Forget Me (Not)

Me asombra la complexidad de la mente humana cada vez más. Como más cerca estás de descubrir algo, quizá más te alejas de muchas otras cosas. Y prácticamente de eso se trata de descubrir algunas veces cosas que hemos intentado olvidar.

La teoría de que nuestro inconsciente puede tomar el lugar de nuestro ‘yo’ consciente cuando hay algo que no hemos solucionado, algo que hemos querido guardar bajo llave, tan grave que nuestro cuerpo lo ha enterrado en un área cerebral remota a la que es prácticamente imposible acceder. Prácticamente, porque emerge de diversas maneras: sueños, imágenes, sonidos, alucinaciones… y finalmente en trastornos mentales.

El trastorno del que me gustaría dar cuatro pinceladas es el Trastorno de Identidad disociativo (Identidad múltiple). Éste es conocido por tener una característica esencial: diversas personalidades dentro de un mismo cuerpo. Como si varias mentes ocupasen el mismo cuerpo pero con objetivos, metas, carácter, humor, puntos de vista, todo (o casi todo) absolutamente diferente a la anterior.

Se han documentado casos en la bibliografía psiquiátrica de pacientes que han tenido hasta más de 100 personalidades. Es bastante difícil para una persona intentar ser ella misma y superar los obstáculos que pueden presentarse día a día. Para una persona que sufre este tipo de trastornos es como vivir en la misma cabeza con un par o más de inquilinos, cada uno con su propia opinión.

Prácticamente hay muy poca información sobre este trastorno dado que no es muy común pero la mayoría de casos tienen algo en común; quieren sacar algo a la luz. Normalmente y siguiendo un patrón general suelen ser abusos sexuales. Para un niño, los abusos sexuales a una edad temprana pueden suponer un factor de riesgo enorme para sufrir patologías. En este caso, la ávida mente del niño borra ese recuerdo, no existe. Pero su cerebro busca una manera de soportar lo que para el consciente es insoportable, revelando los secretos para poderse recuperar. También suelen ser abusos físicos, psicológicos, amenazas entre muchos otros. El cerebro activa un mecanismo de defensa y emergen las personalidades agresivas, talentosas, comportamientos infantiles, autoagresiones… todas de manera inconsciente para el sujeto.

Pero toda esta información es accesible en internet. Lo que considero más importante no es el hecho de ‘leer’ como es un trastorno. Si no verlo, de la manera más próxima posible. Por ello, presentaré algunos casos para que la mayoría puedan hacerse una idea de cómo es vivir con eso.

  • El primer caso es el de una mujer adulta de unos 30 años. Aparentemente es una persona como cualquier otra, que ha retomado sus estudios en la universidad y trabaja en un taller de arte. Una de sus personalidades llamada ‘yo misma’ es más agresiva y emerge cuando ella tiene miedo y no puede asumir el control de sí misma. Esta le produce cortes (casi le perfora una arteria y le cortó un tendón) dado que la odia y cree que debería morir. Este odio surgió cuando ella intentó interactuar con chicos cuando era adolescente y ‘yo misma’ no soportaba que los chicos la tocasen. Entre ellas escriben un diario con distinta ortografía.
    Fue abusada sexualmente cuando era una niña por una persona que conocía (tercera personalidad). También aparece otra personalidad, ella misma con 8 años. La más llamativa es Enigma, una de las personalidades que emerge en terapia que amenaza con matarla. Literalmente dice “la mataré antes de que lo hagáis vosotros”.
  • El segundo caso es un policía con unas 20 personalidades. También sufrió abusos cuando era un niño y estos recuerdos salen a través de diversas personalidades que emergen en terapia (dónde él se siente seguro) y explican cómo fueron heridos. Cuando esta de servicio, las personalidades cambian en función de lo que tiene que hacer mejorando las habilidades existentes: conductor experto a alta velocidad, tirador, observador, entrenador de perros policía, etc. Sus habilidades cambian de personalidad y también cambia la manera cómo las hace.
  • El tercer caso es una mujer de 34 años ama de casa y madre de 3 hijas. Tiene personalidades distintas cuando cambia de ambiente. Cuando esta con sus hijas adopta personalidades infantiles para jugar con ellas, cuando viaja en coche es una chica adolescente que fuma (cosa que odia) y cuando debe defenderse adopta la personalidad de chicos que saben pelear entre muchas otras. Ha llegado a robar y gastar dinero que no tenía. Normalmente lleva gafas, pero algunas de sus personalidades no las necesitan. También ha intentado suicidarse (inconscientemente) varias veces.
    Sufrió abuso por parte de su padre y algunos amigos de éste cuando era una niña y de adolescente. Muchas de sus personalidades son reticentes a recordarlo.

Con esta breve introducción y los detalles de estos casos he intentado hacer una pequeña aproximación a lo que padecen y presentan estas personas. Muchas veces suelen estar mal diagnosticadas (debido a la complejidad del trastorno) o simplemente no se tratan. Estas personas tienen un riesgo enorme para los demás pero sobretodo para ellos mismos. Se odian por no haberse defendido, por no haber hecho más, por no ser capaces de recordar… simplemente se odian. Están enfurecidos con ellos mismos por no ser capaces de soportar ese dolor. Y ese dolor sigue ahí, nuestro hipocampo ha bloqueado el recuerdo pero sigue estando ahí. Y entonces, es cuando el inconsciente actúa, creando personalidades que se defienden, que viven la vida que se han perdido, que quieren contar su historia o que prácticamente la están reviviendo.

Seguramente existe un riesgo biológico (dado que no todas las personas que sufren abuso presentan este trastorno) pero el hecho más importante es el riesgo ambiental. Por lo tanto, cabe destacar una vez más la interacción que hacemos con lo que nos rodea y las consecuencias que esto nos puede traer. Nuestro cuerpo no reacciona muchas veces de la mejor manera, pero siempre intenta sobrevivir y continuar hacia adelante como puede.

Escrito por Cristina Pérez

Cristina Pérez

Graduada en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona con mención en clínica de adultos. Experiencia con pacientes con TCA y Hospital de Día.

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