto fundamental para el éxito en su vida social de adultos.

vacacionesLo que parece en principio una tarea colosal, puesto que precisamente no se tienen demasiadas ganas de ponerse a “trabajar” de nuevo si se le dedica el tiempo suficiente para poder realizar una buena planificación, redundará en un beneficio enorme para toda la familia, convirtiéndose en la mejor inversión en tiempo y esfuerzo que puedes hacer por ti y los tuyos.

 

¡Felices vacaciones!

Escrito por Marta Madrid

Marta Madrid

Licenciada en Psicología educativa por la Universidad de Valencia.
Participante en la primera formacion por el COPV en couching personal en la ciudad de Alicante. Actualmente mientras amplia sus estudios trabaja como técnico deportivo en Malgrat de Mar Girona y en el sector del turismo y la hosteleria en un equipo de animación sociocultural en Lloret de Mar. Aunque su especialidad es la psicología educativa no descarta unir sus dos grandes pasiones el deporte y la psicología.

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