My gift is my song… and this one’s for you

My gift is my song… and this one’s for you: mi regalo es mí canción… y ésta es para tí. Es posible que a muchas/os les suenen éstas palabras. Forman parte de la canción de Elton John, “My song”, y no es casualidad que fuera utilizada en la película ‘Moulin Rouge’ por el personaje de Christian para tratar de conquistar a Satine.

El personaje de Christian es pobre, acaba de mudarse a la capital de Francia y se ha enamorado de la estrella del Molino Rojo. En una época en la que el dinero era un elemento importante para “conseguir el amor” en aquellos lares, ¿qué puede hacer un simple músico entonces? Pues una canción. Y no sólo eso, si no que la compone como un regalo para la persona a la que ama.antique-162669_640

Y es que la música puede ser tan placentera como la comida, el sexo y las drogas; pues diversos estudios han demostrado que el cerebro libera dopamina, un neurotransmisor muy presente en aquellas conductas que nos generan placer. La música tiene un pasado muy extenso, casi tanto o más que el lenguaje verbal. De hecho, algunas teorías defienden que la evolución del homo sapiens fue pareja a la de la música, y es que las áreas clave que se ven involucradas en el control y la ejecución del movimiento, se activan como respuesta a la música.

La música ayudó a nuestros antepasados a juntarse y a bailar alrededor del fuego, haciendo que se movieran al unísono y desarrollando así una actitud más altruista y generando lazos. Cuántas veces no habremos visto en las pistas de baile esa química que existe entre las personas cuando bailan juntas. Incluso algunas canciones han servido para formar parejas.

¿CUÁL ES TÚ CANCIÓN?

Cuando escuchamos una canción, lo que sentimos es algo muy similar a lo que el resto de las personas sienten en ese momento. Estudios de neuroimagen muestran que al escuchar música se estimulan conexiones en una amplia franja de regiones cerebrales normalmente involucradas con la emoción, la recompensa, la cognición, la sensación y el movimiento.

Es por ello que cuando se está triste, se suele recurrir a canciones tristes que refuerzan el estado de ánimo. De ese modo, la música te está ayudando a ahondar en esos sentimientos y emociones. Y es que hay canciones que actúan como terapia y hacen que tu estado de ánimo mejore o incluso hace que te pongas más triste, pero eso no es malo. También anima a bailar, a deshacerte de las cosas negativas, a sudar, a liberar energía… Ayuda a la memoria recordando canciones, acordes, melodías… incluso están en el trabajo y sin saber por qué, tienes esa canción en la cabeza y si puedes, la silbas.Zumba_08122013_011

La musicoterapia nos enseña que la música es un buen tratamiento. En la historia de la música, llegó un momento en que los estilos para complacer a la Corte ya no satisfacían, y fueron los propios músicos como Beethoven quienes empezaron a poner sobre la partitura sentimientos y emociones, dando paso al Romanticismo.

En ocasiones, es difícil poner en palabras lo que ocurre en tu interior y la música es una buena puerta de entrada y de salida a esas emociones. Por ello, si en alguna ocasión quieres decirle algo a alguien y no sabes cómo, utiliza una canción. Y si en alguna ocasión quieres darte permiso para estar triste o alegre, ponte una canción que te ayude. Incluso, si quieres regalar felicidad, ponle música a esa persona. La radio es un buen ejemplo: los correos y los contestadores de los locutores se llenan de peticiones de oyentes para que dediquen una canción a alguien.

Somos seres sociales y la música es una forma de comunicarse, no sólo con uno mismo, sino con los demás también. Por ello, te animo a que compartas una canción con la primera persona que te venga a la mente ¡y así le hagas un regalo!

Escrito por Jorge Perpiñá González

Jorge Perpiñá González

.- Psicólogo General Sanitario en Consulta Privada (Valencia).
.- Máster Universitario en Psicología General Sanitaria por la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia.
.- En formación como Terapeuta Gestalt en el ITG Valencia.
.- Máster Sanitario de Práctica Clínica (Modalidad Intensificación Práctica), organizado y dirigido por la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual (AEPCCC), la European Society of Psychology (ESP) y acreditado por la European Foundation of Psychology (EFP).

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