Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer

En un artículo anterior, hablé de los mensajes que nos dejaron los siete sabios de Grecia, ahora me gustaría acercarme más a nuestra época y responder a la pregunta: ¿Qué mensaje nos dejan las personas que ya han vivido toda una vida?

Para ello haremos referencia a la enfermera australiana Bronnie Ware, que trabajando en un hospital con enfermos terminales preguntó a estos enfermos sobre lo que hubieran querido hacer o no hacer en su vida. Asombrada por la repetición de los mensajes, recopiló 5 frases que se decían los paciente, siendo la principal la primera:

  1. Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera
  2. Ojalá no hubiera trabajado tanto
  3. Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía
  4. Habría querido volver a tener contacto con mis amigos
  5. Me hubiera gustado ser más feliz

Tal como la autora explica, las personas no se arrepienten de haber hecho algo, sino que se arrepienten de no haber hecho; de no haber actuado como querían, de no haber expresado sus sentimientos, de no haber buscado a un antiguo amigo… éste es el mensaje que hay detrás de toda una vida, actúa, haz lo que creas que tienes que hacer. Tal como dijo Nicolás Maquiavelo “Vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse

Imaginemos por un momento una balanza, donde aparece en un extremo las ideas y en el otro las experiencias, en Edisonesta balanza no pueden pesar más las ideas que las experiencias, pues seria el ejemplo de esa persona que no actúa, que acaba su vida arrepintiéndose de no haber hecho. La balanza ha de ser equilibrada, pues solo nos va a llevar a la autorrealización aquello que verdaderamente hagamos.

Estamos en un universo físico, y es precisamente a través de la acción como vamos realizándonos. Nuestro YO se fabrica con ideas, las ideas van formando una imagen ideal de nosotros mismos, pero este YO no es real, es un yo fabricado de ideas, el YO real es el experienciado, es el que lleva a realidad todas aquellas ideas que hemos fabricado. ¿Qué sentido tendría sino vivir en un mundo material?

Todo esto que hemos estado diciendo tiene mucho que ver con la conocida zona de confort. Para poder experimentar, hemos de traspasar la barrera de nuestra zona de confort, de la zona de lo conocido, para poder entrar en lo que se llama la zona de aprendizaje. En la zona de aprendizaje es donde podemos experimentar nuestras ideas, es donde podemos hacer y donde podemos equivocarnos, y precisamente equivocándonos es como iremos aprendiendo y como iremos creciendo. Ésto mismo lo vimos en un artículo anterior llamado “Del confort al misterio del reto“.
Es conocida la anécdota que cuenta que cuando Edison inventó la bombilla, no le salió a la primera, sino que realizó más de mil intentos, hasta el punto de que un discípulo suyo le preguntó que porqué persistía en construir una bombilla, si tras más de 1000 intentos no había conseguido más que fracasos, Edison, respondió: no son fracasos, he conseguido saber 1000 formas de cómo no se debe hacer una bombilla. Tras su persistencia, Edison consiguió construir la primera bombilla.
A través de la experiencia podemos alcanzar todo aquello que nos propongamos.
 “El genio es un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de sudor
Thomas Alva Edison.

Escrito por Rosa Domingo

Rosa Domingo

Psicóloga clínica
Licenciada en psicología y psicopedagogía
Máster en psicología clínica cognitivo-conductual

Un comentario de “Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer

  1. Las enseñanzas de vida nos alienta con suspicacia a “desafiar” al propio destino, eso nos induce a ejercer acciones conscientes en espera de respuestas que uno anhela de corazón, en ellas se reflejará estar acorde y en paz con la magnificencia suprema que nos rige. Saludos

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