Experimentación como fuente de vida

article 1¿A cuántas restricciones se ven expuestos continuamente los niños? ¿Cuántos segundos en babia les permitimos? ¿De qué modo cortamos sus alas al soñar y experimentar? ¿Cuál es el sentido real de la no experimentación en las aulas?

El hecho de experimentar es una fuente rica de conocimiento para los más pequeños, ya que les permite conocer, aprender, encontrar, crecer, imaginar, entre muchas otras ventajas. Desde la implementación de los sistemas educativos dirigidos y orientados con un currículo cerrado y estipulado, la libertad del educador en sus aulas es francamente corta. Por no hablar de la poca libertad del niño en el momento de dar respuesta a sus inquietudes y necesidades educativas. Dentro de los centros escolares, se entiende que su espacio de creación y de libre juego es la media hora de patio, que no deja de estar sometida a una serie de restricciones del centro y del profesorado. El tiempo es limitado, las zonas también, los juegos, los juguetes, el espacio casi siempre protagonizado por una pista de de cemento donde el foco principal es un solo deporte y que  no da pie a experimentar con arena, troncos, árboles, fuentes, etc., como antaño. Y sí, desafortunadamente, entendemos eso por su tiempo libre dentro de sus horas lectivas.

Cuando hablamos de experimentación es necesario acordarnos del juego y de sus espacios, entendido como juego sin obstáculos, escogido libremente, con tiempo para disfrutarlo. Y es que en muchas familias el juego no tiene cabida. Las prisas, el estrés, el cansancio de muchos padres no permiten que el niño desarrolle las distintas virtudes naturales del juego espontáneo, sufriendo un bloqueo de imaginación y creatividad.

Algunas pedagogías como la  Waldorf,  Montessori o la de Reggio Emilia nos hablan de la importancia del espacio y su distribución. Ser padres hace cambiar la manera de vivir, las costumbres y las rutinas. Este cambio también condiciona el espacio y la distribución de nuestra casa. El juego es una necesidad vital que seguramente hará que el niño experimente por todas las partes de la casa, además de los espacios permitidos o pensados expresamente para su desarrollo. Cuando este espacio está recogido, ordenado y es agradable los niños se sienten más tranquilos y pueden disfrutar mejor de su tiempo de juego. Estos espacios deberían estar adaptados a ellos proporcionándoles la tranquilidad y la comodidad de llegar a sus juegos de manera fácil, colocándolos en estanterías bajas, con cajas de fácil apertura, sillas y mesas a su altura, etc. En definitiva permitir el libre movimiento a la hora de escoger y realizar el juego con la intención de hacerles capaces, autónomos y sobretodo de que disfruten del aprendizaje de manera positiva sin imposiciones ni normas.

Como padres, familiares, educadores… todos tenemos la oportunidad de reflexionar sobre toda la complejidad y la importancia de ese momento vital que experimenta el niño y que será de tanta importancia para el desarrollo de sus habilidades y destrezas futuras.

Cuando pienso en el sistema al que estamos expuestos, me pregunto ¿Queremos niños curiosos, vivos, preparados, o por el contrario aceptamos que se el desarrollo de sus capacidades con normas establecidas? Con ello intento concretar el mensaje de estas líneas: a mi parecer los niños están continuamente privados de una libertad maravillosa que les permitiría experimentar y que es la misma que les prepararía para desarrollase en las siguientes etapas personales y sociales.

Existen una serie de intereses relacionados con la culturalización y el sentido de la misma que nos dan muchas pistas del propósito de los grandes poderes. La distribución de nuestros estudios y la presión de los resultados académicos nos da a entender que el objetivo principal es hacer de nosotros personas preparadas exclusivamente para el mundo laboral.

A modo de reflexión, creo que hay que  dejar que los ritmos naturales del niño le seduzcan y para eso debemos respetar los tiempos sin obsesionarnos en las prisas ni los recorridos para llegar al final, disfrutar de cómo fluye el tiempo y con él las nuevas experiencias si queremos tener a seres dotados de aprendizaje, valores y habilidades más sólidos.

Escrito por Meia

Meia

Técnica en Integración social
Graduada en Pedagogía
Miembro de la asociación el Gir
Técnica de Absentismo Escolar

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