¿Nos conocemos?

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Somos seres sociales, necesitamos estar en contacto con otras personas para evolucionar y tener una vida plena pero aún así resulta difícil entender porque las personas andamos por la vida con una coraza enorme que no nos deja mostrarnos como somos y nos dificulta avanzar.

Es difícil saber cuánto se conoce a una persona cercana, tal vez solo llegamos a conocer un esbozo de su verdadera identidad, no hay un criterio que nos indique cuanto de él nos está mostrando o que es lo que desconocemos. Nosotros nos hacemos una idea basada en aquello que vemos sin tener toda la información suficiente y sin apreciar los matices.

Se suele observar que las personas manifestamos diferentes facetas de nuestro yo según en el contexto en el que nos situémos o según el rol que tengamos que desempeñar. Erwin Goffman concibe a las personas como actores que ofrecen diferentes yoes ante las distintas personas, como si estuvieran en  una representación teatral, controlando los resultados de sus interacciones.

Esto se debe a que tendemos a enseñar aquello que creemos que debemos mostrar, lo suficiente para pasar el día sin ser lastimados y sin recibir regañinas. Pero ¿qué pasa si no damos nuestro 100%? Sino aportamos lo mejor de nosotros mismos ¿cómo pretendemos que los demás nos comprendan?

Si nos resulta embarazoso dejarnos ver tal como somos es porque creemos que los demás no comprenden nuestras miserias y nuestros miedos pero la verdad es que todos tenemos sentimientos enquistados que no dejamos que los demás conozcan. Cada uno de nosotros podemos aportar algo significativo a los demás, algo original y diferente pero aunque hemos evolucionado, aún tenemos miedo a lo diferente, tanto a serlo como a descubrirlo en otras personas.

Necesitamos aprender a querernos a nosotros mismos y a valorar a esta sociedad que guarda más secretos de los esperados porque aunque  no lo creamos nos entiende más de lo que pensamos. Tenemos más cosas en común de las que nos separan solo tenemos que tener en cuenta que la persona a la que abramos nuestra caja de pandora es un ser tan frágil y tan fuerte como nosotros mismos.

Sé original, sé diferente y comparte lo que eres, deja de mostrarte debajo de esa máscara que te impide ser tú mismo y relacionarte con tu entorno de una manera más plena, con profunda sinceridad y sin miedo a ser juzgado.

“Nos envejece más la cobardía que el tiempo, los años solo arrugan la piel pero el miedo arruga el alma “ Facundo Cabral

Escrito por Inés Català Borredà

Inés Català Borredà

Licenciada en psicología
Máster en Psicopatología, neuropsicología y salud

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