Grupos de manipulación psicológica: qué son y cómo actúan

En el anterior artículo que escribí “¿Somos libres?” consistía en una reflexión sobre la libertad individual, que a menudo se presupone con facilidad innata al ser humano, y sobre algunos condicionantes que la pueden limitar o potenciar

En el artículo presente hablaré sobre un tema profundamente relacionado con la coacción y restricción de la libertad personal: los grupos de manipulación psicológica y los métodos que utilizan.

En el estudio “Grupos de manipulación psicológica en Catalunya, situación y conceptos” que publicó AIS y Desenvolupament comunitari, estimaban según su base de datos (dicha base es muy completa y precisa) que en Catalunya hay 89 grupos de manipulación psicológica.  Quizás puede resultar alarmante en un primer momento pero si tenemos en cuenta la definición de dichos grupos que expongo a continuación nos podremos hacer una idea más precisa de la gran variedad de agrupaciones que pueden llevar a cabo ciertas prácticas de cariz manipulador:

«Grupo o movimiento de características totalitarias, presentado bajo la forma de asociación o grupo filosófico, cultural, científico, comercial, terapéutico, político, religioso o de cualquier otra temática, que exige una absoluta devoción o dedicación de sus miembros a alguna persona o idea, mediante el uso de técnicas de manipulación, persuasión y control, con objeto de conseguir los objetivos del líder y del grupo (poder en cualquiera de sus formas), provocando en sus adeptos la total dependencia del líder y/o del grupo en detrimento de ellos mismos y de su entorno familiar y social»

 Conferencia de Wingspread

Esta definición es particularmente acertada porque menciona los puntos clave más característicos de estos grupos, más allá de su apariencia superficial o del contenido de sus mensajes: generan en sus adeptos una total dependencia del grupo y/o del líder, una vinculación adictiva y excluyente, con el uso de métodos de manipulación y coerción en detrimento de ellos mismos y de su entorno familiar y social.

Las técnicas de manipulación que utilizan este tipo de grupos pueden ser muy diversas y tienen su origen en diferentes disciplinas, pero su punto en común es que en la práctica de estas organizaciones está enfocada a tocar las teclas adecuadas para poder calar en la mente de las personas. Y es que cualquier método, idea o filosofía, por muy positiva y constructiva que sea en su origen, en las manos inadecuadas puede ser un arma muy peligrosa.

Estos grupos llevan a cabo diferentes prácticas y técnicas para captar, adoctrinar y retener a sus adeptos, de las cuales mencionaré algunas para que nos podamos hacer una idea del funcionamiento de estas organizaciones. Es importante ser consciente de que el uso de alguna de estas prácticas aisladas no constituye un ejercicio de manipulación, sino que es el conjunto de métodos que conduzcan a la persona a tener una vinculación dependiente hacia el grupo, coartando su vida y su voluntad.

Para captar el mayor número posible de adeptos a menudo estos grupos ofrecen un extenso abanico de propuestas y servicios, que pueden ser desde cursos de crecimiento personal, charlas sobre diferentes temas (en las que a menudo realizan un análisis sesgado de la realidad en su beneficio), y formaciones en ámbitos de todo tipo.

En el momento en que las personas acuden a estas reuniones o citas se les proporciona una acogida intensamente cálida y afectuosa, de forma que en las sucesivas reuniones encuentran un espacio en el que pueden sentirse aceptados y queridos, incluso sentirse especiales y únicos respecto a los demás. El aumento de la autoestima también puede venir reforzado con la atribución de responsabilidades del grupo hacia él para hacerlo sentir partícipe del proyecto y producir una sensación de importancia.

Con el fin de aleccionar e ir “programando” poco a poco la mente de los nuevos adeptos potencian la creación de unos vínculos afectivos fuertes entre los miembros del grupo, cosa que es totalmente válida y normal en los contextos sociales salvo que en estas organizaciones se usa a menudo como sistema de control y coacción. De esta forma se fomenta compartir con el resto del grupo experiencias muy íntimas y personales que pueden ser utilizadas posteriormente en su contra, se crea una vigilancia y control constantes y restrictivos entre el mismo grupo. Con el establecimiento de este tipo de relaciones se intenta también cortar al máximo posible las relaciones con personas ajenas al grupo, con el núcleo familiar y las anteriores amistades, con el fin de que no traten de persuadir a la persona para abandonar la organización.

Paralelamente el grupo va introduciendo de forma progresiva su cosmovisión particular más o menos sesgada y en los casos más extremos incluso delirante, fomentando una sistema de pensamiento simplista, acrítico y normalmente dicotómico (nosotros, el grupo y el resto del mundo, los buenos y los malos, los conocedores, los ignorantes, etc.).

En muchos grupos se fomenta también un debilitamiento de la propia identidad en beneficio del grupo, demonizando la sana preocupación por uno mismo y fomentando una fusión y disolución personal con el resto.

Cada grupo impondrá también sus propias reglas en otros muchos aspectos como la comida, la práctica sexual, o diferentes rituales que los adeptos incorporarán a su rutina personal. (recitar ciertos mantras, oraciones particulares, prácticas disociativas de pérdida de consciencia de la realidad)

Con tal de retener a los adeptos en el grupo y evitar su abandono suelen utilizar diferentes estrategias centradas en culpabilizar a la persona respecto a su compromiso con el grupo, intentan menoscabar la autoestima y la creencia en la propia autonomía, coaccionando al máximo al individuo para que se vuelque aún más en el funcionamiento de la organización.

También pueden utilizar los casos de abandonos para ahondar más en el concepto dicotómico de buenos y malos, considerando a todas las personas que quieren abandonar el grupo como traidores.

secta También me gustaría reflexionar brevemente sobre la vulnerabilidad que pueden tener muchas personas para caer en las redes de estos grupos de manipulación. Muchas personas pueden sentir una sensación de vacío existencial e incluso espiritual en sus vidas, pueden tener dudas respecto a diferentes temas a las que el conocimiento científico no puede dar contestación y estas organizaciones proporcionan a menudo una respuesta fácil y atractiva para aquéllos que quieren creer.

Por último y fundamentalmente el factor que puede ser más determinante en combinación con los demás mencionados es la soledad. Aquellas personas que se sienten más aisladas y con menos apoyo social pueden encontrar en estos grupos un refugio aparentemente cálido en el que encontrar apoyo.

Para concluir simplemente les comentaré unas pocas recomendaciones a modo de prevención: desconfíen de aquéllos que les ofrezcan la salvación, que les prometan la felicidad, de aquéllos que digan saber la verdad absoluta, de aquéllos que en vez de fomentar su autonomía y su libertad la coarten y les corten las alas. Cuestionarse las verdades “universalmente” establecidas es sano, pero también se deben cuestionar las verdades alternativas.

Nadie, por suerte o por desgracia tiene el conocimiento absoluto, nadie, y por eso nadie puede pretender ser nuestro Mesías o salvador, solo nosotros podemos salvarnos a nosotros mismos.

Escrito por Adrià Gilabert

Adrià Gilabert

Licenciado en psicología en la Universitat Autònoma de Barcelona, máster de Práctica Clínica en la fundación AEPCCC, Máster de Conducción de Grupos Universitat de Barcelona.

Llevo a cabo psicoterapia individual por cuenta propia, en el centro UAP de Barcelona y en el Centre Mèdic Mollet.

También trabajo con grupos en los ámbitos clínico, social y formativo.

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