Miedo a la soledad

La soledad es una amiga traicionera porque nos aporta momentos únicos pero también nos desgarra el alma. No hay nada más doloroso que sentirnos solos en una habitación repleta de gente. La incomprensión nos hace aislarnos cada vez más, llegando a hacernos sentir completamente desamparados en este mundo, pero como mi compañero Adrià Gilabert comentó en un artículo anterior “La insoportable soledad del ser“, quizás nunca podamos explicarle a nadie la totalidad de nuestros pensamientos, de nuestros mayores deseos o sueños, de nuestros miedos más angustiosos, pero tenemos la posibilidad de contar con personas que nos quieren, apoyan y acompañarán en el viaje, y en caso contrario, tenemos el derecho y la oportunidad de encontrarlas.

 

depression-84404_640

Los miedos resultan más llevaderos si se combaten con ayuda de nuestros familiares, si ellos nos dan su apoyo, puesto que, si nos motivan para exponernos nos sentimos con poderes para llegar más lejos. Pero ¿Qué ocurre con la soledad?

 

La soledad es otra cosa, no nos pueden ayudar a afrontar el miedo a la soledad, si no nos dejan navegar en lo oscuro por un tiempo. Necesitamos encontrar nuestro espacio, mirar más allá, descubrir la infinidad de cosas que nos quedan por saber de nosotros mismos, reflexionar acerca de nuestra vida, repasar nuestros logros y los errores que nos llevaron a conseguirlos. Necesitamos pasar tiempo solos, en definitiva, para entender muchas partes de nuestro yo y para explorar en nuestros afectos.

Cuando nadie me ve puedo ser o no ser, cuando nadie me ve pongo el mundo al revés, cuando nadie me ve no me limita la piel, cuando nadie me ve puedo ser o no ser. Alejandro Sanz

 

Las personas que manifiestan tener miedo a estar solos, pasan momentos verdaderamente angustiantes cuando los familiares les dejan y en muchas ocasiones no saben qué hacer para combatir esas sensaciones de malestar, piensan que algo malo les puede pasar y que necesitan estar con alguien que les pueda asistir si eso les pudiera llegar a ocurrir. Opinan que estar solas es una condena, que sus familiares no les comprenden, que no les estiman porque les abandonan momentáneamente y  creen que no se merecen la soledad como castigo.

 

Sola con mi pena, sola triste y sola, sola en mi amargura, sola triste y sola, sola sola. Diana Navarro.

 

La amargura que describen es normal porque las ramas no les dejan ver el bosque, la soledad es inmensamente dolorosa si nos aferramos a su parte negativa pero tremendamente fabulosa si la utilizamos en nuestro crecimiento personal. Esto es una de las cosas que se deben potenciar con las personas que sienten miedo, puesto que creen que estan atrapadas en esa situación y no pueden hacer nada para afrontarla.  Los momentos de soledad deben ser vividos con intención de pasar el mejor momento posible con nosotros mismos.

 

Es mi soledad, la que me insulta pegada a mi piel, la que me grita tienes que aprender, es mi soledad. Es mi soledad la que no quiere ser, la que tiene el rencor, la que me lleva siempre a suplicar. Antonio Orozco

En mi opinión estar solo, nos nutre, nos enseña a vivir y nos ayuda a encontrar diferentes caminos en nuestra existencia. El tiempo en soledad puede ser enriquecedor podemos llegar a sitios maravillosos con solo usar el poder de nuestra imaginación, podemos aprovecharlo para leer, para dibujar, para reprender actividades olvidadas para planificar acontecimientos futuros, para poner orden en nuestra vida e incluso para malgastarlo en una peli mala los domingos.

Todo depende de ti, puedes pasar las horas compadeciéndote de tu propia soledad y entristecerte aun más o puedes intentar descubrir quién eres y que puedes hacer para llenar el vacío que sientes cuando te sientes solo.

Escrito por Inés Català Borredà

Inés Català Borredà

Licenciada en psicología
Máster en Psicopatología, neuropsicología y salud

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *