Gula

Hamburguesa, patatas fritas, pollo con pimientos, bollo de chocolate y nata, almendras, cacahuetes, papas, calamares, arroz con tomate, higadillo frito, beicon frito, dulces de leche, chocolate a la taza con churros, churros de chocolate, helado, tarta de queso, un bocadillo de jamón con tomate, pizza ¿Cuánta hambre tienes hoy? ¿Te vas a dejar llevar por la gula?

 

La gula es un exceso en la comida o bebida, y apetito desordenado de comer y beber según la real academia de la lengua.

Anteriormente la iglesia la consideraba un pecado capital, por ello, el cristiano que se excedía con la comida, era obligado a comer ratas, sapos o culebras como castigo. Además los religiosos pensaban que el exceso de comida corrompía el organismo y anulaba  los afectos, reduciendo al hombre al nivel de un animal.  Esta concepción nos puede parecer antigua o desproporcionada pero, realmente, una mala alimentación puede repercutir en nuestro organismo tanto psicológicamente como físicamente provocando déficits y carencias que en ocasiones pueden ser irreversibles.

En la actualidad la gula, puede que haya dejado de ser motivo de castigo para la iglesia y que en este momento no constituya un pecado pero la podemos relacionar con el concepto Atracón el cual la Asociación de Psiquiatras de América lo  define como:

 

Una ingesta de una cantidad de comida definitivamente superior a la que la mayoría de las personas podría consumir en el mismo tiempo y bajo circunstancias similares, en un periodo de tiempo. Durante la cual se tiene la sensación de pérdida de control. DSM-IV-TR. 

 

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El  atracón lo encontramos en diferentes trastornos de la conducta alimentaria, como por ejemplo la anorexia nerviosa o la bulimia nerviosa pero lo más destacable es que puede llegar a constituir un trastorno por sí mismo.

 

La anorexia nerviosa se caracteriza por la realización de dietas muy rígidas en las que se restringen muchos alimentos sin embargo la persona con este problema siempre tiene hambre puesto que las ideas que le envuelven son sobre la comida que no debe comer, sobre la cantidad de calorías que tiene aquello que le apetece, sobre comida prohibida, etc. (Bruch, 1973). Este tipo de acciones y pensamientos le llevaran a una sobreingesta masiva de comida calórica, atracón, y como consecuencia a conductas de compensación como el consumo de laxantes, el vomito o practicar ejercicio físico.

 

La bulimia nerviosa se caracteriza por una necesidad irrefrenable de ingerir grandes cantidades de comida, generalmente de elevado contenido calórico. Las personas que lo padecen se ven invadidas por fuertes sentimientos de autorrepulsa y culpa, por lo que tiene la necesidad de  mitigar los efectos de su orgía de comida autoinduciéndose el vomito.  (Perpiña, 1989).

 

El trastorno por atracón se caracteriza por una forma de comer compulsiva e incontrolada. Las personas que sufren este tipo de trastorno suelen comer frecuentemente grandes cantidades de comida incluso después de sentirse saciados, llegando a sentirse horriblemente llenos. Se cree que una de las causas para tal comportamiento se debe a una mala gestión emocional.  No saben manejar sus sentimientos o afrontar situaciones estresantes pero comiendo se calman, sin embargo después del atracón se sienten culpables por no poder controlar la ingesta de comida. Esto aumenta el estrés provocando una espiral de malestar que cada vez interfiere más en su vida diaria.

El trastorno por atracón se pude manifestar mediante los siguientes síntomas:

 

  1. Ingesta mucho más rápida de lo normal.

  2. Comer hasta sentirse desagradablemente lleno.

  3. Ingesta de grandes cantidades de comida a pesar de no tener hambre.

  4. Comer a solas para esconder su voracidad.

  5. Sentirse a disgusto con uno mismo, depresión, o gran culpabilidad después del atracón.

Las consecuencias de este trastorno repercuten tanto a nivel psicológico, físico como social puesto que además de repercutir en el estado de ánimo, la persona tiene una imagen personal distorsionada  y muy baja autoestima.

 

Generalmente suele manifestarse en personas con problemas de obesidad o con fluctuaciones en el peso, debido a la falta de estabilidad en los hábitos alimentarios y puede presentarse junto con episodios de depresión o ansiedad.

 

Los tratamientos que se deben aplicar en estas personas tienen que tener en cuenta las emociones. La tristeza, la apatía, la desesperanza son emociones que nos resultan difíciles de soportar o de manejar y por ello recurrimos a fuentes de placer, como la comida, para intentar contrarrestar nuestro malestar. Estas medidas son desadaptativas pues solo silencian el problema momentáneamente y resulta necesario atajar el problema principal que conduce a esa necesidad de comer excesiva y compulsiva, para superar.

 

“No hay amor más sincero que el que sentimos hacia la comida” George Bernard Shaw. 

Escrito por Inés Català Borredà

Inés Català Borredà

Licenciada en psicología
Máster en Psicopatología, neuropsicología y salud

Un comentario de “Gula

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