El mapa no es el territorio

Después de un tiempo documentándome y formándome en PNL, puedo decir que más que las técnicas que me ha proporcionado para mi profesión, me quedo con toda la filosofía que hay detrás ya que me ha permitido ampliar perspectivas tanto a título profesional como personal.

Antes de nada, os presento un poco la Programación Neuro-Lingüística para aquellos que la desconozcan: La PNL es un sistema o modelo que basado en la comunicación, nos permite saber cómo construimos nuestros pensamientos y de ese modo, de forma precisa, podemos aprovechar habilidades propias y ajenas, generar cambios positivos; remediativos, generativos y evolutivos.

A nivel más técnico, el tiempo (pasado, presente y futuro) es una forma que el ser humano ha creado para dar un sentido de continuidad en su vida, por lo que si somos capaces de revivir experiencias “pasadas” donde realizábamos con resolución alguna actividad, podremos utilizar estos recursos para el ahora partiendo de las mismas sensaciones, sonidos, imágenes e incluso emociones. De todo esto surge, entre otras, técnicas para el tratamiento de fobias, resolución de conflictos, traumas…

Una vez explicado de forma muy breve lo que es la PNL, a modo teórico y a modo algo más práctico, expondré una de las presunciones que a estas alturas me es imposible pasar por alto por la repercusión que ha tenido en mi y que encontraréis a continuación.

La presunción “el mapa no es el territorio” viene a explicar dentro del ámbito perceptivo que todos construimos una realidad a partir de una misma, imposible de conocer ya que esta sesgada por nuestra experiencia, atención, percepción y demás procesos que tienen que ver con el ser humano. Es decir, realidad solo hay una, la cual no conocemos, por lo que la construimos para dar sentido al mundo en el que vivimos. Si nos basamos en parámetros físicos, nuestro cerebro construye imágenes a partir de moléculas visuales que entran por nuestra retina y nuestra cabeza las procesa y les da forma (igual pasa con los sonidos, estímulos táctiles, sabores y olores). Toda esa información nos ayuda a hacernos una idea de lo que pasa fuera, pero ¿es de verdad la realidad? ¿Cómo es posible que muchas veces no coincida con la de los demás?

Éstas preguntas abordan que cada uno de nosotros percibimos el mundo de forma diferente (nuestros mapas son distintos) y que no hay ningún mapa que sea más verdadero que otro ya que desconocemos la realidad. Si es verdad que hay mapas más adaptativos que otros, pero eso dependerá de la persona que recorra el camino guiado por esas directrices. Metafóricamente hablando, un camino totalmente recto puede ser muy útil para alguien, en cambio otra persona necesitara que tenga curvas, pendientes, posiblemente para no caer presa del aburrimiento (a mi modo de ver)

Vivirlo desde ésta perspectiva ofrece un cambio de mentalidad que facilita la aceptación en vez del juicio y la creación de alternativas en contra de los dogmas. En éste aspecto, cuantas más alternativas tengamos y de más mapas aprendamos e incorporemos a nuestra neurología, más recursos tendremos a la hora de adaptarnos al medio. Por tanto, si tenemos más de un mapa para un mismo territorio, podremos escoger en cada momento cual es el más apropiado, a diferencia del que solo tenga uno a su disposición, ya que no dispondrá de alternativas y tendrá que seguir el recorrido, siendo adaptativo o no.

En otras publicaciones ya iremos matizando otras presunciones muy interesantes que permitirán conocer de forma más precisa la PNL y porque no, ampliar mapa.

Escrito por Hector

Hector

Psicólogo formado en terapia Cognitivo-Conductual, PNL y Terapia breve
Consulta en Sabadell, Sant Cugat y Barcelona

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