El lápiz más valioso del mundo.

Crayon_de_charpentier_2Ése es el lápiz más valioso del mundo. No porque tenga diamantes incrustados ni láminas de oro, como puedes ver. Tampoco lleva nada sorprendente en su interior. Su valía radica en otra cosa: su historia.

De dónde salió exactamente el lápiz, nadie lo sabe. Lo que sí se ha llegado a conocer es que lo encontraron en una antigua mina de carbón, en el año 1884, en algún lugar del norte de México.

El lápiz fue encontrado por un chico de un pequeño pueblo. El muchacho no destacaba por nada en especial. Era de una familia muy humilde que se dedicaba a la ganadería. Sus padres trabajaban todo el día para poder dar de comer a su hijo. Éste, cuando hubo cumplido los 14 años, se fue a trabajar a la mina, donde se dice que encontró el lápiz. Cuando lo vio, se llenó de alegría: “¡Vaya, un lápiz!”. Nunca había tenido regalos, tampoco le hacían falta. El muchacho era muy feliz con lo que tenía: una casa donde vivir, unos padres que lo querían con locura, una cama donde descansar, su perro Filfo y un trabajo para poder ayudar a sus padres. De modo que el día que encontró el lápiz se sintió el chico más afortunado del mundo.

Se pasaba horas en su cama boca arriba mirando el lápiz e imaginando de dónde habría salido. Así fue como el muchacho empezó a desarrollar su imaginación. Y así fue como la imaginación pasó a formar parte del lápiz.

ninñoLos años pasaron y el pequeño muchacho se hizo un hombre. Heredó la casa de sus padres cuando éstos murieron y empezó a salir con la chica del pueblo que siempre le gustó. En una de sus largas citas, le enseñó el lápiz. Le contó que era un lápiz mágico que había salido de las entrañas de la mina para hacer realidad los sueños de su portador. La chica no pudo evitar una risa que intentó tapar con la mano. Pero él, serio, le dijo: “Te lo demostraré”. Se levantó de la mesa y cogió el primer papel en blanco que vio. En él escribió: “¿Te quieres casar conmigo?”. Ella, entre lágrimas, contestó: “Claro que sí”. Así fue cómo la capacidad de hacer realidad los sueños pasó a formar parte del lápiz.

Cuando su mujer se quedó embarazada, el joven empezó a fabricar una cuna de madera. Toda ella la diseñó con su lápiz, dándole la forma que él quería. En la parte de arriba, escribió el nombre de su hija: Clara. Tras el nacimiento, ambos se sintieron las personas más felices del mundo. Así fue cómo la felicidad pasó a formar parte del lápiz.

El padre le enseñó a su hija Clara el poder del lápiz. Todo lo que podía hacer con él. Una de las frases que Clara escribió en su Diario, fue una que su padre le dijo cuando ella quería tocar un instrumento y que los demás decían que era de chicos: “Recuerda esto Clara: nadie puede decidir tu destino. Eres tú quién decide el camino que quieres recorrer”. Por supuesto, ésa frase fue escrita con el lápiz. Clara ganó el concurso de talentos que su pueblo organizaba todos los años. Día a día, Clara practicaba y anotaba con el lápiz todas aquellas sugerencias que la partitura requería.

claraFinalmente, el lápiz pasó a Clara. Su padre le enseñó todo lo que podía hacer y a medida que el lápiz iba pasando de generación en generación, éste iba adquiriendo cada vez más capacidades. El lápiz llegó a: poder hacer volar la imaginación, hacer realidad los sueños, proporcionar felicidad, salvar la vida de muchos animales, de poder aprobar las tareas del colegio, de firmar el primer contrato, de poder escoger entre una decisión u otra, de hacer feliz a alguien, de ayudar a tomar el mejor camino, de saber cuándo alguien intentaba hacer daño, de cuándo aparecía un amigo de verdad en la vida… Lo que, sin duda, lo convirtió en el lápiz más valioso del mundo. Todas esas capacidades tienen una historia detrás pero sería muy largo de contar, pues como sabes, cada persona que tuvo el lápiz en sus manos le aportó una nueva capacidad.


¿Qué lo hace el lápiz más valioso del mundo? ¿Sus capacidades entonces? ¿O las capacidades de la persona? El lápiz surgió de la mina sin motivo alguno. Podría haberlo encontrado otra persona y haberlo tirado. Podría haber sido usado y después roto en algún momento. Pero quien lo encontró quiso hacer de ese lápiz algo muy especial.

No es que el lápiz sea el más valioso del mundo por tener todas esas capacidades. De hecho, llama la atención que sea un lápiz tan viejo, estropeado, y sin nada destacable. Pero no es el lápiz, es la persona. Es quien lleva el lápiz encima la que realmente es valiosa. Cada una de las personas que han pasado desde 1884 hasta hoy, son valiosas. En algún momento de sus vidas hicieron volar su imaginación, hicieron sus sueños realidad, fueron realmente felices, aprobaron el examen de su vida, adoptaron a la mascota que tanto querían… ¿Y todo gracias al lápiz? No. Probablemente el lápiz les ayudó, pero fueron ellos quienes decidieron qué querían hacer con sus vidas. Y es que eres tú, lector/a, quien tiene ahora el lápiz. Decide qué capacidad quieres darle, ¡y adelante! Harás que el lápiz se convierte en el más valioso del mundo. Eso sí, no te olvides de compartirlo, pues… ¿quién dejó el lápiz en la mina?

Escrito por Jorge Perpiñá González

Jorge Perpiñá González

.- Psicólogo General Sanitario en Consulta Privada (Valencia).
.- Máster Universitario en Psicología General Sanitaria por la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia.
.- En formación como Terapeuta Gestalt en el ITG Valencia.
.- Máster Sanitario de Práctica Clínica (Modalidad Intensificación Práctica), organizado y dirigido por la Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo Conductual (AEPCCC), la European Society of Psychology (ESP) y acreditado por la European Foundation of Psychology (EFP).

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