Hablamos, hablando.

El lenguaje es una habilidad psicológica profundamente compleja, que requiere de múltiples habilidades para desarrollarla correctamente. Esta habilidad se define como un sistema de símbolos que permite a las personas representar el mundo en que nos rodeamos  y comunicarnos entre nosotros.

El lenguaje está controlado por el hemisferio cerebral izquierdo. Kimura (1967) descubrió que las personas pueden repetir mejor las palabras que escuchan a través del oído derecho, el cual está controlado por el hemisferio izquierdo.

BrocasAreaSmallEn el hemisferio izquierdo existen dos áreas implicadas en la comprensión y la producción del lenguaje:

El área de Broca, situada en la circunvolución frontal inferior,  está implicada en la producción del habla.

El área de Wernicke, situada en la circunvolución temporal superior, está involucrada en la comprensión oral.

Estas estructuras están activadas desde edades muy tempranas por lo que los niños tienen la posibilidad de adquirir fácilmente el lenguaje a corta edad. Sin embargo, los niños solo hablan y comprenden la lengua a la que han sido expuestos por sus familiares y allegados.  El desarrollo del lenguaje parece ser, por tanto, que se debe a aspectos heredados biológicamente, que nos dotan de la capacidad de construir palabras con significado y entender la información que nos llega. Pero no cabria la posibilidad de comunicarnos si no tuviéramos la estimulación  de nuestros padres o educadores des de temprana edad.

Los niños pasan por una serie de etapas durante el desarrollo del lenguaje en las que la figura de los padres es esencial para su estimulación:

  • A los 6 meses se da el balbuceo.
  • Alrededor de los 12 meses empiezan a emitir Holofrases, palabras clave que tienen el significado de una frase. Por ejemplo: agua, para indicar que quiere beber o tiene sed.
  • A los dos años un niño es capaz de emitir frases de dos palabras.
  • A los 5 años empiezan a desarrollar frases más elaboradas o complejas.
  • A los 9 años su lenguaje es igual al de un adulto.

Aprender a hablar entraña poseer un cerebro sano, sin déficits en las áreas encargadas de su función y de la estimulación eficaz para ello, durante las diferentes etapas de su desarrollo. Los padres pueden realizar diferentes juegos para ayudarles a progresar.

Durante los primeros meses se recomienda a los padres realizar actividades de orientación, como por ejemplo dirigiendo su atención hacia diferentes sonidos, lo cual les ayudara a familiarizarse con ellos y discriminarlos con facilidad.

Cuando empiecen los primeros balbuceos es importante ofrecer reforzamiento positivo al niño, con sonrisas cómplices o repitiendo con tono amable sus balbuceos. Estos son importantes porque mediante estos primeros sonidos el niño, poco a poco formara palabras con significado.

Para concluir, me gustaría aportar que no hay una forma concreta para enseñar hablar a los niños, cada uno de ellos es único y su evolución, por tanto, será diferente, aunque las diferentes etapas nos marquen el camino debemos adaptarnos a su ritmo e ir a su compás.

Lo más importante es conocer a los pequeños e involucrarse en las tareas de cada día, haciendo que sean lo mas entretenidas posibles y creando momentos de unión en los que el aprendizaje se de sin apenas esfuerzo. De este modo los niños irán adquiriendo nuevas destrezas que le permitirán comunicarse con su entorno.

Sólo podemos aspirar a dejar dos legados duraderos a nuestros hijos: uno, raíces y el otro, alas. William H. Carter

 

 

 

Escrito por Inés Català Borredà

Inés Català Borredà

Licenciada en psicología
Máster en Psicopatología, neuropsicología y salud

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