La (peligrosa) Operación Bikini

Estamos en primavera y pronto llegará el verano. Época de ir a la playa, disfrutar del sol y el buen tiempo, las vacaciones para los que tengan más suerte entre otras muchas actividades. También vamos a lucir palmito por la playa en bikini, bañador, trikini o cualquier modalidad de ropa de baño que se nos ocurra. No todos lucen cuerpo y el problema no es que la gente no vaya a la playa, el problema es que estar acomplejado con uno mismo nos recluya de hacer lo que nos gusta.

Esto no sólo afecta a las mujeres que son casi en su totalidad las que reciben las críticas sobre su físico. A los hombres les afectan cosas cómo la vigorexia y la necesidad de hacer de su cuerpo algo perfecto y que los demás no dejen de envidiar y admirar.

Según un estudio del periódico 20 minutos los problemas alimentarios aumentan un 25% en épocas de verano de mayo a septiembre. Y no es de extrañar cuando vamos perdiendo capas de ropa hasta enseñar la totalidad de nuestro cuerpo. Durante el invierno se pueden disimular los kilitos de más con capas y capas de ropa que pueden justificar el ancho de nuestras caderas. Pero a medida que el calor llega nos deshacemos de esas capas dejando a la vista el cuerpo en su totalidad.

Entonces llega la operación bikini. Para ellas dejar de comer, perder esos michelines para poder parecerse a los ángeles de women’s secret o para no ser criticadas por la opinión de los demás. Para ellos aparece la época de enseñar musculitos y tabletas.

Las cosas empiezan de esa manera una pequeña dieta para poder sentirse mejor de cara a exponer nuestro cuerpo al sol y a las miradas de los demás. En definitiva a gustarnos y gustar. Pero el problema viene cuando no es posible verse bien con ningún peso y ninguna talla. Cuando nada es suficiente. Cuando no se puede ser objetivo con uno mismo y no se ve la realidad, se ve una idea distorsionada que en vez de subir el autoestima la baja por completo.

¿Cómo prevenir la llegada de los TCA en verano?

No hay ninguna fórmula mágica que nos ayude a evitarlo. La población sobre la cual hay que estar más atentos son los adolescentes ya que son los que más predisposición tienen a sufrir estas patologías.

Hay que tener mucho cuidado con las dietas y el ejercicio que llevamos a cabo. Que sea todo de una manera sana y nada obsesiva. También es recomendable no empezarla en verano o primavera dado que perder peso es un proceso lento así que es mejor empezar en invierno/otoño sin prisas para poder llevar el proceso de manera adecuada. Es preciso contar con los profesionales necesarios.

Es muy importante cuidar la autoestima. Parece una tontería pero es importante tener detalles con uno mismo para gustarnos más. No sólo físicamente si no mimarnos anímicamente también con piropos, caprichos, etc. También hay que esforzarse para conseguir lo que uno quiere, un cuerpo con el cual la persona se sienta a gusto y su salud no se resienta. Muy importante, la salud no tiene que resentirse. Llegar a ese equilibrio es difícil pero es importante hacer lo posible por conseguirlo.

Evitar los comentarios de los demás sobre nuestro físico y el auge de bombardeo publicitario con cuerpos imposibles. Tenemos que ser felices con lo que tenemos y llegar hasta dónde podamos.

En definitiva, quererse más y mejor a uno mismo.

Escrito por Cristina Pérez

Cristina Pérez

Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona con mención en clínica de adultos. Experiencia con pacientes con TCA y Hospital de Día.

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