¿Te conoces?

La clave del autoconocimiento y del conocimiento de los demás, es la aceptación. Si juzgamos a los demás y a nosotros mismos nunca nos podremos expresar tal como somos, por miedo a no ser queridos y por miedo a la crítica. Esto hace, que por lo general, tengamos miedo a la intimidad.

El origen de esto lo encontramos, como siempre, en la infancia. Si nos encontramos con unos padres disponibles para sus hijos, que los aceptan tal y como son y los aman sin condiciones, los hijos se podrán desarrollar libremente sin miedo a juicios y con su esencia intacta. Pero un entorno tan ideal no es fácil de encontrar, normalmente los padres intentan modelar a sus hijos para que sean de una manera determinada, y no queremos decir con eso, que los padres no quieran a sus hijos, sino que pensando que hacen bien a sus hijos, reproducen la educación vivida en su propia infancia, y con los valores que han adquirido al largo de su vida.

mascaraEn este sentido, los padres tienen unas expectativas en relación a su hijo, si el niño tiene suerte, y es tal como sus padres esperen que sea, lo tendrá todo más fácil, pero en caso contrario cambiará para ser como ellos esperan que sea. El hijo, que sólo ansía el amor de sus padres, irá amoldando su conducta para no ser criticado y ser aceptado por ellos. En este momento comienza la construcción de una máscara, que al principio, puede ponerse y quitarse a conveniencia, pero acabará siendo su imagen definitiva ante los demás y ante nosotros mismos.

Acabamos creyendo que somos esas personas que hemos construido alrededor nuestro para protegernos de la crítica y el rechazo.

Una vez dejamos de conocernos tal y como somos, vivimos desconectados con nuestra verdadera esencia y esto tiene unas consecuencias. Hay tantos síntomas de esto como personas, pero todos tienen en común un factor, que es la infelicidad. Algunos de los síntomas más comunes son:

• Apatía y tristeza
• Falta de energía
• Cambios de humor
• Falta de control de los impulsos

Romper con la máscara y conocer nuestro verdadero yo, es un trabajo inmenso de crecimiento personal que supone una gran sinceridad con uno mismo y de toma de conciencia de los requerimientos y expectativas paternas y los propios.

Así pues, conocernos a nosotros mismos y aceptarnos tal y como somos, con nuestras virtudes y defectos, nos liberará de los miedos a la crítica y el rechazo, haciéndonos más libres y más felices. Esto supone una conexión con nosotros mismos y con nuestras necesidades, tema que trataremos próximamente.

Escrito por Rosa Domingo

Rosa Domingo

Psicóloga clínica
Licenciada en psicología y psicopedagogía
Máster en psicología clínica cognitivo-conductual

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