Buscando el sentido de la vida

Famosa pregunta formulada por los más y menos ilustres, los más y menos sabios y que, aún ofreciendo una respuesta, no la entendemos o no nos contenta, y peor aún, nos deja en un mar de incertidumbre. Alguna vez nos hemos preguntado cuál es el sentido de la vida, o quizás cuál es el objetivo y, remontando varios artículos atrás, basta decir que ésta pregunta se ha de responder en su contexto original, desde su mismo origen, único e independiente del resto: Nuestro contexto y realidad individual.

Comentado esto, se abren las puertas a “dos verdades”: por un lado, nadie puede respondérnosla y por el otro, los únicos que la conocemos, somos nosotros mismos. Más que el sentido de la vida, buscamos el sentido de nuestra vida.

Para darnos respuesta, deberíamos formular revista insightotras cuestiones más idóneas para el caso que nos atañe, como: ¿Cuál es el motivo que me impulsa a vivir? ¿A cuales de las cosas que ahora tengo, me sería imposible renunciar? ¿Qué cosas que he vivido no cambiaría por nada del mundo? Si dedicamos cierto tiempo a responderlas, a hurgar cómo mínimo para sacar conclusiones que lo merezca, conseguiremos llegar a la respuesta a tan ansiada pregunta, abriendo una puerta que desembocará en nuestros valores.

Un valor, a diferencia de un objetivo o meta, es aquella fuerza o energía que nos guía por un camino, cuyo sendero no tiene final, ni límite. Por este camino, iremos sembrando el terreno garantizándonos que ese es el recorrido a seguir. Estas semillas serán nuestras hazañas, logros, que lo reafirmara y nos harán seguir en esa dirección.
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Ser conscientes de ello será lo que nos permita tener una vida más plena, acorde con nosotros mismos, a pesar de que si bien es cierto, no siempre los paisajes que vislumbramos serán de nuestro gusto, aunque no quita que de estos también podamos aprender, e incluso llevarlos a nuestro terreno.

Un ejemplo muy claro lo tenemos en Victor Frankl, psiquiatra y escritor del libro “El hombre en busca de sentido”, el cual hace honor el título del artículo. Sometido en un campo de concentración nazi, justo en el momento que el mundo que conocía se derrumbaba, fue fiel a sus valores ayudando a los que más lo necesitaban, tanto compañeros de habitación como soldados que los custodiaban. Podría haber dejado de seguir su razón de ser en tan escalofriantes circunstancias, pero precisamente, ésta fue la que, como a muchos otros en esos años, les dio la vida.

nuestro sentido de la vida

Escrito por Hector

Hector

Psicólogo formado en terapia Cognitivo-Conductual, PNL y Terapia breve
Consulta en Sabadell, Sant Cugat y Barcelona

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