La intención es la clave

IMG_6806Detrás de toda conducta existe una intención positiva, pues la conducta es el camino para conseguir una meta. En la actualidad abunda el sentimiento de vacío y la apatía porque, aunque tenemos una intención cuando actuamos, la desconocemos totalmente o la substituimos por intenciones impuestas socialmente. Lo vamos a explicar con un ejemplo:

Imaginemos que un niño empuja a su hermano pequeño y le hace llorar. La intención del niño no es hacer daño a su hermanito sino la de recibir el amor de sus padres y cree que su hermano menor se está llevando demasiado amor de ellos y un empujoncito no le iría mal para ponerlo en su sitio. En este caso, el niño no es consciente de esta intención y cuando recibe la regañina de su madre siente que es un mal niño y su madre no le va a querer por ello.

La intención es positiva: recibir amor de una madre, pero al no ser conscientes de ello, todo se convierte en una gran confusión de sentimientos, presuposiciones y errores, que acaban por hacernos infelices. El autoconocimiento, de nuestras necesidades, de nuestras intenciones, nos va a ayudar a liberarnos del malestar y no solo a eso, sino a focalizar nuestra intención para actuar libre y directamente; poniendo intención consciente a la intención, valga la redundancia.

La intención responde directamente a los valores que guían nuestra vida, en ocasiones, al no seguir nuestros valores, aparecen frustraciones que crean intenciones equivocadas, intenciones que son reacciones a la culpa, la vergüenza, el miedo, la ira, etc… igual que en el ejemplo del niño, si el niño se cree mala persona, y crea esa autoimagen de si mismo con la que se identifica, puede acabar pegando a un niño porque él es así, es malo y los malos pegan.

Así pues, conocer nuestros valores es un pilar en la búsqueda de una vida plena y es imprescindible para conseguir un crecimiento personal. Una vez nos conocemos y observamos nuestro comportamiento en términos de intención, podemos probar el siguiente paso, que seria actuar con una intención concreta dejando que nuestros valores guíen nuestra vida. No permitiendo que interfiera en nosotros la influencia de los otros.

Cuando se habla de intención no puedo evitar hablar de la meditación, pues cuando me preguntan que es meditar, como se puede meditar, lo importante no es la manera de sentarse, ni lo que se haga, se puede meditar en cualquier momento y con cualquier actividad, el único requisito es hacerlo con intención meditativa, así, de la misma manera, se puede ser feliz en cualquier situación, lo importante es tener la intención de serlo.

Si quieres ser feliz, se feliz

Escrito por Rosa Domingo

Rosa Domingo

Psicóloga clínica
Licenciada en psicología y psicopedagogía
Máster en psicología clínica cognitivo-conductual

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