¡ Juguemos !

Me acuerdo que jugaba a…”, “me lo pasaba genial cuando jugábamos a que éramos…”, “yo nunca soltaba mi Barbie, mi scaletrix, mi Lego“.

Son frases comunes que solemos escuchar cuando evocamos recuerdos de la infancia. Lo primero que se nos viene a la cabeza de esta etapa vital es: el juego y la comida que nos encantaba o que odiábamos. El segundo tema ya lo trataremos en otra ocasión, queda pendiente. Pero lo que interesa explicaros hoy es el primero: la importancia del juego en el desarrollo vital y su implicación en la madurez de los niños a todos los niveles y áreas.

Muchos creen que privar o restringir esta actividad lúdica no tiene por qué tener ninguna repercusión en la personalidad o vida del infante, pero no es así. Se ha demostrado que el juego para un niño es tan importante como el apego de la madre, el desarrollo psicomotor, entre otras áreas del desarrollo.

Gracias al juego los menores integran su mundo afectivo, social y cognitivo, al tiempo que perfeccionan sus habilidades. Por medio de esta capacidad para jugar, éstos descubren y comprenden diversas situaciones de su mundo, aprenden roles, ensayan soluciones y manipulan los objetos dándoles características propias que corresponden a sus deseos. En el juego, los niños incorporan elementos de tipo mágico que les permiten crear su propio mundo y tener control sobre su cuerpo, lo que facilita la integración de su esquema corporal a partir del conocimiento de sí mismo y de los otros.

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Buscan a otros niños y niñas para relacionarse, compartir sus experiencias, se esfuerzan para acoplar y no ser desplazados o ignorados. Es así como esta aparente manera de distraerse se convierte en la actividad fundamental para su desarrollo psicológico.

Las propias condiciones del juego le exigen que se concentre en los objetos, en los demás niños, en el contenido de las acciones y el argumento. Si no quiere prestar atención a lo que se requiere de él o ella en una situación lúdica precisa, si no recuerda las condiciones del juego, simplemente, el resto de sus compañeros lo expulsan del mismo. Esta necesidad de control atencional permite desarrollar la capacidad de “fuerza de voluntad“, algo que en edades preecolares aún no se ha alcanzado.

La influencia del juego en la formación de la personalidad radica en que, a través del mismo, los niños conocen las conductas e interrelaciones de los adultos, que se convierten en modelos para su propio comportamiento. Aprendejuego_2n lo que se debe o no se debe hacer en la vida social, se apropian de las normas, reglas y patrones sociales.

Los niños liberan tensiones, aprenden, crecen, desarrollan capacidades, anticipan cambios y generan recursos para afrontar sus problemas. La psicoterapia infantil con juego se convierte entonces para el niño, en toda una experiencia de alivio, liberadora de conflictos, que brinda la oportunidad de realizar prácticas para la vida diaria en un espacio seguro.(Schaefer, 2005).Algunos de los juegos que podemos encontrar en la terapia infantil son: Narraciones, juego libre, juego con arcilla, etc.

Por tanto, y para concluir, podemos apreciar la gran importancia del juego y su repercusión en la vida tanto intelectual, lingüística y sobre todo, afectiva de los niños. Hemos observado cómo el simple hecho de correr, simular ser alguien ficticio o compartir juguetes, dota de habilidades únicas e imprescindibles para su posterior maduración como persona.

Escrito por Vanessa Belmonte

Vanessa Belmonte

Psicóloga clínica.
Especialista en psicooncología, en tratamiento psicológico para el colon irritable y trastornos alimentarios.

Psicóloga de AACICAT.

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