Envidia

Seguramente habéis escuchado en más de una ocasión: ¡vaya qué bien! ¡Me alegro por ti que envidia más sana me das! MENTIRA. Si una persona se alegra por ti no puede sentir envidia. La envidia no es sana la envidia corroe y saca nuestro peor lado. Por ello, supongo, que comúnmente se la conoce como el monstruo verde.

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La envidia es una emoción que sentimos cuando no podemos conseguir aquello que  queremos  y lo vemos  reflejado en otra persona que ha alcanzado lo que nosotros soñábamos. Es natural sentir envidia en una ocasión así. ¿Qué puedes sentir, si después de montar un bonito castillo en el aire con todos sus muebles bien puestos, viene un huracán y se lo lleva? Todos tenemos sueños por cumplir, en los que volcamos lo mejor de nosotros mismos y ponemos toda nuestra ilusión, por ello es normal que no acabemos de aceptar que alguien los consiga en nuestro lugar. Sin embargo, nunca  lo reconocemos, nunca admitimos que tenemos envidia y acabamos utilizando el termino envidia sana para mostrar aquello que no sentimos, para que los demás no se sientan heridos y no causar rechazo.

Una de las formas en las que la envidia se manifiesta abiertamente es cuando guarda correspondencia con las relaciones amorosas. Cuando creemos que podemos perder a nuestra pareja sentimos celos, envidia de la persona que nos la puede quitar porque ella puede vivir junto a esta y nosotros pasaremos a tomar un rol muy diferente alejado de lo que solía ser. Pensamos que ellos serán los que les hagan felices, los que los consuelen y los que los amen, dejando todo lo vivido con nosotros atrás, vacío de importancia.

La envidia nos corrompe nos anula, nos hace ver aquello que no existe, que no es real de una forma enfermiza, llegando a rozar la patología. Actualmente se reconoce la celopatía como un delirio común entre los trastornos psicóticos. La persona con este problema cree que su pareja le es infiel y lo va a dejar. Imagina que tiene una relación con otra persona desconocida o de su entorno. Todo esta en su mente, nada de ello es verdad, pero cada vez el delirio va cobrando mas forma y es más difícil de derrumbar por su pareja. No le sirven los argumentos, las pruebas, los hechos, solo persigue que le confirmen su delirio. Sus parejas viven esta situación con mucha desesperanza, sienten que han perdido la confianza en ellos y lamentan que crean que sus sentimientos han cambiado, a la vez que ven sus intentos por convencerlo infructuosos. Esto termina friccionando la relación y alejando a la pareja.

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Con menor gravedad los niños pueden experimentar celos, cuando sienten que pueden perder el cariño de sus padres a causa de la llegada reciente de un hermano o hermana menor. Las manifestaciones conductuales más características de la celopatía en niños son: rabietas, lloros, agresividad hacia el bebé (tapándole la nariz), desobediencia o obediencia excesiva, enuresis, encopresis, cambios en la alimentación y regresiones a etapas anteriores. Ante esta situación los padres deben actuar, como lo estaban haciendo hasta la fecha, proporcionando a su hijo o hija seguridad, amor y comprensión.Es importante que los padres no hagan comparaciones entre los hijos, que no exijan a su hijo demasiado y que lo anime a realizar tareas de cuidado del bebé.

Para concluir me gustaría decir que sentir celos o envidia no es un error, no esta mal y no debemos avergonzarnos, sentir celos implica que sentimos tanto amor por una persona que tenemos miedo de que nos haga daño, de ser vulnerable a sus ojos y de que nos abandone, pero dime ¿qué es el vida si no te arriesgas a perder? O ¿Si no luchas por lo que quieres? Pelea cada oportunidad de ser feliz, como si fuera la única opción.

“Nadie que confía en sí, envidia la virtud del otro”.  Marco Tulio Cicerón 

Escrito por Inés Català Borredà

Inés Català Borredà

Licenciada en psicología
Máster en Psicopatología, neuropsicología y salud

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