¿Estamos más “calientes” en verano?

calor rojoEl verano es la estación del año en la que se concentran las vacaciones, tenemos más tiempo libre y aprovechamos para hacer cosas que durante el año no podemos hacer: viajar, ir a la playa, tomar helados… Tenemos más actividad y la utilizamos salir de la rutina y disfrutar del ocio, pero no lo vamos a negar: hace calor… mucho calor. Estamos en una de las épocas con mayores temperaturas de la historia de nuestro país y eso produce sentimientos encontrados en lo que a sexo se refiere. Por un lado, las altas temperaturas consiguen que nos vistamos con atuendos más insinuantes, ropa más ligera y escotada y que deja más clara las formas de nuestros cuerpos. Pero por otro, el sudor incontrolable se hace evidente, salir a la calle  o mantenerse en lugares con escaso aire acondicionado se convierte una tortura y las ganas de hacer ejercicio físico decaen si añadimos el componente calórico de dos cuerpos al juntarse.

lamer heladoEl acto sexual es un productor de calor natural y elevador de la temperatura corporal. La excitación tiene intrínseco el aumento en la frecuencia cardíaca y el incremento del flujo sanguíneo para mejorar la posibilidad de orgasmo y unido al ejercicio físico que se necesita para la eyaculación, la temperatura puede subir varios grados y, así, generar las condiciones idóneas para la reproducción. Sin embargo, es una actividad que se realiza desnudos y que tiene un componente erótico en el que podemos utilizar el calor como herramienta a nuestro favor.

Pongámonos en situación: tu chica se ha vestido con esa escotada camiseta finísima y esos shorts que tan bien le sientan o tu chico con esa camisa holgada de lino y esos pantalones piratas que le quedan tan bien; a pesar del calor que hace fuera, decidís salir de casa porque quizá la brisa sea más placentera que la sofocante temperatura de vuestro piso, pero comprobáis que sea en el sitio que sea, termináis sudando más de la cuenta y os sentís casi asfixiados, así que tras sentaros en una terraza a tomar un refresco decidís que hay que volver a casa. La noche se plantea similar en cuanto a calor y ni se os pasa por la cabeza aumentar todavía más la temperatura con abrazos.

¿Por qué no aprovechamos ese calor para salir de la rutina? El verano nos da facilidad para desnudarnos, nos podemos saltar pasos de forma natural y utilizarlo para añadir diversión a los preliminares. Las parejas que mantienen una vida sexual activa estarán de acuerdo conmigo en que la comunicación es una de las mejores herramientas en el sexo, pero la espontaneidad, la sorpresa y la confianza de que vas a conseguir pasar un buen rato porque os conocéis es la manera más eficiente de disfrutar en épocas como esta.

tanga marca copiaHacer bromas con las marcas solares que dejan los bikinis y los bañadores “paqueteros” cuando nos desnudamos o utilizarlas para agregar erotismo a un strip-tease puede compensar la desgana provocada por la temperatura y nos hace tolerar mejor ese sudor que vamos a compartir con nuestra pareja mientras nos movemos efusivamente; sudor que, por otro lado, podemos aprovechar para descubrir sensaciones nuevas en cuanto al tacto, olor y sabor de nuestros cuerpos.
Sea como sea, podemos mejorar mucho la experiencia sexual durante esta tórrida estación del año y los lubricantes, hielos, helados o juguetes eróticos son componentes que nos pueden ayudar a conseguirlo.

El hielo es un gran accesorio a utilizar en los juegos eróticos de verano, la diferencia de temperatura entre el agua sólida y nuestro cuerpo puede producir sensaciones placenteras al fundirse con el tacto e invita a utilizar la lengua para distribuir las frescas gotitas por el cuerpo de tu pareja. Bajamos la temperatura pero mantenemos el componente erógeno.

hielo derretidoIgual que el hielo, los helados son bienvenidos en los juegos previos y además pueden utilizarse como excusa para iniciar el primer acercamiento. En un lugar caluroso apetece un helado, lo sacamos del congelador para tomarlo como postre y… lo terminamos usando para refrescarnos mientras descubrimos sabores cuando se derrite.

Existen lubricantes con efecto frío que pueden utilizarse para imitar el frescor mediante el mentol que incorporan y que pueden venirnos bien para añadir un componente más evidente, ya que supone una mejora en la calidad de la suavidad y el tacto a la vez que en la sensación térmica.

Los dildos, vibradores (siempre que sean compatibles o podamos extraerles las baterías)  o consoladores masculinos (huevos o vaginas artificiales) mantenidos cierto tiempo prudencial en la nevera, pueden convertirse en nuestros aliados a la hora de disfrutar de nuestra actividad sexual solos o en pareja, ya que podemos combinar la temperatura de nuestras partes íntimas con la de los juguetes y estimular así la sorpresa con las variaciones de temperatura.

Si nos planteáramos si el verano fomenta o limita las relaciones sexuales entraríamos en un debate digno de analizar, puesto que cada pareja y cada persona tiene una opinión sobre cuál es su estación preferida del año para tener sexo. Pero sabemos que las vacaciones potencian nuestro estado de ánimo y la playa, la piscina y los viajes idílicos nos dan pie a salir de nuestra zona de confort y tener picardía para que, a pesar del calor, podamos disfrutar del amor.

Escrito por David Pérez Borge

David Pérez Borge

Psicólogo con formación cognitivo conductual.
Sexólogo y Terapeuta de pareja.
Terapeuta familiar sistémico.
Consulta en Barcelona, Sabadell y Santa Coloma.

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