Lo que nos invita a la adicción: el placer

En este artículo pretendemos explicar la causa psicobiologica de las adicciones, el porque hay personas que llegan a depender de sustancias sin posibilidad de control alguno.

La base de la adicción es la búsqueda del placer y la evitación del dolor, pero el placer es algo difícil de alcanzar pues es algo que en el momento de ser alcanzado se pierde como la zanahoria perseguida por el burro.

Para explicar esto me voy a referir a Scitovsky que en su obra “Las frustraciones de la riqueza” distingue entre dos tipos de placer: el placer de comodidad y el placer de excitación.

El placer de comodidad es aquel placer que se siente al recuperar el equilibrio tras un mal momento, es lo que llamaremos el placer al quitarte una piedra del zapato. Si nos encontramos en un estado normal, neutral (ralla de color verde) y nos entra un piedra en el zapato, esto nos produce un malestar que hemos de soportar más o menos tiempo (color azul). El placer de comodidad es aquel placer que sentimos cuando por fin logramos quitarnos el zapato, vaciar la piedra y volver a caminar, pero en realidad volvemos a estar al mismo nivel que al comenzar (color verde). El volver a caminar nos resulta placentero, no por si mismo, sino por comparación con el mal rato anterior.

El placer de comodidad dura poco, y se placersitúa en el mismo nivel que un estado de equilibro y de neutralidad.

El placer de excitación (color rojo), en cambio,  se obtiene al alejarse del equilibrio, se trata del auténtico placer que se sitúa por encima de la neutralidad y del malestar, es aquel placer que obtenemos cuando nos esforzamos por algo, se trata de una sensación de éxtasis, que no tiene límite, ya que siempre podremos encontrar nuevos objetivos, motivaciones, nuevos aprendizajes, etc…

Pero esto no acaba aquí, cuando una persona consume drogas, sea del tipo que sea, lo que las drogas producen al principio es placer de excitación, es decir, sensaciones intensas que aumentan el bienestar, pero cuando se abusa de las drogas, a medida que el cuerpo se acostumbra a esas sensaciones de placer, los receptores neurales del cerebro se modifican adaptándose a ese contacto y aumentan la demanda de esa sustancia para conseguir el mismo efecto. Es lo que conocemos como el síndrome de abstinencia, pasando de un tipo de placer a otro, lo que al principio era placer de excitación se convierte en placer de comodidad.

Así, la persona que ha entrado en un estado de adicción, en una situación normal, siente malestar y dolor, y solo se podrá aliviar en el momento de consumir su droga. Cuando no se consume la droga no está neutral, porque su organismo se ha habituado a ella y la necesita para estar en equilibrio. Su estado normal ha bajado al nivel de tener una piedra en el zapato, y necesita la droga para experimentar un estado de neutralidad.

En la gráfica estaríamos en la línea de color azul, normalmente estaríamos mal y con el consumo de aquella sustancia podríamos alcanzar momentáneamente un estado de normalidad que en comparación con el malestar anterior parecería placentero, pero en realidad no se trata de un placer auténtico, sino un placer de comodidad. Así pues el placer que deriva de la necesidad, no es un placer auténtico.

No existe el placer allí donde no existe más que él.
Gilbert Keith Cheterton

Aquí vemos como se genera la dependencia hacia una sustancia, pero esto mismo sucede con el resto de dependencias, cuando nos acostumbramos a otra persona, a un estatus social, a recibir regalos, a tener dinero, a comer bien, a usar nuevas tecnologías, etc… nuestro nivel de exigencia sube y emocionalmente nos sentimos bien, pero llega un momento en que poseer cosas nos deja de producirCOMPRANAVIDEÑA placer y no poseer nos produce dolor, en este momento, podemos decir que somos adictos.

Hoy en día existen adicciones a todo tipo cosas variopintas, desde adicción a ir de compras, a internet, a tener un cuerpo musculoso, etc… Todas estas adicciones son síntoma de una sociedad enferma que carece de fuentes de placer internas, que hagan crecer a las personas hacia su autorrealización, de manera que se busca evitar el sufrimiento del vacío existencial a través de un placer vacío de significado.

“El secreto de mi felicidad está en no esforzarme por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo” André Gide

Escrito por Rosa Domingo

Rosa Domingo

Psicóloga clínica
Licenciada en psicología y psicopedagogía
Máster en psicología clínica cognitivo-conductual

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