El sueño (II): Los trastornos del sueño

Anteriormente hemos hablado del sueño y las diferentes fases que atravesamos mientras dormimos. Debemos tener en cuenta que a lo largo de nuestra vida no siempre dormimos igual, nuestro sueño va cambiando con el paso de los años. Así, a medida que crecemos pasamos menos tiempo durmiendo y nuestro sueño es menos profundo, haciendo que sea más fácil que a lo largo de la noche nos despertemos en alguna ocasión.

Sin embargo, hay que diferenciar estos cambios normales del sueño, que están asociados a la edad, con aquellos que pueden ser un trastorno del sueño. Los problemas del sueño están muy presentes en nuestra sociedad. Se estima que alrededor de un 25% de la población sufre un trastorno del sueño y este porcentaje aumenta más aún cuando hablamos de mujeres de mediana edad o de personas mayores en cuyo caso los problemas del sueño pueden llegar a estar presentes hasta en un 50% de la población mayor de 65 años.

301887781_36037a25a7_zEl objetivo de este artículo es dar una idea general de los diferentes tipos de trastornos del sueño. Más adelante haremos una mención especial en otros artículos a aquellos problemas relacionados con el sueño que son más frecuentes o que despiertan especial curiosidad.

Así pues, podemos identificar principalmente los siguientes trastornos del sueño:

  • Insomnio: es el más popular de los trastornos del sueño y uno de los que más frecuentemente aparecen. El insomnio se caracteriza por una fuerte dificultad para iniciar y/o mantener el sueño o por una marcada sensación de que el sueño, a pesar de haber sido de tiempo suficiente, no ha sido reparador y hay aún sensación de cansancio.
  • Hipersomnia: entre un 5 y un 10% de las personas que tienen un trastorno del sueño padecen hipersomnia. Este trastorno se basa en que la persona que lo padece tiene una excesiva somnolencia a pesar de haber dormido más de lo que sería suficiente y presenta frecuentemente problemas para despertarse. Además, las personas con hipersomnia suelen hacer siestas largas, de una hora o más, que no suelen resultarles reparadoras. Por todo ello, la somnolencia excesiva durante el día suele provocar problemas de concentración y memoria. El síndrome de Kleine-Levin estaría dentro de esta categoría de trastornos del sueño.
  • Narcolepsia o síndrome de Gelineau: la persona que padece narcolepsia tiene irresistibles ataques de sueño y súbitas pérdida del tono muscular que aparecen en muchas ocasiones asociadas a momentos de emociones intensas. Además, también aparecen alucinaciones y parálisis del sueño justo antes o después del episodio. Este trastorno es poco frecuente y diferentes estudios parecen indicar que hay un fuerte componente genético que determina la aparición de la narcolepsia.
  • Trastorno del sueño relacionado con la respiración: en este caso, el principal problema consiste en una desestructuración del sueño causada por alteraciones respiratorias. Estas alteraciones de la respiración pueden ser apneas (se interrumpe la respiración momentáneamente), hipoapneas (la respiración es superficial o más lenta de lo normal) o hipoventilación (los niveles de dióxido de carbono y de oxígeno en sangre son anormales).
  • Trastornos del ritmo circadiano: en este caso, el problema gira en torno a una mala sincronización entre el momento en el que la persona quiere/puede dormir y el momento en el que la sociedad en la que está indica que es el momento de dormir. Dentro de esta categoría encontraríamos el trastorno por jet lag y el trastorno por cambio de turnos de trabajo, entre otros.
  • Sonambulismo: las personas con sonambulismo se levantan de la cama mientras están dormidos y realizan acciones rutinarias y poco complejas. Sin embargo, en algunos casos también pueden llegar a subir o bajar escaleras, comer, intentar escapar del edificio en el que se encuentran e incluso entablar conversaciones sencillas con alguien. Es frecuente que aparezcan episodios aislados de sonambulismo en los menores de entre los 4 y los 14 años pero también entre un 1 y un 7% de los adultos tienen episodios de sonambulismo en alguna ocasión. Goya_-_Caprichos_(43)_-_Sleep_of_Reason
  • Pesadillas: las pesadillas son muy frecuentes en los niños menores de 6 años, pero este fenómeno no se restringe sólo a los niños. Alrededor de un 50% de las personas adultas han manifestado haber tenido pesadillas en alguna ocasión. Las pesadillas frecuentemente aparecer en la segunda mitad de la noche y suelen provocar intensa ansiedad o terror en la persona que las padece.
  • Terrores nocturnos: en este caso, tras una serie de gritos o lloros de angustia, la persona se despierta de manera brusca. Al contrario de las pesadillas, los terrores nocturnos suelen aparecer en la primera mitad de la noche y la persona no suele recordar el contenido del sueño o, como mucho, tiene sólo pequeñas imágenes inconexas. Además, a la mañana siguiente, la persona no suele recordar lo que ha sucedido durante la noche.

Todos hemos pasado una mala noche alguna vez e incluso unos pocos días en los que hemos sufrido alguno de estos problemas relacionados con el sueño. Sin embargo, hemos de tener en cuenta que la aparición puntual de estos síntomas es muy normal y no es en sí misma un trastorno por lo que no debe alarmarnos. Sólo cuando su aparición provoca una interferencia importante en nuestro día a día, en nuestra vida social o laboral, o si el problema se prolonga en el tiempo debemos acudir a un profesional que nos ayude a gestionarlo.

Escrito por Jennifer Drago

Jennifer Drago

Psicóloga Licenciada por la Universidad de Barcelona.
Máster en Práctica Clínica por la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual.

Cofundadora de Drago Psicología.
Consulta en Zaragoza (junto Av. de San José) y Barcelona

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