El trastorno bipolar

Para la gran mayoría de nosotros el extremo es un estado ocasional, algo que podemos controlar, pero ¿qué ocurre cuando dicho extremo se convierte en el día a día?

Así es como viven las personas con trastorno bipolar, con experiencias diarias extremas, con cambios de ánimo que pueden oscilar desde la máxima euforia y energía, hasta un estado de tristeza profunda.

Entonces, el trastorno bipolar, también llamado trastorno maníaco-depresivo, se definiría como una enfermedad mental de tipo orgánico que se caracteriza por la alternancia o fluctuación de fases depresivas y de euforia (manía/hipertimia).

Estados de ánimo radicalmente opuestos, incluyendo muchas veces periodos de ánimo normales.

Las fase maníaca se caracteriza por un exceso de actividad, disminución de la necesidad de dormir, sensación de euforia que no responde a un estímulo concreto, gastos excesivos, locuacidad, proyección de planes irrealizables, aumento de la sociabilidad, alucinaciones o ideas delirantes, entre otros síntomas.

En cambio, la fase depresiva se caracteriza por la falta de ilusión, sentimientos de abatimiento, tristeza y desesperanza, disminución de la autoestima, alteraciones del sueño, sensación de fracaso e incluso deseos de morir.descarga (1)

Hay que diferenciar entre tres tipos de trastorno bipolar. Por un lado está el trastorno bipolar tipo I, por otro lado, el trastorno bipolar tipo II y por último la ciclotimia. También se habla de un cuarto tipo, el no especificado. En éste cuarto tipo, se encuadran los casos poco graves que aún teniendo síntomas o características del trastorno bipolar, no acaban de encajar en ninguno de los tres tipos anteriormente mencionados.

 

  • En cuanto al trastorno bipolar tipo I, nos encontramos tanto con crisis maníacas puras como depresivas puras.Éste tipo suele iniciarte en la juventud y lo normal es que el primer episodio en los hombres sea de manía, en cambio en la mujer, lo normal es que el primer episodio sea de depresión.Los episodios maníacos van acompañados la mayoría de veces de síntomas psicóticos con necesidad de ingreso hospitalario para su remisión. Cuando llega el cuadro depresivo después de la manía se produce un gran riesgo de suicidio para el paciente.
  • En cuanto al trastorno bipolar tipo II, apuntar que las crisis maníacas son menos severas (hipomanía) y sin cuadros psicóticos. Las fases depresivas son más largas en el tiempo.
  • La ciclotimia se caracteriza por episodios leves de depresión e hipomanía. Es menos incapacitante que el trastorno bipolar aunque el abordaje ha de ser precoz ya que puede derivar en un trastorno bipolar tipo II.

Los tipos de intervención para el trastorno bipolar son diversos. Por un lado tenemos la intervención farmacológica donde se utilizan estabilizadores del estado de ánimo, antipsicóticos, antidepresivos y ansiolíticos.

Con respecto a las intervenciones psicosociales, se menciona la psicoeducación, la terapia cog
nitivo-conductual, intervenciones familiares, así como la terapia interpersonal y de ritmos sociales.

Por último la terapia electro-convulsiva se utiliza como segunda elección, para alcanzar una mejoría rápida de los síntomas graves una vez que han resultado ineficaces otras opciones terapéuticas en las fases depresivas y maníacas; o bien la situación actual del paciente es potencialmente amenazante para su vida. y otros tratamientos biológicos.

En definitiva, este trastorno es considerado crónico y aunque es en muchas ocasiones difícil de diagnosticar y de encontrar la medicación/intervención correcta para cada paciente, una vez diagnosticado y tratado, el paciente puede realizar una vida normal.

Algunos comentarios de pacientes con trastorno bipolar:

 “Yo he hecdescarga (2)ho algunas cosas muy extrañas mientras me encontraba en estado de manía. Muchas veces he gastado en exceso, algunas veces en cosas santuarias y frívolas, y algunas veces he tenido comportamientos que rozaban la conducta criminal”.

“Me sentía genial, pensaba que nadie podía detenerme ni yo podía detenerme aunque quisiera”.

“Cada verano tenía mucha más energía, empezaba a dormir menos, y yo no lo hubiese llamado manía, yo no me sentía fuera de control, yo solo pensaba que era la misma persona de siempre, pero con un montón de energía”.

“Yo casi trato de suicidarme. Ése día llegue muy cerca de coger unas cuchillas y meterme en el baño”.

En los momentos de crisis todo se convertía en un túnel sin salida; ni mi familia, ni mi ex marido, ni mis amigos e incluso ni yo misma entendíamos qué estaba sucediendo; mi interior estaba totalmente destrozado y, peor aún, sin saber qué solución darle”.

Personalmente, después de conocer y tratar a personas con éste trastorno y de ver sus diferentes fases, tanto con el tratamiento farmacológico como con la psicoterapia he podido comprobar el gran avance de ellas a todos los niveles, desde conciencia de enfermedad hasta a saber convivir con el trastorno.

Escrito por Yasmin Shehadeh Alandete

Yasmin Shehadeh Alandete

Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia.
Habilitada como Psicóloga General Sanitaria.
Actualmente y desde hace 8 años, trabajo como Integradora Social en San Juan de Dios, Servicios Sociales, con el colectivo de personas en situación de sin hogar con patología dual.
Preparando las oposiciones para Psicólogo Interno Residente.

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