Ira

La Ira es según la doctrina católica una emoción común en los seres humanos y a la vez el pecado que coduce a la peligrosa raíz del odio, la venganza, la violencia y la maldad.

Si a menudo sienten como germina la supuesta malevolencia, fruto de la ira, en su interior no se preocupen, pues la solución que nos aconsejan para combatir estos sentimientos y reacciones consecuentes es aguantar con paz y serenidad todas las adversidades que suframos.

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Prometeo siendo encadenado por Vulcano (1623) Dirck van Baburen

Desde la perspectiva del catolicismo, así como en muchas religiones, nos presentan una perspectiva moral de las emociones completamente sesgada y distorsionada, asimismo las pautas que aconsejan son tan simplistas como perjudiciales pues lo único que fomentan es la represión de la ira, cosa que conlleva que ésta se enquiste en nuestro interior y sienten las bases de un poso oscuro de rabia, rencor y desencanto generalizados.

La rabia es una de las emociones más intensas, recorre nuestro interior como una potente descarga en respuesta a la frustración o al sentir una injusticia hacia nosotros mismos o hacia otros, como el yugo que sacude el esclavo frente a la imposibilidad.

Esta emoción tan natural y habitual puede conllevar serias complicaciones cuando se manifiesta en una persona con rasgos de impulsividad y comporta conductas agresivas hacia los demás o hacia uno mismo. En estos casos si que es recomendable aprender pautas de conducta para poder contener los impulsos violentos en el instante que se producen para evitar provocar daño alguno, bien sea con técnicas de relajación, cambiando el foco de atención para distraerse o realizando conductas alternativas no violentas entre otros.

Sin embargo la contención de esta rabia en los momentos que se presenta no es efectiva para buscar la raíz de esta emoción, ni para conseguir disminuir la tensión general que produce esta emoción en nuestro organismo. Si nos centrásemos únicamente en reprimir la ira sólo conseguiríamos cronificarla y aumentarla. Es conveniente fomentar una adecuada canalización de esta rabia sin producir daño a nadie, para liberar la tensión que atenaza y domina nuestro juicio. Probablemente en el momento que se aligere esta impulsividad empezarán a surgir los sentimientos que la furia escondía, y se podrá explorar y descubrir su origen, la raíz que generaba esta cólera. De esta forma podremos entender mejor el porqué de nuestra forma de ser, de las reacciones que tenemos y del torrente de sentimientos que se camuflan a menudo bajo la convulsiva descarga de la ira trabajando para poder cambiar los factores de nuestra vida y de nosotros mismos para poder sentirnos mejor.

Rage

Si pensamos con sentido común y cuestionamos las palabras viperinas de ciertos predicadores con delirios de grandeza nos daremos cuenta de que en la mayoría de “pecados” que estamos analizando se tiende a mezclar en el mismo saco emociones y experiencias naturales en los seres humanos con la versión extremada de las mismas, con el fin de confundir y culpabilizar a los fieles. “La Ignorancia es Fuerza” como reza uno de los lemas del Partido que rige el gobierno totalitario donde transcurre la trama de la novela 1984 de George Orwell.

Las pretenciosas autoridades morales que a lo largo de la historia han hecho de la Tierra el Infierno del que nos querían salvar, deberían plantearse si acaso es pecado sentir, si nuestra naturaleza emocional nos convierte en pecadores. Deberían diferenciar entre la rabia, la ira intrínseca que nos despierta la frustración y la injusticia a los seres humanos y por otra parte actos tan despreciables como el odio, el abuso y la violencia de los cuales ellos tampoco han estado nunca libres de culpa.

Escrito por Adrià Gilabert

Adrià Gilabert

Licenciado en psicología en la Universitat Autònoma de Barcelona, máster de Práctica Clínica en la fundación AEPCCC, Máster de Conducción de Grupos Universitat de Barcelona.

Llevo a cabo psicoterapia individual por cuenta propia, en el centro UAP de Barcelona y en el Centre Mèdic Mollet.

También trabajo con grupos en los ámbitos clínico, social y formativo.

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