“Online”, ¿Navegar por internet puede convertirse en una adicción?

CIBERADICCIÓN ¿DÓNDE ESTABLECER LOS LIMITES DE LA ADICCIÓN A INTERNET?

Es evidente que cuando un usuario convencional deja lista su conexión y puede empezar a navegar por la Red se siente fascinado, utiliza al máximo su correo electrónico (listas de distribución, amistades, etc.) y trata de adentrarse en los demás servicios que suelen ofertarse Todo ello supone que los tiempos de conexión se vayan disparando progresivamente. Ahora bien, ¿durante cuanto tiempo? ¿Hasta donde?.articulo addicciones marta

Cabe, pues, plantearse si la eclosión de Internet en nuestro país desde finales de 1996 no está produciendo un fenómeno similar al acaecido con los videojuegos a principios de los 90. Se empieza a considerar como puede existir un núcleo común a todos los elementos psicopatológicos ligados con la informática, que es el uso abusivo de los ordenadores, considerándose las diferentes manifestaciones como formas clínicas diferentes de un único trastorno.

Se compara la adicción a Internet con el juego patológico, la adicción al tabaco, el alcoholismo o las compras compulsivas. Al igual que ocurrió con los videojuegos el paralelismo con el conjunto de las toxicomanías es tentador, sin embargo, ya de una manera superficial sólo es posible establecerlo con el juego patológico ya que no debemos olvidar como en este caso tampoco existe una sustancia responsable de la conducta adictiva.

Tampoco debemos olvidar como los principales objetivos de búsqueda en Internet son los lugares relacionados con el sexo. La búsqueda de estas páginas y su posterior utilización suele consumir una gran parte del tiempo de un buen número de usuarios, por lo que sin ningún genero de dudas deberíamos considerar este tiempo con relación a su objetivo último y no juzgarlo con el mismo criterio que el dedicado a la navegación “per se”.

En general debemos huir de las consideraciones basadas en el caso único, si bien este es el tipo de material que suele aparecer en las publicaciones, tanto escritas como de Internet.

Algunas personas presentan verdaderos problemas derivados de su afición a los ordenadores y al ciberespacio.Cuando se es despedido del trabajo, se abandonan los estudios o una persona se encuentra inmersa en una demanda de separación a causa de esta actividad se puede sospechar la existencia de una adicción.

No obstante las “adicciones” en sentido amplio pueden ser saludables, patológicas o una mezcla de ambas. De este modo una persona que se sienta fascinada por su hobby y en el que invierte cantidades ingentes de tiempo tiene la posibilidad de aprender, fomentar la creatividad y comunicarse. La dificultad se sitúa en el punto en que debe trazarse la línea entre un uso intenso de la tecnología y la aparición de las consecuencias derivadas directamente de la actividad.

Tampoco debemos olvidar como hasta hoy no existe de modo oficial este trastorno, puesto que el conjunto de síntomas que se describen todavía no ha demostrado ni consistencia ni fiabilidad.
Según el catedrático Enrique Echeburúa la adicción llega cuando esa afición “interfiere en tu vida cotidiana o no se busca esa conducta para pasarlo bien, sino para no pasarlo mal”. En términos muy similares se expresa el psiquiatra Francisco Alonso-Fernandez que señala como los problemas aparecen cuando “existe una absoluta necesidad de desarrollar esa actividad y se experimenta ansiedad si no se lleva a cabo”

Para entender mejor dicha addicción , vamos a conceptualizarlo. John Suler señala la existencia de dos modelos básicos de la hipotética adicción a Internet. El primero de ellos hace referencia a aquellos sujetos muy aficionados e interesados por sus ordenadores que utilizan la Red para recoger información, jugar en solitario, obtener nuevos programas, etc. pero sin establecer ningún tipo de contacto interpersonal (mas que el necesario para lograr sus propósitos).

El segundo tipo lo constituiría aquellos sujetos que frecuentan los Chats y, listas de correo. Todos ellos tienen en común la búsqueda de estimulación social. Las necesidades de filiación, ser reconocido, poderoso o amado subyacen a este tipo de utilización de la Red. En oposición a ellos, los sujetos del primer grupo evitan el “caos” interpersonal.Para ellos la necesidad de control y la predictibilidad son elementos esenciales.

Por tanto ,cuando el uso de Internet interfiera de un modo significativo las actividades habituales es cuando podrá ser considerado patológico. Sin embargo la interferencia sobre los hábitos de vida no es un criterio estable ya que varía tremendamente de unos sujetos a otros, variando en función de las disponibilidades de tiempo, dinero y de numerosas circunstancias tanto personales como familiares.

Hasta la fecha no existe un perfil bien definido del usuario adicto a Internet, en general se trata de sujetos jóvenes, preferentemente varones, con un elevado nivel educativo y hábiles en el uso de la tecnología. Se especula con la existencia de un subgrupo de usuarios caracterizado por la timidez, que encuentra en el ciberespacio la posibilidad de liberarse de la ansiedad producida por las relaciones sociales cara a cara, ganando en autoconfianza, dado el relativo anonimato que Internet proporciona.

En efecto , debe considerarse la posibilidad de que este fenómeno sufra una evolución natural de modo similar a como lo hizo el juego con videojuegos. Recordemos como Internet se encuentra en plena eclosión por lo que un gran número de usuarios todavía pueden considerarse como novatos, evidentemente deslumbrados por las posibilidades que se les ofrecen.

No debemos olvidar que ,también encontramos un gran vacío respecto a los estudios de naturaleza clínica, que nos podrían aportar información vital para la comprensión de este fenómeno; en su lugar obtenemos infinidad de testimonios periodísticos cuyo dramatismo nos hace dudar de su completa objetividad. Recordemos como no hace mucho tiempo ocurría un caso similar con el videojuego, nunca se publicaron estudios con población clínica, con toda certeza hoy podemos asegurar que si no se realizaron fue por que esta población no existía, del mismo modo que no es posible -por hoy- hablar en términos estrictos de adicción a Internet.

Escrito por Marta Madrid

Marta Madrid

Licenciada en Psicología educativa por la Universidad de Valencia.
Participante en la primera formacion por el COPV en couching personal en la ciudad de Alicante. Actualmente mientras amplia sus estudios trabaja como técnico deportivo en Malgrat de Mar Girona y en el sector del turismo y la hosteleria en un equipo de animación sociocultural en Lloret de Mar. Aunque su especialidad es la psicología educativa no descarta unir sus dos grandes pasiones el deporte y la psicología.

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