Heroína: caso de familia

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La película Heroína está basada en una familia gallega de los años 80. Uno de los hijos del matrimonio comienza a consumir heroína. La película versa sobre él y las reacciones de cada miembro de la familia, la madre, sobretodo, es la que pone más pasión para que su hijo salga de ese mundo. Cansada de luchar con su hijo, se da cuenta que esa lucha no la puede ganar ella sola en casa y decide junto con otras madres iniciar un movimiento en contra del narcotráfico.

La película nos da las dos versiones tanto la figura del drogodependiente como la de la madre luchadora que piensa en apartar a su hijo del mundo de las drogas. Sin duda ella está decidida a hacer cualquier cosa que salve a su hijo aunque no es consciente de los problemas que esto le puede causar a nivel familiar.

Este es uno de los principales problemas que se plantean cuando un miembro de la familia tiene un problema de salud mental pero sobre todo cuando se presenta una adicción. Las relaciones familiares suelen ser tensas y el matrimonio puede llegar a separarse por las continuas discusiones. Los diferentes puntos de vista crean fricciones  que en muchos casos no se pueden restablecer.

Por un lado, se observa frecuentemente que algunos familiares actúan culpabilizando a la victima por su consumo y por las consecuencias que el consumo comporta, como por ejemplo conductas agresivas o delictivas. Esto no ayuda en la resolución del problema puesto que construye muros y dificulta la comunicación entre los familiares.
Por otro lado, algunos familiares tienden a sobreproteger al familiar drogodependiente, ocultando información al resto de miembros, perdonando conductas inapropiadas e incluso financiando dosis. Esto agrava el problema puesto que da alas al drogodependiente que se ve con fuerzas de manipular una y otra vez a sus allegados para conseguir su objetivo.

Estas situaciones hacen que sea necesario un tratamiento psicológico que incluya a la familia del drogodependiente para aumentar las posibilidades de éxito.

La familia es la primera en detectar los cambios en la conducta de una persona drogodependiente, pero no se recomienda hacer un diagnostico precipitado puesto que se puede dar que el consumo sea esporádico o que los cambios conductuales se deban a la etapa de desarrollo, como por ejemplo durante la adolescencia. Los primeros pasos que se deben realizar ante un posible consumo es analizar la situación, fomentar una comunicación asertiva y pedir ayuda a un profesional que analizara la situación de forma mas objetiva.

También, es importante que la familia no se culpabilice por el consume de drogas de su familiar puesto que esta actitud en muchas ocasiones les hace débiles para afrontar el tratamiento psicológico.

Los profesionales en este ámbito deben reforzar una actitud positiva y realizar terapia con ellos si es necesario, puesto que en muchas ocasiones los familiares padecen ansiedad o depresión a causa del ambiente que se genera en su núcleo familiar. Ellos son clave en la intervención puesto que pueden motivar al consumidor para que abandone el consumo y decida ponerse en tratamiento psicológico y porque durante el tratamiento ofrecen el apoyo necesario al paciente para que este pueda dejar de consumir y rehacer su vida cambiando los hábitos de consumo por unos mas saludables, adaptados a sus gustos y necesidades.

Escrito por Inés Català Borredà

Inés Català Borredà

Licenciada en psicología
Máster en Psicopatología, neuropsicología y salud

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