La flor dependiente

La flor era regada cada día sin falta por el jardinero, el cual, la trataba con delicadeza,  esmero y con suma atención. Era una de las flores más hermosas de todo el jardín y se dejaba cuidar con plena entrega. Pero había algo que la flor no podía esconder, su presente temor, ansiedad y continua indecisión por cualquier hecho. Dudaba en todo momento, en cómo orientarse para recibir mejor los rayos del sol. Además prefería que el color de sus pétalos lo marcasen las demás compañeras. Temía expresar desacuerdo con su amiga la abeja respecto a la recolección del polen. En los momentos que se alejaba el jardinero sufría intensamente por su soledad e indefensión ¿Y si alguien me pisa? ¿Y si una oruga me come? Ella no podía hacerse cargo de si  misma, al fin y al cabo era sólo una flor.

 

Las personas no somos flores, y podemos tomar decisiones y llevarlas a cabo. Podemos cambiar de jardinero, podemos cambiar de emplazamiento e incluso podemos cambiar nuestras relaciones sociales. Entonces, ¿cómo es que hay gente que siente dependencia hacia otras personas? ¿Cómo es que hay personas que tienen una personalidad dependiente? ¿Cómo es que hay personas que parecen ser la flor de nuestro relato?

 

7582920580_45a8c2bc3a_o

 

Diríamos que existe un trastorno de personalidad denominado “Trastorno de personalidad por dependencia”, el cual nos define a personas que muestran una necesidad general y excesiva de que se ocupen de ellos. Esto a la vez, origina por su parte un comportamiento de sumisión y adhesión, además de temores a la separación. Su inicio al igual que los demás trastornos de personalidad, se originan al comenzar la edad adulta (período en el cual podemos determinar que la personalidad está más o menos configurada). Según los criterios del DSM-IV TR, diríamos que podemos presenciar este trastorno en aquellas personas que cumplen cinco (o más) de los siguientes ítems:

 

1.- Tienen dificultades para tomar las decisiones cotidianas si no cuentan con un excesivo consejo y reafirmación por parte de los demás.

 

2.- Tienen la necesidad de que otros asuman la responsabilidad en las principales parcelas de su vida.

 

3.- Tienen dificultades para expresar el desacuerdo con los demás debido al temor a la pérdida de apoyo o aprobación.

 

4.- Tienen dificultades para iniciar proyectos para hacer las cosas a su manera (debido a la falta de confianza en su propio juicio o en sus capacidades más que a una falta de motivación o de energía).

 

5.- Van demasiado lejos llevados por su deseo de lograr protección y apoyo de los demás, hasta el punto de presentarse voluntarios para realizar tareas desagradables.

 

6.- Se sienten incómodos o desamparados cuando están solos debido a sus temores exagerados a ser incapaces de cuidar de sí mismos.

 

7.- Cuando termina una relación importante, buscan urgentemente otra relación que les proporcione el cuidado y el apoyo que necesitan.

 

8.- Están preocupados de forma no realista por el miedo a que les abandonen y tengan que cuidar de sí mismos.

 

Puede que lo que has leído te haga pensar en alguien en particular. Por ejemplo en alguien cuyo comportamiento muestre una falta de confianza, búsqueda de aceptación y aprobación continua, sumisión, evitación de la responsabilidad, una vinculación excesiva, ingenuidad, reconocimiento de cualquier actuación de los demás, debilidad, falta de auto-valoración, sin iniciativa e incluso en algunos casos excesivamente infantiles. También podemos percibir reiteradas negaciones para encubrir y suavizar situaciones hostiles o complejas. Los famosos “no pasa nada” y “todo va bien”.  Cuando reciben una crítica o rechazo se hunden, y les cuesta volver a levantar la cabeza.

 

flor-de-falda-2

 

Si tuviéramos a la flor en una sesión de la consulta nuestra forma de trabajar sería con un extra de abono de autoestima para aumentar así su auto-valoración, su auto-confianza y su auto-eficacia entre algunos de los aspectos. Además, no deberíamos olvidarnos de regarla con algunas dosis de valentía para poder así superar sus miedos, inquietudes e inseguridades.

 

Con las dependencias sean cuales sean, es necesario trabajar con muchos aspectos, pero quizás algunos de los más relevantes serían con el aumento de la autoestima y con la gestión de los miedos. Estos elementos pueden ser determinantes en el cambio y en la transformación de la persona hacia una nueva vida, y una nueva manera de contemplar la realidad.

 

No somos flores, somos personas, aún así siempre tenemos la opción de florecer, de mejorar y de crecer.

 

 

AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (APA). (2002). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona: Masson.

Escrito por Oriol Lugo

Soy de Barcelona. Psicólogo, coach ejecutivo y personal. Máster Practitioner de PNL. Experto en Terapias Neurocientíficas.

Un comentario de “La flor dependiente

  1. Interesantisima y sorprendente la conferencia impartida ayer por Oriol Luego en el Aula de Extensión Universitaria de El Masnou. Nuevas expectativas en el mundo de la mente. A tener en cuenta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *