El error de los Jedi

 

Este anómalo artículo, bastante alejado de todos los que he publicado, es fruto de un gran conflicto interno que late en mi interior entre dos facetas que me caracterizan significativamente: ser un fan incondicional de la épica saga galáctica Star Wars, y por supuesto de la Orden Jedi, y por otra parte ser psicólogo y analizar críticamente los principios de la misma. Soy consciente que puedo traicionar en cierta forma mi fanatismo por las películas y por los sublimes Jedi, pero mi espíritu crítico me impulsa irremediablemente a seguir escribiendo estas líneas.

En la saga cinematográfica Star Wars, la Orden Jedi se caracteriza por ser una organización que vela por la paz y la justicia en la galaxia y cuyos miembros son sensibles a la “Fuerza”, una energía mística que fluye en todas las cosas en la totalidad del universo. (No es necesario darle más vueltas a este concepto). Son personajes heroicos, de una valentía y nobleza admirables envueltos siempre en un aura de misterio, que han despertado la veneración en infinidad de fans de estas películas.jediorder

No obstante estos guardianes de la paz y la justicia no son perfectos. El error de los Jedi, como titulo este artículo, radica en la esencia de la doctrina de esta emblemática organización ficticia, ya que con la finalidad de conseguir el equilibrio, neutralidad, paz y bondad de sus miembros en aras de defender la justicia, fomentan la supresión de todos los apegos personales y un control estricto de las emociones, que según ellos pueden provocar en la mente de sus miembros la inestabilidad, confusión y sentimientos negativos que conducen irremediablemente al lado oscuro. De esta forma les está prohibido el amor, el miedo y la ira, reprimiendo cualquier sentimiento que diverja de su código. Es curioso cómo se parecen estos principios de represión y demonización de las emociones naturales de los seres humanos a los que realizan también muchas sectas o grupos de manipulación psicológica ¿verdad?

“El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro, el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Veo mucho miedo en ti.”

Yoda

De esta forma fomentan la represión de las emociones para evitar las consecuencias más negativas que pueden surgir con el sufrimiento. Sin embargo, paradójicamente este control extremo acaba provocando una mayor confusión emocional y un desconocimiento sobre cómo gestionar estas emociones, haciendo que muchos Jedi pierdan completamente el norte y acaben pasando a formar parte del Lado Oscuro que tanto querían combatir. Éste es precisamente el caso del personaje más emblemático de la saga: Darth Vader, un joven aprendiz anteriormente llamado Anakin Skywalker que sufre una lucha interna entre los principios represores de la Orden y sus sentimientos naturales de amor, miedo e ira. Al no saber gestionar estos sentimientos, recibiendo tan solo reprimendas y sermones moralizantes de sus maestros, y sufrir situaciones de gran dolor emocional acaba sucumbiendo a la manipulación del lado oscuro de la Fuerza.

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El control y la represión de las emociones, tanto en esta épica ficción como en la vida real, lo único que inducen es una mayor confusión y desorientación personal, bloqueando los sentimientos y llevándonos a un callejón sin salida. Si lo que pretendemos es un mayor bienestar y harmonía personales debemos ser conscientes de nuestras emociones y sentirlas. Cada una de ellas es indicativo de algo que sucede en nuestra vida y tienen su propia funcionalidad, incluso las popularmente concebidas como negativas como la Ira y la Tristeza son parte fundamental de nuestro universo emocional, y pretender aislarnos de ellas es aislarnos de nosotros mismos. Es imposible querer conseguir el bienestar y el equilibrio sin estar dispuesto a sufrir. Evidentemente hay situaciones que desencadenan reacciones emocionales más intensas que tendremos que aprender a canalizar y reconducir adecuadamente pero en ningún caso reprimirlas.

¿Aprenderán los Jedi de las nuevas películas de la saga de este gran error que cometieron en el pasado? Personalmente me conformo con que las películas cumplan las expectativas generadas, y consigan que infinidad de personas sigamos fantaseando y emocionándonos con épicas aventuras en una galaxia muy lejana.

Si no queremos acabar como el pobre Anakin Skywalker, confundido, perdido, atormentado y finalmente consumido es conveniente que prestemos atención a nuestros sentimientos, los identifiquemos y los sintamos con naturalidad. Quizás no consigamos una paz espiritual (falsa y artificial), quizás no encontremos recursos sencillos y respuestas fáciles, quizás nunca seamos Jedi, pero si que tendremos una vida más plena y rica en matices, un apasionante y complejo mural de claroscuros de nuestra existencia.

Que la fuerza nos acompañe, May the Force be with us

 

 

Escrito por Adrià Gilabert

Adrià Gilabert

Licenciado en psicología en la Universitat Autònoma de Barcelona, máster de Práctica Clínica en la fundación AEPCCC, Máster de Conducción de Grupos Universitat de Barcelona.

Llevo a cabo psicoterapia individual por cuenta propia, en el centro UAP de Barcelona y en el Centre Mèdic Mollet.

También trabajo con grupos en los ámbitos clínico, social y formativo.

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