La primera vez

Si el sexo esprimera vez una cosa tan natural, ¿por qué existen tantos libros que explican como hacerlo? Albert Einstein tenía mucha razón al expresar esta pregunta: practicar sexo es muy natural pero si nos remontamos a la primera vez, seguro que recordamos cuáles fueron nuestras dudas y temores, y lo bien que nos hubiera venido la experiencia que tenemos ahora… o no.

Sabemos que, en cualquier ejercicio, la práctica hace al maestro y el sexo no se aleja de esta premisa. Cuanto más practiquemos, mejor nos saldrá aquello que practicamos; ahora bien, ¿y si no estamos practicando correctamente? ¿y si debiéramos tener en cuenta con quien practicamos para saber si lo hacemos bien? La pareja con la que perdemos la virginidad determina cómo valoraremos esta primera experiencia en el futuro y nos influye a la hora de tener mayor o menor confianza cuando tomamos la decisión de hacerlo. Estoy completamente seguro de que si el lector hace un sondeo a sus amistades sobre la edad, la circunstancia y resolución del desvirgo, la variabilidad de todas estas situaciones será representativa de la cantidad de opciones que se tienen al dar el paso hacia el descubrimiento de una práctica que lleva a un cambio radical en la evolución de la propia sexualidad y su vivencia en el futuro.

Con esto quiero argumentar que todos tenemos un comienzo diferente, una evolución diferente y una práctica diferente de nuestra vida sexual activa. Quizá uno de los dos ya ha tenido alguna experiencia previa, quizá los dos son novatos y disfrutan (o sufren) del descubrimiento conjuntamente o quizá estás leyendo esto porque todavía no sabes cuando dejarás de ser virgen y pretendes encontrar apoyo en estas líneas. En general, y por más interés que se ponga, nunca sale tan bien como se espera y en ocasiones no es ni siquiera un buen ensayo; pero de los fracasos también se aprende y en la mayoría de los casos terminamos por evaluarlo como un buen recuerdo, aunque solo sea por el hecho de haber salido airosos de una situación que, tarde o temprano, sabíamos que terminaría pasando.

La práctica física puede ser un desastre porque las piernas 2expectativas que nos ponemos pueden jugarnos una mala pasada y hacernos trabajar con algo inesperado, los nervios del principiante y la excitación del momento nos desvirtúan en nuestra labor y ejecutamos un debut espontáneo, en la mayoría de los casos en los que los dos miembros de la pareja son novatos, que no recibiría una gran nota en la asignatura del sexo. Pero el componente romántico, a pesar de esa mala ejecución que alabas por el mero hecho de suceder, termina por otorgarle a la situación en el recuerdo, algo que deberíamos valorar desde el primer momento en el que nos aventuramos en la práctica sexual y es, que merece la pena comenzar, fallar, perfeccionar y seguir practicando, sabiendo que ese día nos marcó por ser importante y por darnos el privilegio de disfrutar de nuestra sexualidad.

Si tuviéramos que crear un manual de actuación para definir la primera vez como exitosa destacaría como el punto más importante: estar convencido de que los dos desean que pase y que los dos tienen asertividad suficiente como para parar al otro si es necesario a causa de las dudas y posponerlo para otro momento. Quizá la confianza sería el punto siguiente a tener en cuenta para poder transmitir sentimientos, necesidades y superar miedos comunes o individuales. No tener prisa, estar en un lugar tranquilo, ser sincero, estar informado y tomar precauciones o disfrutar de los juegos preliminares serían puntos para no olvidar en “la primera vez” en la que se debería compartir el placer de disfrutar con tu pareja sin demasiadas expectativas pero con valor suficiente para no tomárselo a la ligera.

Siempre tenemos que pensar que la decisión de realizar el primer acto sexual es individual y de pareja y no nos debemos dejar presionar por los amigos, la familia o la sociedad para tomarla. Puede ser muy frustrante para algunos jóvenes ser el único o la única que todavía no ha practicado el sexo y añadir más dificultades si cabe a ese momento cuando llegue. Por ello, la educación sexual juega un papel muy importante en la transmisión de información a los adolescentes que se encuentran en edades prepuberales para que entiendan la importancia de la toma de decisiones en este tipo de actuaciones y de cuáles son los riesgos y las virtudes de comenzar una vida sexual activa. Los sexólogos tenemos la labor de fomentar la práctica sana de la sexualidad y de evitar que la falta de información produzca problemas en la vida de muchos adolescentes; existen divertidos talleres que se pueden dirigir a padres, madres y alumnos en los institutos para mejorar el conocimiento y las conductas de los adolescentes antes de que se enfrenten a su primera vez y así evitar repercusiones causadas por el desconocimiento sin perder la curiosidad y el deseo que se tiene de ese gran momento.

Escrito por David Pérez Borge

David Pérez Borge

Psicólogo con formación cognitivo conductual.
Sexólogo y Terapeuta de pareja.
Terapeuta familiar sistémico.
Consulta en Barcelona, Sabadell y Santa Coloma.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *