La orientación sexual como continuo

La orientación sexual, definida por la APA (American Psychological Association) como una atracción emocional, romántica, sexual o afectiva hacia otros, es un tema del que se ha hablado históricamente con cierta censura y del que actualmente existen miles de estudios relacionados con la búsqueda de su origen biológico o social.

orientacionDesde un punto de vista pragmático, el motivo de la orientación sexual o su causa son puntos poco importantes, puesto que lo realmente valioso es conocer el concepto como tal y aceptarse individualmente sea cual sea la dirección de la atracción sexual que sintamos, consiguiendo con ello, disfrutar plenamente de nuestras relaciones.

Partiendo de una base donde la orientación sexual no puede elegirse y ha sido culturalmente juzgada, podemos pensar que ha habido muchas personas que han tenido que limitar su sexualidad a lo aceptado socialmente y rechazar (o mantener en secreto) su orientación sufriendo a causa de ello en la mayoría de los casos. Por todo esto, vamos a hablar del continuo en el que se mueve este concepto que va desde la heterosexualidad hasta la homosexualidad, ya que existen más variables que quizá no todo el mundo conozca.

tendencia_2Para muchos sexógolos, entre los que me incluyo, la orientación sexual es una cuestión de atracción porcentual. Una persona puede asumir su heterosexualidad al 100% y considerarse así heterosexual pero otra, puede considerarse heterosexual y tener una relación homosexual en su vida en la que disfrute, participar en un trío en el que exista otra persona de su mismo sexo con la que practique relaciones o simplemente enamorarse de alguien de su mismo sexo exclusivamente una vez sin expresarlo por no aceptar la confusión. Por otro lado, podríamos valorar lo mismo de alguien homosexual al 100% y otros también considerados homosexuales que su primera pareja fuera del sexo contrario, que no rechace en primera instancia los encuentros sexuales con personas de género distinto por experimentar o que utilice el sexo real para tener descendencia.

¿En qué grupo colocaríamos a estás personas? La conclusión a la que querría llegar es que no hay que colocarlas en ninguno puesto que la atracción primordial que ejerce sobre nosotros un género u otro nos sirve para conocernos y actualmente tenemos suerte de poder influir en la sociedad para que acepte cualquiera de nuestras tendencias sexuales.

A pesar de la innumerable disparidad de opiniones, varios profesionales han logrado definir varias orientaciones sexuales algo menos extendidas para dar ms opciones a los que necesitan categorizar:

  • Homosexualidad: atracción sexual y emocional hacia personas del mismo sexo y/o misma identidad de género.
  • Heterosexualidad: atracción sexual y emocional hacia personas del sexo y/o identidad sexual del género opuesto.
  • Bisexualidad: atracción sexual y emocional hacia personas cisgénero (de sexo tanto masculino como femenino).
  • Asexualidad: no existe atración sexual hacia ningún tipo de individuo. Sin embargo pueden tener atracción emocional o romántica.
  • Pansexualidad: atracción sexual y emocional hacia personas de cualquier sexo (incluyendo personas intersexuales) yde cualquier identidad de género (incluyendo personas transexuales).
  • Demisexualidad: atracción sexual únicamente hacia personas con las que se ha forjado un vínculo emocional y/o romántico.

La psicología debería abordar con más confianza el tema de la orientación sexual y ayudar, como hacemos algunos, a descubrirla individualmente para obtener una plenitud sin crítica. Hemos de ser cautos cuando nos sentimos confundidos debido a una atracción física o romántica que se aleje de nuestra rutina, puesto que la orientación sexual no es una enfermedad o algo que haya que tratar como tal sino un campo de estudio digno de recibir aceptación y colaboración para su desarrollo. Alejémonos de las terapias de conversión que deberían ser castigadas por reprimir a quien sufre por no saberse aceptar o lidiar con la opresión y hablemos con orgullo de lo que nos atrae, nos excita y, al fin y al cabo, nos hace felices.

Escrito por David Pérez Borge

David Pérez Borge

Psicólogo con formación cognitivo conductual.
Sexólogo y Terapeuta de pareja.
Terapeuta familiar sistémico.
Consulta en Barcelona, Sabadell y Santa Coloma.

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